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Sobre la hora, Argentinos salvó la fiesta en su casa

Perdía 3-1 ante Unión, pero reaccionó en los minutos finales y empató 3-3. Noble, Bulacio y Medina marcaron para el Bicho, que siempre la remó desde atrás. Chamorro, Nogasotto y Altamirano, los del Tatengue.
26 de julio de 2015 - 00:00

El primer clásico por los puntos quedó a mano. En Del Viso, Argentinos y Unión se enfrentaron tras 11 años, por la 16ª fecha de la Liga Escobarense de Fútbol, y terminaron 3-3.
Fue un desarrollo cambiante y tuvo un final vibrante. El Tatengue ganaba 3-1, pero el Bichito reaccionó sobre la hora. Descontó, lo empató y, empujado por su gente, apostó todo al triunfo en los segundos finales.
Ricardo Chamorro abrió el marcador para Unión, de penal, a los 22’ de la primera parte. Alejandro Noble niveló para el local a los 42’ y Maximiliano Nogasotto le devolvió la ventaja al Tatengue inmediatamente.
Pablo Altamirano marcó el 3-1 en el arranque del complemento. Pero la reacción local llegó a través de Darío Bulacio de penal a los 23’ y Matías Medina selló el 3-3 a 5’ para el cierre.
No hubo ganadores en cancha, pero sí en lo institucional. El barrio volvió a vibrar con el clásico de la ciudad y la gente respondió. Se jugó a estadio lleno y se respiró un verdadero ambiente de fiesta, pese al clima frío y gris. No obstante, en lo deportivo, tanto Argentinos como Unión extendieron una racha negativa y ya suman 8 y 5 partidos sin triunfos, respectivamente.

Vaivenes
El clásico expuso el ADN de los dos equipos de Del Viso. Argentinos capitalizó la localía en los minutos iniciales, se acomodó rápido en la cancha y tomó la iniciativa. No fue profundo en el primer cuarto de hora pero sí generó espacios y probó desde afuera del área sin precisión.
La respuesta de Unión fue tímida pero efectiva. Nicolás Wasyleczko y Ricardo Chamorro nivelaron el desarrollo en cuanto lograron controlar los pelotazos a espaldas de los laterales. Ganaron confianza y se empezaron a asociar en el medio. Así llegó el penal de Walter Luna a Wasyleczko, por un agarrón sobre la línea, y Chamorro marcó el 1-0.
Argentinos demoró en recomponerse. No avanzó con claridad, pero Noble encontró una pelota perdida y clavó el 1-1 de volea. Golazo.
No obstante, el 2-1 fue inmediato. Por la dimensiones del campo, cada falta en la mitad de la cancha derivaba en un centro al área. En uno de los pocos que tuvo Unión, el arquero Camilo Santos no pudo controlar un envío flotado, la pelota dio en el travesaño y Nogasotto convirtió tras el rebote.
Altamirano castigó a los 5’ del complemento. Unión pudo ampliar con un remate de Wasyleczko, pero falló y volvió a manifestar el síntoma de los últimos partidos: sufre para mantener la ventaja. Argentinos tomó valor y se encendió. Bulacio marcó el penal y un cabezazo de Medina desató la locura a los 40’. El Bichito salvó la fiesta y el primer clásico de la nueva era resultó un partidazo.


11
años pasaron para que vuelvan a verse las caras Argentinos y Unión. El último clásico fue en el Clausura 2004.


“Es una emoción inmensa. Hace 11 años que no jugábamos por los puntos y fue una fiesta, con las tribunas colmadas y la familia en la cancha. En el barrio se vivió la previa con mucha intensidad. Todos los socios y la CD colaboraron para dejar bien al club”.

Gustavo Gioseffi, presidente de Argentinos.

 


“Realmente muy contento porque el clásico se vivió con un marco imponente. Es importante que la gente haya venido a disfrutar y es una alegría que los clubes de la ciudad compartan un partido así. Estos nos potencia a ambos para seguir trabajando”.

Omar Carlotto, presidente de Unión.

 



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