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Clasificación y descontrol

Villa Rosa consiguió el objetivo deportivo, pero la salida de la cancha de Belgrano, en Zárate, fue una batalla campal. Chaparro y Ballesteros sufrieron heridas de bala de goma.
25 de febrero de 2014 - 00:00

“El equipo jugó bien, con buen fútbol. Sin confrontación con el rival.

Fue un partido disputado, con los dos queriendo ganar, pero leal. Pero no podés disfrutarlo porque se arma todo esto. Queres ir tranquilo a tu casa y nos tuvieron que llevar los patrulleros hasta la salida de Zárate.”

Jorge Navarro, entrenador de Deportivo Villa Rosa, explicó así la traumática noche que vivieron el sábado tras el empate 2-2 con Social Obrero de Zárate.

Lo que fue un día histórico dentro del campo de juego, porque aseguraron la clasificación a la siguiente fase del Torneo del Interior, casi termina en tragedia a la salida del estadio de Belgrano de Zárate.

“Afuera fue un desastre”, describió el DT. Entre los desmanes y agresiones entre las hinchadas, quedaron los jugadores y dirigentes.

Ricardo Chaparro y Claudio Ballesteros recibieron dos balazos de goma, en la represión policial, que intentó disipar una pésima organización del operativo. Además, la secretaria del Súper Depor, sufrió la rotura de su auto.

“La policía no tomó la precaución de hacerlos esperar a ellos hasta que nosotros saliéramos. Los sacaron junto a nosotros y fue un desastre”, le contó Navarro a La liga. “La policía se vio desbordada y empezó a reprimir”, subrayó.

Mirar para adentro. La violencia tenía del lado del local a integrantes del Sindicato de la Construcción (UOCRA), que luego le contaron a los dirigentes de Villa Rosa que se ufanan de su impunidad.

“En la cancha terminamos bien. Pero terminó el partido y nadie entendía nada. La gente que va a la tribuna no mide nada. Hay una enfermedad mental o no sé dónde la tienen. Los usan políticamente, son delincuentes pagos”, definió Molo.

“No medían nada, tiraban piedras, botellas, fierros. Los sacaron del club y en el colectivo nuestro estaban algunos hinchas. Empezaron a caer piedras de todos lados. Las que tiraban ellos y las que tiraban de nuestro lado”, sentenció.

“Lamentable, fue un desorden muy feo. No hubo medidas de precaución. No había que jugarlo de noche”, aseguró el DT.

Mea culpa. “En Villa Rosa, los chicos van a alentar al equipo, pero son desordenados. Son provocadores y un día se iban a encontrar con gente con la que la iban a pasar mal. Uno tiene que ir a ver al equipo y volverse a su casa”, aleccionó Navarro, haciendo autocrítica de sus seguidores.

“Que alienten al equipo nos encanta. Tienen una banda y es la parte espectacular del folklore del fútbol. Pero cuando termina el partido, tienen que guardar sus cosas, subirse al colectivo o su auto y volver a su casa”, reflexionó.

“Los jugadores son amigos y quieren defenderlos. Pero nos perjudican. Nosotros los llevamos de favor para que vean el partido, se arma el lío y se prenden. No, subí al colectivo y andate a tu casa”, enfatizó.

“¿Qué pasa si le pegan en un ojo? Perdemos un jugador y un ser humano. Queda con un ojo menos. Hay cosas que son muy graves. Esto nos tiene que abrir los ojos para que no vuelva a ocurrir”, concluyó Navarro.

 

La clasificación 

Entre tantos inconvenientes, el análisis de la clasificación casi quedó a un costado. Pero Molo también lo destacó: “Me siento orgulloso de estos pibes, por lo que han jugado, por lo que se han brindado”.

“Empezamos mal, con una derrota, y jugando al fútbol, que es lo más importante, conseguimos el objetivo. Ahora a esperar cómo terminamos en la Zona”, definió.

En la última fecha reciben al eliminado San Carlos y pueden llegar a ser los ganadores de la Zona 33.

“Hay que jugar y ganarlo. Ningún partido es fácil para nosotros. Al contrario, a veces lo que uno cree que es fácil, se hace más difícil”, definió Molo.

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