Cada vez más barrios cierran sus calles por seguridad
El fenómeno vecinal de cerrar los barrios en busca de seguridad crece a diario en el distrito. Lejos de intentar regular la situación, las autoridades parecen mirar para otro lado o directamente avalarla.
La posibilidad de delegar la responsabilidad en los vecinos no parece muy lejana y muchos frentistas ya conforman asambleas y comisiones con proyectos que dejan a sus barrios al filo de un emprendimiento privado.
Desde hace años hay barrios como Los Robles del Monarca, Parque Irízar, Montecarlo y De Vicenzo, entre otros, que a pesar de ser barrios abiertos cuentan con barreras y algunos hasta cámaras de seguridad propia.
En los últimos meses, luego de varios robos reiterados en barrios puntuales, los vecinos tomaron la decisión de imitar a estos vecindarios a los que nunca nadie obligó a reabrir sus calles.
Son varios los barrios que ya pusieron en marcha sus cierres: Villa Alpina, La Alborada, Los Mirasoles y el Pellegrini III; y el fenómeno sigue creciendo.
Claro está que los vecinos buscan mejorar su calidad de vida, pero deberían ser las autoridades quienes les brinden esa garantía y la libre circulación al resto de los frentistas.
Caso testigo
El caso de La Alborada fue el ejemplo más claro. Los vecinos hicieron presentaciones en el Municipio y en el Honorable Concejo Deliberante (HCD) solicitando permisos para obstruir las calles al tránsito vehicular.
En este barrio viven dos concejales, la radical Claudia Zakhem y la oficialista Marcela González. Ambas fueron víctimas de asalto en sus casas.
Al no tener respuestas concretas u oficiales, pero según los vecinos sí el guiño del intendente para llevar a cabo el proyecto, fueron cerradas varias calles.
La idea es controlar el acceso de vehículos al vecindario, dejar solo pasos peatonales y pocas calles abiertas al tránsito.
Con postes cortos y palmeras atravesadas como una suerte de vallas, se llevó a cabo el cierre de dos calles con ingreso y salida a la ruta 234, una hacia el fondo del barrio y otras tantas que lindan con Las Lilas.
Pero los vecinos de éste último se molestaron y quitaron esos postes. La situación no pasó a mayores, ya que los robos en la zona disminuyeron en forma notable.
Portones
Alambrados y portones son otros de los métodos utilizados por los vecinos para regular el paso en las calles de sus barrios. En Villa Alpina se da uno de estos casos, mientras que en Los Mirasoles, el portón cerrado y evitando el paso en calles públicas, fue la queja de vecinos que reclaman el libre tránsito sobre ellas.
La discusión se planteó tras el reclamo con los vecinos que viven dentro del vecindario y aseguran no soportar más los robos en la zona y remarcan que se vieron obligados a tomar esa medida a raíz de la inseguridad.
En las calles que intentan regular el tránsito vehicular, está garantizado el paso peatonal e incluso para que aquellos ciclistas o motociclistas puedan hacerlo empujando sus rodados.
Pero en el caso de los portones, como el que se encuentra ubicado en la intersección de las calles Pisco y Chillán del barrio Mirasoles, el paso está obstruido en su totalidad.
Barreras
Los barrios que fueron cerrados por los vecinos hace varios años, tienen una sola calle de ingreso y egreso y en ella una barrera, al estilo emprendimiento urbanístico privado.
Pero aunque en algunos de ellos intentan indagar sobre el destino del supuesto “visitante”, saben que no pueden prohibirles el paso, ya que las calles son públicas.