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Vivir para contarlo y contarlo para generar conciencia

El voluntario dio una charla en la Sociedad de Fomento de Zelaya, su tierra natal. El año pasado colaboró para salvar refugiados en Grecia. Quiere “provocar la reflexión”.
19 de febrero de 2016 - 00:00
por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com

Los últimos meses no pasaron desapercibidos para Nicolás Migueiz, guardavidas radicado en Barcelona: el joven decidió ser uno de los voluntarios que ayudan a refugiados sirios a llegar a las costas europeas, experiencia que de seguro marcará su vida.
Por estos días Nicolás se encuentra en su Zelaya natal, recargando pilas en contacto con sus raíces, y el miércoles dio una charla abierta en la Sociedad de Fomento de la localidad, en la que relató su experiencia en primera persona.
En diálogo con El Diario, aseguró que “victimizarse uno no tiene sentido, el problema está allá. Sí hay un aprendizaje humano y profesional grande, pero las víctimas son ellos, los refugiados, los que escapan de la guerra”.
Durante más de una hora, su relato fue escuchado con atención por los presentes, personas de todas las edades que se conmovieron con las palabras y las imágenes: es que, mientras tanto, se proyectó el documental “To kyma”, elaborado en España y que demuestra lo dura que es la tarea desempeñada por los voluntarios.
“Esta vez es diferente por haber vivido una experiencia que no había tenido, pero todos los años vengo a Argentina para buscar mis raíces con mi familia. Cambió un poco al tener esta vivencia”, reconoció el joven de 34 años.
-¿Seguís preocupado por la naturalización del problema?
- Ya está pasando: deja de ser noticia, la muerte se naturaliza. Es como si la vida ya no tuviese sentido, y más desde acá, que parece tan lejos. No se llega a tomar dimensión, pero en Europa tampoco. En Lesbos siguen pasando las mismas cosas que pasaban cuando llegamos en septiembre. La vida humana vale muy poco y te entristece muchísimo.
-¿El objetivo de la charla es que no sea olvidado?
- Lo único que queda es contarlo, por eso fuimos a colegios y ayuntamientos (municipios). El gran problema dejó de ser noticia, luego de la explosión mediática. Intentamos sensibilizar y concientizar a la gente, buscar como mínimo la reflexión.
-¿Qué sentís cuando les dicen “héroes”?
- Quiero desmitificar eso de que somos héroes, si bien estamos contentos con lo que hicimos. Nos corremos totalmente de eso porque la problemática sigue.
En una tira de Mafalda, Susanita agradecía que el mundo “quedara tan lejos”, al enterarse por el diario de dramas en otras latitudes. Algo similar señaló Migueiz, al indicar que “parece muy lejano y hoy estamos ajenos a conflictos de esa clase. Por eso pensamos que ciertas cosas no nos van a pasar nunca. Si se puede generar algo de conciencia sería genial. Espero sembrar semillas”. Y acotó: “Si a esta vivencia me la guardo para mí, no sumo”.
Luego de haber realizado dos viajes, planea volver a Grecia. Como aliciente, recuerda que “cuando llegamos a Lesbos éramos cuatro, con pocos recursos, nos daban la espalda, y hoy tenemos apoyo como para continuar por cómo repercutió. Se generó algo que le está sirviendo a mucha gente, por lo menos logramos que se hablara del tema”.
-¿Supieron qué fue de algunas de esas personas salvadas?
-Se intenta no vincularse porque se hace más duro, pero hay casos en los que supimos cómo están. En mi caso, circuló una foto en la que aparezco cargando en brazos a un chico que parece muerto, pero a las dos semanas me llegó por Facebook una foto de él y un agradecimiento, ahora está en Alemania. Ese feedback hace que valga la pena. 
 
“Imaginen que, a punta de pistola, los obligan a subir junto a su familia y otras 50 personas a un bote, al que nadie sabe tripular”.

“Quiero desmitificar eso de que somos héroes, si bien estamos contentos con lo que hicimos. Nos corremos totalmente de eso”.

“Hay un aprendizaje humano y profesional grande, pero las víctimas son ellos, los refugiados, los que escapan de la guerra”.

“En Lesbos siguen pasando las mismas cosas que pasaban cuando llegamos, en septiembre. La vida humana vale muy poco”.
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