ver más

Profes particulares, la última esperanza

Llegan los exámenes y los alumnos están en la cuerda floja. Temor a repetir y plata invertida en una lucha desesperada.
 
25 de enero de 2015 - 00:00

 


Por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com


Diciembre es un aperitivo que puede ser dulce o amargo, pero la verdadera adrenalina empieza ahora: en un par de semanas se tomarán los exámenes de febrero y hordas de alumnos con la soga al cuello ya están acudiendo a los profesores particulares, su última esperanza… y la de sus padres. Claro que hay que diferenciar entre quienes ya se aseguraron un lugar en el curso siguiente, y aquellos que están necesitados de aprobar para pasar de año.
“En esta época, el alumno está en una situación en la que tiene que aprender lo justo y necesario para aprobar, lo que no es muy bueno”, comentó Mariano Ojeda, docente de Matemática, Física y Química, y amplía: “El aprendizaje en profundidad lleva tiempo, en estos días estudia lo que le alcance para aprobar. Con tiempo aprende a razonar, pero acá el reloj juega en contra”.
Los más buscados son los que trabajan con números, aunque también proliferan los particulares de Inglés, Lengua y Literatura y hasta Biología.
Ana Radovich es una histórica de las clases particulares. Luego de varios años salvando chicos del cadalso, ha bajado la cantidad de alumnos a los que prepara. “En este momento entran en desesperación –afirma-. Arranco la semana próxima, y además, este año los exámenes empiezan más temprano”.
La mujer señaló que “aumentan los colegios y encima tienen que pagar particular, que no es barato. En dos semanas no se pueden preparar todas las materias”.
Lo económico no se puede dejar de lado: una clase a domicilio puede llegar a costar entre 150 y 250 pesos la hora. En esto influye la movilidad, generalmente a algún country o barrio cerrado. En un local o en la propia casa del docente está cobrándose entre 80 y 90 pesos por hora; mientras que algunos eligen cobrar por hora y media, con un arancel que ronda los 150 pesos. “Yo no puedo darle clases si sé que no va a aprobar. No le puedo sacar así la plata a la gente”, indicó Radovich.
Abel Maciel, profesor secundario y universitario de Matemática, Física, Química y Estadística, asegura que “con una clase me doy cuenta si está capacitado o le va a costar, y le doy el diagnóstico a los padres. Cuando se les dice la realidad normalmente entienden”. Y añade que “depende del colegio en el que esté el chico, el padre quiere que pase sí o sí porque eso trae muchos perjuicios. Esperan que pase como sea”.

Realistas
¿Qué ocurre si el proceso parece llevar al alumno irremediablemente al aplazo? “Algunas veces tuve que charlarlo con los padres, cuando se nota que el chico no va a pasar de año –dijo Ojeda-, o bien que no debería centrarse en esta materia y estudiar otra. Pero los padres quieren que preparen y rindan todas, si se llevaron muchas eso es muy complicado de lograr”.
Ana opinó que “ha cambiado mucho el sistema: hoy es más fácil pasar de año, está preparado para que repitan menos, por la tercera materia en marzo”. Sin embargo, “a pesar de tantos años todavía no puedo evitar angustiarme si no aprueban, pienso en la plata que gastaron los padres”.
La campana está por sonar y falta cada vez menos para subir al hipotético ring a demostrar lo que se sabe.


250
Pesos la hora puede llegar a cobrar un profesor de particular por una clase a domicilio, en un country o barrio privado.  
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar