ver más

Amores perros sobre ruedas

Ángel Rodolfo Apa vive en Del Viso, es herrero de oficio y solidario por elección. Hace 7 años que confecciona sillas de ruedas para perros inválidos. “Es para prolongarles la vida”, asegura.
12 de agosto de 2014 - 00:00

De Del Viso a Pilar, es habitual ver a un hombre mayor que sobre la parte posterior de su moto, traslada a dos de sus perros. En ella también guarda una suerte de pequeñas sillas de ruedas. Para ayudar a la primera de sus mascotas inválidas, hace 4 años Ángel Rodolfo Apa encontró la forma de brindarles movilidad gracias a su labor como herrero, haciendo carritos a medida.

“Simplemente me salió, por ser humano, hacer este tipo de cosas”, cuenta el hombre que en su casa convive con 8 perros. “Este tipo de cosas”, como él lo llama, es el acto repetido y desinteresado de recuperar perros de la calle con distintas enfermedades y discapacidades, e intentar mejorar sus vidas.

Actualmente se pasea por las calles de Pilar con dos de sus canes, Jimy y María Sol, dos perros paralíticos muy pequeños que fueron rescatados de morir en el abandono. Al primero, de unos 7 años de edad, lo encontró en José C. Paz, mientras que a la pequeña María Sol se la sacó a una vecina de Del Viso. “Estaba toda sucia y les daba asco que entrara a la casa”, cuenta Apa.

Es gracias a la colaboración de su hija que puede cuidar a todos los perros, en especial a aquellos lisiados a quienes tienen que vendar por la mañana para proteger su piel. Asimismo, basado en su experiencia, recomienda que no permanezcan durante todo el día con el carrito, al menos, no sobrepasar las 4 horas de uso “porque tienen que descansar”, agrega.

“Yo estaba haciendo un letrero en una iglesia y Lucky estaba en una canchita de fútbol donde los chicos lo pateaban”, recuerda Ángel sobre el primero de los perros que adoptó en la localidad de Manuel Alberti, y continúa: “Había uno que lo quería matar, le saqué el revólver de la mano al hombre y me lo llevé a casa”.

La falta de experiencia lo llevó a Ángel a probar diversas alternativas para que el perro pudiera movilizarse a pesar de sus dos patitas traseras, completamente inmovilizadas. Al principio probó con cámaras de bicicletas “porque se arrastraba pero le hacía mal a la circulación”, explica. Así fue como perfeccionó un primer carrito, aunque según el especialista al que han acudido dueños de perritos de Morón, Lomas de Zamora y Monte Grande, entre otros, “todos los perros son distintos y hay que buscarle la vuelta”.

Pero fue hace tres meses que este compañero a quien hace algunos años rescató, lo abandonó definitivamente. Fue luego que el perrito, de unos 7 años, fuera golpeado en una carnicería del centro de Pilar. “Se me murió”, cuenta con nostalgia sobre el primero que lo motivó a brindarles una mejor calidad de vida a los demás perritos enfermos y discapacitados que se ha encontrado en su camino.


“Si encuentro un perro herido lo alzo y lo ayudo. Me lo traigo, lo curo y acá queda”.  

ÁNGEL RODOLFO APA.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar