Suplemento La Juntada: Manos a la obra

Martín Simeoni, director de La Comedia del Pilar, Hernán Deluca, director de Rozza Orzuzza y Diego Mantuani director de la orquesta Carpe Diem. El arte colectivo, la autovaloración  y la política.

jueves, 6 de junio de 2013 · 00:00

por Celeste Lafourcade

c.lafourcade@pilaradiario.com

 Hablan, se escuchan, tienen claro lo que piensan. Y sus ideas hacen lo que, en algún caso, ya hizo antes el escenario, los acercan.

En cierto momento, el llamado imperioso al que muchos llaman vocación, se presentó urgente y soberbio para marcar la vida de los tres. Desde entonces, se llaman artistas. Pero no solo eso tienen en común Hernán Deluca, Martín Simeoni y Diego Mantuani.

Ninguno se conformó con ser una pieza más en un engranaje ajeno. Quisieron contar sus propias historias y en pos de eso, convocaron gente, formaron grupos, se pusieron a la cabeza.

Hernán fundó Rozza Orzuzza, grupo teatral independiente que hoy tiene cinco integrantes. A Marín no le pesó la historia de La Comedia del Pilar cuando le tocó ponerse al frente de la tradicional formación teatral que actualmente suma 15 miembros. A Diego no le bastó con ser violinista y formó la orquesta de cámara Carpe Diem que reúne 16 jóvenes músicos.

La música y el teatro los convocó y El Diario los reunió en una charla. Cultura, ego y política en un mano a mano con tres hombres que creen en el arte colectivo.

-El artista tiende a ser individualista ¿Qué es lo que lo llevó a ustedes a crear su propio grupo?

- Hernán Deluca: En el tema del teatro hay un proceso donde estás solo, un momento de soledad donde te metés en el texto, pero después todo es un trabajo en grupo. Hacer teatro tiene que ver con eso, salir de ese espacio de soledad para compartir con el otro.

 

Martín Simeoni: En mi caso es un grupo que se fundó hace muchos años y yo sigo el legado. En el teatro hay un momento dado que la soledad se agota y tenés que empezar a transmitir el trabajo que se va a potenciar grupalmente. Sí o sí dependés de un grupo para hacer teatro.

 

Diego Mantuani: En el caso de los músicos tenés los dos caminos, podés hacer un proceso netamente individual y hacer una carrera solista pero igualmente siempre estás interactuando con una orquesta, pero al igual que el teatro, llega un momento que tenés que interactuar con otros pares. Todo es en pos de integrar, compartir.

 

-¿Cuánto les llevó a cada uno formar el grupo en el que se sintieron cómodos.

MS: Lleva un proceso y hay que ver las expectativas de cada uno al sumarse al grupo. Yo al teatro, más allá de la pasión con la que lo hago, es una disciplina. Lo vivo de forma profesional aunque a veces no lo tengamos como medio remunerativo. Lleva un tiempo pero cuando se van ensamblando esas piezas es genial.

 

HD: Entre nosotros se mezcla mucho la cuestión disciplinaria con la amistad. Cuando estamos ensayando el amigo queda un poco al costado. Pero a mi me sería muy difícil tener que trabajar con gente que no conozco. Tengo que sí o sí vivir un proceso, por un lado los ensayos y por otro las juntadas a comer que también es muy propio del teatro y eso invita a que puedas conocer a las personas desde otro lado.

 

DM: A mi me costó mucho, muy a mi pesar tuve que hacer un reglamento interno en la orquesta donde tuve que plantear el tema de faltas. Dio resultado. En algún momento tuve que pedirle a alguien que se vaya por la falta de compromiso. Trato de que haya buen clima de trabajo pero que nunca se pierda de vista que estamos trabajando.

 

-¿Cómo se manejan los egos en la convivencia?

HD: Es llamativo porque vos estás ensayando cuando podés, en los horarios que todos combinamos, tomamos colectivos para llegar, no vivimos de eso y creemos que somos de la calle Corrientes. Hay que controlar eso, entre los actores siempre se está viendo cuánto dura mi personaje, cuán importante es en la historia y lo tenés que manejar. Hay algunos que lo entienden más y otros menos. Hay que entender que uno es parte de un grupo, hay veces que actuás y otras que hacés las luces.

 

DM: En mi caso es distinto porque es una orquesta estudiantil y los chicos no han desarrollado el ego a ese punto de disputarse un protagonismo. Creo que en un punto es necesario, para plantarse en el escenario con seguridad, pero cuando ya entra a invadir la finalidad del arte es perjudicial.

 

MS: Somos un grupo, capaz este año te toca cortar entradas y en un par de años tener un protagónico. Está bueno tenerlo claro.

 

-En alguna entrevista Diego habló de la importancia de la autovaloración del artista desde el punto de vista económico…

DM: Sí. A nadie se le ocurre decirle a un plomero: “vení a mi casa a arreglarme la cañería gratis total vos sabés”. Entonces a mi no se me ocurre ir a una obra y decir: “a vos te gusta hacer teatro, para qué te voy a pagar una entrada”. Distinto es que no pueda pagar. Pero cuando la gente tiene esa postura de que lo deberías a hacer gratis a mí me parece que es denigrante para el artista. Si no nos valoramos nosotros mismos nadie nos va a valorar. Hemos hecho conciertos a beneficio pero desde otro lugar. A veces el que más podría pagarte no te quiere pagar. Una vez me llamaron desde el Municipio para preguntarme si podía colaborar porque iban a trasladar el museo. No era una obra de beneficencia, así que les dije cuál era mi cachet y no me llamaron más. Voy a colaborar cuando alguien colabore.

 

-Quizás confunde el hecho de que no vivan de esto.

HD: Nos pasa que te acercás a “vender” la obra y la misma gente te lo dice en la cara: “¿Cuánto tengo que pagar?”. No hay una valoración. Pareciera que el artista se alimenta de tocar el violín o de ser otro, pero hacer una obra cuesta plata. Sin embargo creo que estamos haciendo las cosas bien y desde hace un tiempo a esta parte nos están acompañando.

 

MS: A veces uno cobra una entrada de 30 pesos que es para no poner guita de tu bolsillo. Y si queda un mango, para que los actores ese día vayan a comer. Detrás de cada actor hay un chico que estudió, que deja su tiempo.

 

-¿Tiene que ver con una falta de educación cultural? porque nos inculcan que se paga aquello que tiene un uso estrictamente material.

HD: Es complejo porque cuando te dicen: “vení a colaborar”, ya empezamos con una falencia. Se puede cambiar con decir que no constantemente o como hacemos nosotros, con un “el primero te lo regalo el segundo te lo vendo”. Hay algunas confusiones como que tiene que estar lleno el teatro y a veces ante eso das el brazo a torcer en algunas cuestiones.

 

-¿El prejuicio de trabajar a nivel local está presente? ¿Está el sueño de cruzar la frontera?

HD: Me sentiría satisfecho con hacer un cuerpo y llegar a un nivel de obras parejas y haya un reconocimiento de eso que hacemos. No tiene que ver con ir a Capital o no. Pero no es una meta.

 

MS: Los grupos de Pilar participan en festivales, compiten. Hemos pasado la frontera y nos ha ido bien. Hay que hacer una obra para consolidar un grupo. Lo otro viene solo.

 

DM: Todo pasa por la actitud que uno tenga con su propio trabajo, esa es la clave de cómo te va a tratar el público.

 

-¿Cómo es el público de Pilar?

DM: Creo que está predispuesto pero tiene que haber oferta. La gente tiene que acostumbrarse que acá hay oferta.

 

HD: De a poco estamos silenciado eso de que “en Pilar no hay nada”. El público va creciendo, mal las cosas no las estamos haciendo.

 

-¿Qué opinión tienen sobre la decisión de cada vez más artistas de hacer pública su identificación política?

DM: Está bien que lo manifiesten. A mi me preocupa cuando la política se mete en el arte, me parece que tiene que ser apolítico porque está muy por encima de eso, la política es más terrenal.

 

HD: Hacer teatro es un acto político. Ya el hecho de brindarte hacia el otro, contar una historia, es hacer mucho más que no hacer nada. La discusión es positiva siempre. Yo se de qué lado pongo la cabeza cuando me acuesto cada noche y eso te marca como tenés que manejarte para ser coherente pero seguimos siendo un grupo independiente. Y si alguien no me va a ver por una opinión no me interesa como público.

 

MS: Inclusive dentro de los grupos se generan diferencias. A veces debatimos, discutimos, está bárbaro que cada uno, amén de hacer arte tenga sus ideas y milite si tiene ganas.

 

-¿Qué es el arte?

DM: Es algo que nos conecta con algo superior. Es una manifestación política el pararse en un escenario y decir acá estoy. Es como si fuera una pequeña reacción a la barbarie, a la brutalidad diaria.

 

HD: Para mi es lo que me salva y me parece que el que no se da cuenta se pierde de algo. Yo dirijo porque quiero contar mi historia y tiene que ver con la misma necesidad de salvación.

 

MS: Es un espacio para decir cosas, denunciar y sin olvidarse que también es un espacio de entretenimiento. Cómo desde la risa o el llanto podemos decir cosas. En lo personal es mi isla de salvación, de desconexión, de integrarme a cosas.

 

Comentarios