Como cada 1º de agosto, los bares de Pilar se llenaron de parroquianos deseosos de beber caña con ruda, en homenaje a en su día. El reducto por excelencia es el mítico bar “El Laucha”, donde hasta el mediodía se llevaban consumidas 70 botellas, e iba por más.
A la caña con ruda, en el mítico bar El Laucha
"El año pasado pasamos las 100 en poco tiempo, pero ahora cayó sábado y eso hizo que fuera un poco más tranquilo", expresó a El Diario Tito Lucas, propietario del histórico bar de Venancio Castro y Pelagio Luna. "Vino gente de todo Pilar, incluso sus localidades y hasta gente de Partidos vecinoso, como José C. Paz. Entre ellos, muchas mujeres", expresó orgulloso.
El primer día agosto es especial para diversas culturas, ya que se enaltece a como nutriente de la fecundidad de los campos y de la buena cosecha. La tradición es un resabio de la mitología incaica, en un principio exclusivo de las comunidades del noroeste argentino y zonas andinas.
El rito nació en la época de la conquista, cuando en el mes de agosto caían grandes lluvias, las que sumadas al frío invernal provocaban enfermedades que a veces terminaban con la muerte.
Ante esta situación, muchas aldeas aborígenes quedaban diezmadas por las pestes, por lo que los chamanes nativos decidieron elaborar un remedio para paliar esta situación, combinando hierbas con licores. El líquido debía beberse con el comienzo de las lluvias, época coincidente con el mes de agosto de nuestro calendario.
Luego de la llegada de los españoles, tanto la metodología de preparación como los componentes fueron sufriendo variaciones. Así fue como se eligió la planta de ruda macho, cuyo fuerte aroma (según afirmaban los sabios de entonces), alejaba la mala suerte atrayendo la buena fortuna.