Con una solución que parece estar atada solo a la buena voluntad de los involucrados, los ruidos molestos son un problema cotidiano que se extiende durante todo el año, pero que comenzará a recrudecer con la llegada de los días (y noches) más agradables, aumentando la cantidad de reuniones en casas y quintas.
Reclamos por ruidos molestos, un grito que no encuentra respuesta
Es uno de los principales motivos de disputas vecinales. El diálogo no siempre llega a buen puerto. Y los afectados señalan que hay inacción de parte de las autoridades.
En Pilar, los ruidos molestos son la tercera causa de conflictos vecinales en la Dirección de Mediación Comunitaria: en 2015, el 13% de los asuntos entre vecinos correspondió a esta problemática. El podio estuvo encabezado por cuestiones de convivencia (diferentes aspectos de la relación entre las partes) y medianería (límites, roturas, construcciones y demás).
En los últimos días, El Diario expuso el caso de vecinos de un barrio de La Lonja cuyos fines de semana están a merced de una familia que disfruta de la música a alto volumen los viernes, sábados y domingos. Los pedidos de silencio han sido respondidos con amenazas (incluyendo armas blancas) y la respuesta de las autoridades es hasta ahora insuficiente.
Conocido el hecho, algunos lectores expresaron su opinión, como Aldo Payalef, quien indicó que "el laburante no tiene derecho a nada, mucha gente labura en horarios rotativos, mucha gente madruga sábados y domingos, y el que no, no puede estar un fin de semana en paz en su propia casa descansando y disfrutando con su familia”, añadiendo que "como la Municipalidad no hace nada, son parte y son cómplices de estos patoteros”.
Patricia, vecina del barrio El Bosque, expresó que en su zona "si te quejás te ponen la música más fuerte. Nadie se hace cargo, alcohol y drogas casi todos los días, y los fines de semana peor. La patrulla bonaerense nunca responde”. Y agregó: "Tenemos derecho a descansar y no tener que estar en vela hasta las 6 o 7 de la mañana”.
Y aún resuena el caso impune de Gabriel Eiriz, vecino de La Lonja asesinado en 2013 días después de que denunciara la organización de fiestas clandestinas en una quinta, ubicada a metros de su casa.
Regulación
Ante los ruidos molestos, las opciones son el diálogo, la convocatoria a las autoridades o la llegada a una instancia de mediación.
Cabe recordar que en agosto se sancionó en el distrito una nueva ordenanza de nocturnidad que –entre otros puntos- pretende regular las fiestas privadas, con o sin fines de lucro: el límite fijado es de150 personas y menciona, entre otros aspectos, que dichos eventos deben cumplir requisitos tales como el consentimiento de los vecinos de 300 metros a la redonda, el conforme de bomberos, cobertura de emergencia médica y baños. En cuanto al sonido, no debe exceder de los 90 decibeles.
Por otra parte, a nivel nacional varias ONG se ocupan del tema, como la Red de Vecinos Contra Ruidos Molestos, o el sitio unidosporelsilencio. blogspot.com.ar. Una problemática que no solo resuena en Pilar.
"Si te quejás te ponen la música más fuerte. Nadie se hace cargo, alcohol y drogas casi todos los días, y los fines de semana peor.”
PATRICIA, BARRIO EL BOSQUE.