por Fernando J. D’Auria
“Una posta de esperanza”
Considero desde el placer maravilloso que me da saber, conocer y amar a los árboles, la mágica sinonimia de pensar en una verdadera posta de esperanza, a la conclusión de la replantación de nuestros fósiles vivientes, los Ginkgos bilobas, Árboles de la Vida de la vereda perimetral de nuestra plaza central 12 de Octubre.
La plantación fue iniciada en la gestión municipal de Humberto Zúccaro, aquel Día del Medio Ambiente 2015, en el sector de la vereda de la calle Lorenzo López, y culminada en este noviembre 2016 por la nueva Dirección de Plazas del intendente Nicolás Ducoté, para las veredas de las calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen.
Una simbólica posta de esperanza, por las verdes, frescas y piramidales copas de estos Árboles de la Vida de infinitas hojas bilobadas. Fueron plantados en la década de los ‘60 durante la intendencia de Juan C. Sanguinetti y de la mano de nuestro concejal de siempre, Miguel Saric. Hoy está cumpliendo con excelencia la conservación de esta especie longeva que sobrevivió de los dinosaurios herbívoros, glaciaciones, bombas atómicas en Nagasaki e Hiroshima y que por norma del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, debe mantenerse en este predio público central del distrito de Pilar.
Los 15 renovales fueron obtenidos por el primer Resarcimiento Ambiental solicitado a Edenor por la tala desmesurada y sin permiso que la empresa eléctrica desarrollo en la Ruta 28 sobre 52 Eucaliptos glóbulos y un Álamo carolino. Son parte de los 300 árboles variados que fueron comprados en el vivero pilarense Los Robles de Manzanares y que ya están plantados donde debían estarlo… en la vereda de nuestra hermosa plaza.
Estimados lectores, vecinos de nuestro querido Pilar: una vez más la naturaleza de estos emblemáticos árboles milenarios se entrelaza con la historia de la gente de nuestra sociedad y en este caso en una noble y ambiental posta de esperanza.
Ya tenemos todos los renovales de Árboles de la Vida plantados en nuestra 12 de Octubre, reemplazando a los enfermos y secos en pie, para ser cuidados, protegidos y amados por nosotros, porque debemos hacernos cargo de la vida que en su andar ha sido tan generosa con nuestro pueblo en estos lares del norte bonaerense.