El primer juicio por jurados en la Provincia de Buenos Aires comenzó ayer con la elección de un pedicuro, un ama de casa, cuatro empleados, tres docentes, un científico, un fotógrafo, un técnico del área de salud, dos jubilados y dos comerciantes que deberán declarar culpable o inocente a un joven acusado de haber matado a su ex cuñado.
Comenzó el primer juicio por jurados en la provincia
Juzgan a un hombre acusado de matar a su ex cuñado. La decisión estará en manos de docentes, empleados, un ama de casa, un científico y un pedicuro.
La audiencia empezó con casi dos horas de demora en el primer entrepiso de los tribunales de San Martín, donde una antigua sala se reacondicionó para que puedan ubicarse los ciudadanos elegidos como jurados, el juez que dirige el debate, la fiscalía, la defensa y el público.
Tras calificar el juicio como “histórico” y con tono didáctico, el juez Francisco Pont Vergés les habló a partir de las 11 a los 42 ciudadanos preseleccionados y les explicó que primero con las partes debían evaluar si cumplían los requisitos para asumir su rol y si eran “imparciales para adoptar una decisión justa y equilibrada”.
Solo identificados por números, los convocados fueron interrogados durante casi media hora por la fiscal de juicio, Ana María Armetta, y por la defensora oficial del imputado, Verónica Jollice, antes de pasar a efectivizarse la nómina de 12 personas que integran el jurado y sus seis suplentes.
La fiscalía y la defensa plantearon ocho recusaciones y con el resto de las personas se hizo un sorteo mediante un sistema electrónico provisto por la Suprema Corte que estableció cómo quedaba finalmente el jurado.
“Es un perfil heterogéneo”, dijo una fuente judicial a Télam, que manifestó que “había gente que estaba entusiasmada”.
Luego de la elección del jurado, el juez Pont Verges les dijo a los elegidos: “Esta es la tarea más importante para un ciudadano, establecer si una persona es culpable o inocente del delito, basado en la prueba escuchada en el juicio”.
Al estilo de las películas, la fiscal se puso de pie y mirando a los jurados dijo que representaba “los intereses de la sociedad” y acusaba a Guillermo Barros (28) del homicidio por medio de un arma de fuego de su ex cuñado, Gabriel Armella (30), ocurrido el 30 de enero de 2014 en la Villa Hidalgo de José León Suárez.
Armetta aseguró que Barros andaba buscando a Armella por un conflicto familiar previo y que este último solo tenía un palo de madera cuando fue agredido.
En cambio, la defensora le contó al jurado, también con micrófono en mano y de pie, que cuando conoció a su cliente y le dijo que estaba acusado de homicidio, éste rompió en llanto y le aseguró que Armella lo había querido matar a él con un arma de fuego y se defendió.
“Le pedi a Barros paciencia y le dije que cuanto antes doce personas, gente común, le iban a poner a los hechos el nombre correcto”, sostuvo mirando a los ciudadanos.
“Si no confiamos en la madurez y responsabilidad de la gente, estamos perdidos”
Daniel Scioli