En la Biblia, en Génesis en el capítulo 6, leemos que Dios pidió a Noé que construya un arca. Esta barca era para salvar a los seres vivientes del inminente diluvio. Lo curioso es que Dios mismo le dio las instrucciones de cómo hacerla ya que Noé no tuvo experiencia previa.
Dijo Dios que debería ser hecha con madera resinosa y de ciento cincuenta metros de largo, veinticinco de ancho y quince de alto. Debería recubrirla con brea, por dentro y por fuera. También que tenía que estar dividida en compartimientos. Ser de tres pisos y tener una sobrecubierta de medio metro por encima de la parte superior. En uno de sus costados debía poner una puerta y una ventana. Dios dio todos los detalles precisos ya que ésta debería flotar sobre el agua.
Me parece que en nuestra vida, también la educación, es como construir una barca: deben ser con justas medidas. Son muy importantes las dimensiones, ya que esta tiene que flotar sobre el agua y no está firme en la tierra como los demás edificios.
La vida, la sociedad, etc. también deben ser reguladas por las justas medidas y guiadas por valores para ser exitosas y “flotantes”. Si no se la hace con cálculos precisos, se hunde. La tendencia “todo vale” no sirve.
Es de suma importancia sellarla con brea por dentro y por fuera para que no entre el agua sucia mundana, tampoco debe ventilar la privacidad del interior. Ciertas fotos de Facebook ¿no están ventilando toda la privacidad, sin pudor? Una ventana para ver la luz solar, para saber lo que corresponde del día y contemplar las estrellas que dan esperanza. La puerta del costado debe abrirse para salir y cerrar cuando entren los miembros de la familia. Saber bien a quién abrirla y a quién no.
El arca nos da la lección excelente de cómo ordenar la vida. Porque el aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información, según Albert Einstein.
Esto vale también para la formación de la futura generación. Tus hijos se convierten en quien eres, así que sé la persona que quieres que sean. Los Proverbios de la Biblia nos hablan sobre las justas y sabias medidas para la vida. Recemos con el Salmo 25: Muéstrame, Señor, tus caminos y guíame por tus sendas justas…