La construcción de la rotonda en la intersección de la ruta 28 con las calles Zeballos y Fragata la Argentina a priori es una solución al enorme caudal vehicular que circula por la zona. Pero para los vecinos del barrio San Jorge se convirtió en un verdadero caos.
Una obra que les complica la vida a los vecinos
Es la rotonda que une ruta 28 con Zeballos y Fragata la Argentina. Em el barrio San Jorge cortaron calles para que no deriven el tránsito. Temen inundarse tras los trabajos.
Además de haber transformado el calmo vecindario en una autopista, por sus angostas calles, a colectivos y vehículos de gran porte se les hace imposible maniobrar.
Al menos cuatro vecinos aseguraron haber sido víctimas de roturas de espejos y rayones en sus rodados, que acostumbran a dejar estacionados en la puerta de sus casas.
Incluso hubo incidentes con conductores que pasan a alta velocidad, en una zona acostumbrada a que los chicos jueguen en las calles.
“Realmente es una locura a la velocidad que pasan, como si las calles del barrio fueran una ruta”, se quejó Olga, una vecina de la calle Fitz Roy, que a su vez contó que hace unos días atrás caminaba con su nieto y una camioneta que pasó la golpeó en el brazo sin importarle nada al conductor.
En tanto, recorriendo el barrio, El Diario encontró reclamos de todos los vecinos por la situación que viven en las últimas semanas. “Una nena que iba a hacer los mandados la golpeó un auto el miércoles a la tarde”, contó Susana, otra frentista que enfatizó: “nosotros no estamos acostumbrados, es un barrio tranquilo por el que pasan pocos autos”.
El caudal de autos que llegan desde el lado de Rodríguez hacia Pilar, ingresa por la calle Fitz Roy, luego se mete por las calles Montevideo o Washington y toma Ottawa, para salir a Zeballos.
Incluso los colectivos hacen el mismo camino y retoman por Venancio Castro (ruta 28).
Enojo
En medio del enojo y los reclamos vecinales por los autos chocados y el accidente que tuvo una nena, que aseguran el golpe fue leve, los vecinos decidieron cortar la calle Montevideo, para impedir que los vehículos atraviesen todo el barrio.
“Vino un grupo de repente con neumáticos, maderas, ramas y prendió fuego para cerrar la calle”, contó Ramón, que aseguró que tras el piquete vecinal, tuvieron que llegar los bomberos para apagar el fuego.
Ahora la arteria sigue interrumpida, pero a los automovilistas impacientes, no les importa el cierre y pasan por la zanja para meterse en la calle y ganar unos minutos.
Además del problema del tránsito, los frentistas temen inundarse con las obras hídricas que realizaron, “pusieron caños diez veces más grandes y aumentaron el caudal de agua que viene hacia acá, mientras que las zanjas del barrio son mínimas”, explicó Olga.
La vecina, señaló que las dos manzanas que constituyen el barrio, quedaron en un pozo cercado por las vías del Ferrocarril San Martín y la ruta 28, que quedó en un nivel superior a las calles laterales.
“Acá hay casas de este y el otro lado de la ruta que se inundan fácil y ahora con esto, no me quiero imaginar, porque las zanjitas del barrio ya mostraron en la última lluvia que no dan a basto”, explicó la frentista.
En tanto, existe un problema más que el propio Ramón lo detalla: “si hubiesen hecho la ruta, primero una mano y después la otra, no tendríamos este problema. Pero ahora están destruyendo las calles del barrio y no creo que las vengan a arreglar rápido”.
El dato
El dato
Paradójicamente la rotonda que afecta a los vecinos del barrio San Jorge, será un alivio para el tránsito que confluye allí desde una de las salidas del centro de Pilar, Venancio Castro, Zeballos y el camino de circunvalación.
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Son las rotondas que contempla la obra, además de la del barrio San Jorge, se levantó otra en la intersección de las rutas 28 y 34. Ambas trajeron conflictos vecinales durante los trabajos.