por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com
Cuando el Ángel de la Muerte pasó por Pilar
En el invierno de 1971, Carlos Eduardo Robledo Puch ejecutó a dos mujeres en el distrito. El escenario fue la autopista Panamericana. El “niño bien” que salía a matar.
Carlos Eduardo Robledo Puch pasó a la historia criminalística argentina por ser un frío verdugo de serenos. Sin embargo, el Ángel de la Muerte también asesinó a dos mujeres en 1971, y el escenario fue Pilar.
En las últimas horas, la Sala III de Casación bonaerense le negó a Robledo un nuevo pedido de libertad, al considerar que no está capacitado para reinsertarse a una sociedad de la que no forma parte desde hace 43 años. Además, el convicto reconoce los robos pero no los crímenes.
Robledo Puch se crió en Olivos. De chico aprendió piano, alemán e inglés, pero en el barrio no lo trataban de la mejor manera: por su prolijidad y buenos modales recibía burlas y golpes. Los problemas de conducta aparecieron durante el secundario, que terminó abandonando.
Tras algunos robos menores, su carrera delictiva comenzó al conocer a Jorge Ibáñez, un joven que ya tenía antecedentes penales. Pero Carlos le tomó el gusto a asesinar a los serenos que encontrara a su paso, por más que estuviesen durmiendo. Fueron nueve en menos de un año.
Virginia Rodríguez era una prostituta de 16 años que vivía en la zona de Constitución. La noche del 13 de junio del ‘71, Carlos estaba comiendo en una pizzería cuando Ibáñez pasó a buscarlo a bordo de un Dodge Polara. Apenas comenzado el viaje encontraron a Virginia en una esquina y la obligaron a subir al auto.
Tomaron la Panamericana con rumbo al norte y se detuvieron en Pilar, a la altura del kilómetro 57: con el Dodge estacionado a la vera del camino –la ruta, en esas épocas, era un paraje despoblado muy diferente al actual-, Ibáñez desnudó a la fuerza a la joven para después violarla, mientras Robledo esperaba, impasible.
Cuando bajó del auto, Virginia recibió la orden de irse, por lo que comenzó a caminar en sentido contrario a la autopista. No sabía que Robledo la seguía a unos metros de distancia. Le disparó cinco veces por la espalda, para luego sacarle de la cartera unos pocos pesos.
Apenas 11 días después, el 24 de junio, la pareja volvió a matar, a bordo de otro Dodge. La víctima fue Ana María Di Nardo, una modelo de 23 años que fue abordada cuando salía de la discoteca “Katoa”, de Olivos. El lugar elegido fue casi el mismo que el anterior.
Pero Di Nardo sabía artes marciales y se defendió del ataque hasta donde pudo. Luego de un largo forcejeo, Ibáñez le ordenó que se fuera, pero solo para darle paso a Robledo, quien la atacó por la espalda, esta vez con siete disparos.
El desenlace es conocido: verano del ’72. Tras una serie de torpezas de principiante, la policía captura al asesino múltiple de la zona norte. Los televidentes esperan ansiosos frente a la tele para ver al chacal tan temido. La pantalla devuelve la imagen de mirada fría, pelo ensortijado y remera a rayas.
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Años hace que está preso Carlos Robledo Puch, desde 1972. Es la persona que más tiempo lleva encarcelada en Argentina.
El dato
La Sala III de Casación bonaerense le negó un nuevo pedido de libertad, al considerar que no está capacitado para reinsertarse en la sociedad.