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El Pellegrini, un gigante que no puede ponerse de pie

En 2002 un incendio destruyó el ala central. En 2010 se restauró un sector como sede de la UBA. Pero luego no se lograron mayores avances. Parte de nuestra historia, en ruinas.
6 de diciembre de 2015 - 00:00

 Corría abril de 2010 cuando los pilarenses sintieron que recuperaban al menos una porción de su historia grande: el Pellegrini estaba vivo otra vez. El 11 de ese mes, los primeros alumnos ingresaron a una de las alas laterales, restaurada, para cursar materias del Ciclo Básico Común y de la carrera de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

Desde ese momento, mucho se ha hablado sobre seguir más allá con el sueño de reformar el resto de la propiedad, logrando que las instalaciones funcionen a pleno como en los años dorados. Sin embargo, por el momento los proyectos o intentos se han quedado solo en eso.
Más allá del área reformada para la sede de la UBA, el ala central sigue en ruinas. De hecho de las ventanas delanteras sobresale la frondosa vegetación que fue creciendo en su interior. El acceso al edificio está restringido, debido a los riesgos que acarrea el estado de la estructura.
En la parte trasera, en lo que fuera el patio se acumulan hierros, escombros y hasta hay vestigios de una improvisada parrilla hecha con una red metálica. En cambio, sí se advierte un buen mantenimiento del sector dedicado a los deportes.
Cada día, cientos de alumnos recorren el predio hacia su ala derecha, rumbo a las aulas universitarias, mientras a un puñado de metros el edificio principal se erige, altivo pero desvencijado.

Histórico
Inaugurado en 1911, a lo largo de su historia fue privado, nacional y también funcionó como internado. Se nacionalizó en 1912, y en su época dorada llegó a ser uno de los mejores establecimientos educativos del país, albergando a más de 200 alumnos.
En 1932 se entregó la posesión al Patronato Nacional de Menores (luego Consejo del Menor y la Familia), para transformarlo en un internado de enseñanza secundaria especializada para menores tutelados, aunque siempre se aceptaron alumnos “externos”.
En la década del ‘80 comenzó la debacle, hasta que dejó de funcionar en 1995, cuando era un secundario industrial. El golpe de gracia llegó en enero de 2002, cuando un incendio destruyó buena parte del edificio.
Cuando Cristina Fernández de Kirchner anunció en el Campus de la Universidad del Salvador su decisión de devolverle la vida al Pellegrini, como sede de la UBA, comenzó una nueva etapa, en que se ha dado un paso fundamental, pero hasta el momento, aislado.
En 2012, un grupo de exalumnos de todas las épocas realizó en el lugar una gran celebración por su centenario, con la esperanza de poder volver a ver a las instalaciones de su colegio funcionando en su totalidad otra vez.
La última referencia concreta al Pellegrini fue hecha este año por Humberto Zúccaro, cuando en su campaña previa a las elecciones de octubre anunció que planeaba junto a la UBA convertir el lugar en un Polo Educativo Regional. Inclusive dijo que haría el pedido junto a Ariel Sujerchuk, de Escobar, quien luego sí ganó la intendencia. Con el zuccarismo abandonando el poder, el proyecto es una incógnita. Mientras tanto, el gigante espera, intentando ponerse de pie definitivamente. 


1911
El año de su inauguración. A lo largo de su historia fue privado, nacional y también funcionó como internado.
 
 
Opinión
Que pueda resurgir

Por Roberto Torres*
 
Fui alumno del Instituto Carlos Pellegrini entre 1950 y 1955, y como interno vivía ahí. Luego comencé mis estudios de enfermería, hasta que me recibí y trabajé en varios hospitales y salas.
Además de lo académico, el colegio se destacaba mucho en la faz deportiva, que siempre fue algo especial. De ahí salieron excelentes atletas, sin dudas estimuló mi pasión por el deporte. Para el resto, competir contra el Pellegrini era algo especial: nosotros éramos como deportistas que vivían en una concentración, con descanso y comida adecuados.
He pasado muchas veces por el colegio en los últimos años, lo he mirado y la obra está siempre parada, es una lástima que no se complete. Sí se pudo progresar con la apertura de la sede de la universidad, eso fue un avance. Esperemos que se encamine, como para que podamos verlo completo, pueda resurgir y sea como el Pellegrini de siempre.

*Exalumno, enfermero y atleta.
 
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