La vuelta a clases significa mucho que más que el fin de las vacaciones para los chicos en el centro de Pilar. También es la locura de la hora pico y la increíble tardanza de no menos de 5 minutos por cuadra.
Para quienes utilizan las calles céntricas para trabajar, como es el caso de remiseros y colectiveros, es “una maldición” que comienza en marzo y termina a mediados de diciembre.
Lo más complejo es que no existen alternativas viables para quienes intenten evitar ese caos y las pocas que se presentan terminan colapsadas al igual que el resto de las calles.
Si la pregunta a los más entendidos en la materia, los remiseros, es qué calles hay que evitar, sobre todo en la hora pico, no queda ninguna de las céntricas fuera de la lista. Hipólito Yrigoyen, Rivadavia, San Martín, Lorenzo López, Ituzaingó, Pedro Lagrave y 11 de Septiembre, son las primeras que se escuchan.
A esas se suman, Tucumán, Independencia y hasta Tratado del Pilar, ya saliendo del centro.
“Es imposible estar apurado en hora pico en el centro”, explicó Gustavo, uno de los trabajadores que recorre las calles de Pilar durante más de 8 horas arriba de su auto.
Al estar la agencia en que trabaja ubicada a pocas cuadras de la plaza 12 de Octubre, para él, la cosa se pone más compleja: “Intentar salir es tan o más difícil que tratar de llegar a la plaza”, aseguro.
“Las bocinas y los autos en doble fila, están a la orden del día, nadie respeta nada y todos quieren llegar primero o creen que tienen más derecho que los demás”, describió Rubén, otro chofer que asegura que ha rechazado viajes para que no le suba la presión.
Soluciones
Las posibles soluciones, según los automovilistas, para que el tránsito deje de ser un mal endémico en el centro pilarense, son variadas y en algunos casos hasta alocadas e imposibles de llevar a cabo.
“Tienen que sacar los colectivos y los colegios del centro, cada vez hay más gente, más chicos y más autos, todo concentrado en el centro de Pilar, con tanto campo y espacio que hay a 30 cuadras de acá”, enfatizó René que trabaja con su automóvil y sufre a diario los embates del caos.
La convergencia de las salidas en masa de los alumnos de los colegios, Almafuerte y Modelo, sumado a la concurrida parada de colectivos, hace que la esquina de las calles 11 de Septiembre e Hipólito Yrigoyen, se convierta entre las 12 y las 13 y las 17 y 18, en la zona menos transitable de la ciudad.
Claro está que además de toda esta coincidencia, 11 de Septiembre es la arteria que hace de vía de escape de otro caos que pareciera irremediable, que es el puente de la calle Champagnat.
De la misma manera la salida del Verbo Divino y el Madre del Divino Pasto, generan un gran atascamiento en la Avenida Tratado del Pilar y la intersección de Panamericana y ruta 25.
Sin dejar afuera del cuestionamiento, el cruce de Venancio Castro (ex ruta 28) y Fragata Argentina (tránsito pesado).
El dato
La coincidencia entre los remiseros sobre la esquina más peligrosa, por caudal, velocidad y falta de semáforos es Chacabuco y Pedro Lagrave, que pelea mano a mano con Chacabuco e Yrigoyen.
Los cuellos de botella
1
La esquina de 11 de Sep-tiembre e HipólitoYrigoyen donde coinciden cientos de autos y peatones.
2
La calle Rivadavia los semáforos, la Escuela Nº1 y la peatonal, hacen de la arteria un callejón.
3
Pedro Lagrave, es uno de los ingresos al centro y en cada intersección se convierte en un palo enjabonado.
4
Avenida Tratado del Pilar, la salida de los colegios forman largas e interminables filas.
5
Panamericana y el puente que une las calles San Martín y Champagnat, un enjambre de autos.
6
El cruce de Venancio Castro y Fragata Argentina. Llegar al centro para quienes las transitan es todo un desafío.
El cruce de Venancio Castro y Fragata Argentina. Llegar al centro para quienes las transitan es todo un desafío.