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El caso Pilar, presente durante un congreso en Barcelona

La disertación estuvo a cargo de la docente María Rosa Batalla junto a una colega. Hablaron de las contradicciones de la “vida verde”. Criticaron la inacción del Estado.
11 de mayo de 2014 - 00:00

El caso de la expansión inmobiliaria de Pilar, caracterizada por la proliferación de urbanizaciones cerradas, sigue siendo objeto de estudio e interés no solo en el país sino en el exterior.
La docente pilarense María Rosa Batalla -en representación de la Universidad de Luján- junto a Cristina Carballo (Universidad Nacional de Quilmes), disertó el martes último en Barcelona con el tema “Las imágenes en el marketing de las urbanizaciones cerradas: paisajes de control y (des) control”.
La ponencia se desarrolló en el marco del XIII Coloquio Internacional de Geocrítica “El control del espacio y los espacios de control”, que hasta ayer se desarrolló en la ciudad catalana.
Allí, Batalla y Carballo realizaron un análisis detallado de lo que sucede en el distrito, haciendo hincapié en los diversos tipos de emprendimientos cerrados, su impacto en el ambiente y las consecuencias que tiene en el uso del espacio público, marcando cómo se presenta a estos lugares en los medios de comunicación.

Islas

En su exposición, las mujeres indicaron que “junto con la radicación de los emprendimientos se localizaron hipermercados, complejos comerciales y de entretenimiento que se ubicaron en el kilómetro 50 de la autopista Panamericana, en un principio, y que posteriormente se fueron extendiendo a lo largo de esa vía de acceso”. Así es como estas “islas” residenciales se combinan con el consumo y la recreación junto con la educación, la salud y la seguridad mediante servicios privados.
Además, en el caso puntual de Pilar “se formó una barrera física que en muchos sectores del distrito son insuperables y cortaron la comunicación directa entre las dos ciudades más importantes del Municipio, entre Pilar y la localidad de Derqui, impactando negativamente en la integración territorial. La circulación y comunicación de la población se vio seriamente afectada y el municipio no ha ejercido el suficiente y necesario control para que se cumpla”.
De la misma manera, y con respecto a las publicidades que inundan diarios y revistas, “la construcción de esas imágenes de la felicidad fue central en el abordaje cultural del proyecto urbanístico. No ha sido azaroso. Las estrategias desarrolladas estuvieron centradas en proponer un giro cultural a través de la imagen de un mundo ordenado y bajo control”.

Contradicciones
Las investigadoras concluyeron: “Como se advierte, poco a poco se sustituye la cultura de la gestión pública del territorio por una privada, con mecanismos de control que incorporan contradicciones diversas tanto en el interior como en la relación con el otro”. Pero a la vez, agregaron, “esta exclusión genera una mayor inseguridad, una menor participación de las autoridades locales en la resolución de problemas y además deriva en la disminución, en cantidad y calidad, del espacio público”.
De esta manera, “lo expuesto, lejos de garantizar la seguridad y armonía buscada, genera mayor desigualdad social y un mapa urbano pleno de contradicciones y conflictos latentes en materia de equidad ambiental”.


Naturaleza artificial
“La armonía con la naturaleza es una simulación –indicaron Batalla y Carballo-, una recreación, ya sea desde la concepción misma del jardín verde que conforma un paisaje que nada tiene que ver con la flora, con la fauna y con los demás elementos que conformaron el bioma original. En su nombre se construyen taludes sobre la ribera del río modificando su curso, se talan árboles añosos, se expulsa la fauna y se construyen lagos artificiales”.
Las mujeres afirman que “esta forma de interacción con la naturaleza conlleva la idea de su destrucción, mientras emerge una concepción idealizada de la misma”.


6.000

Hectáreas abarcan aproximadamente las urbanizaciones cerradas de Pilar, más de una sexta parte de su superficie.
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