Lo que un rayo se llevó: cayó en plena calle e hizo estragos
El martes por la mañana, los comerciantes y vecinos del centro de Pilar se llevaron un gran susto en medio de una tormenta que en breves segundos transformó al día en noche. Es que un fuerte rayo impactó en plena calle Lorenzo López, a pocos metros de su cruce con Ituzaingó, y se disipó por los cables del tendido telefónico, provocando averías en artefactos eléctricos en varias viviendas y comercios de la zona.
Según el testimonio de los frentistas, el rayo cayó alrededor de las 11 de la mañana a la altura del 520 de Lorenzo López. “Pegué un salto. Fue horrible”, cuenta Verónica, coiffeur. La mujer estaba en el mostrador que da a la calle cuando el hecho ocurrió, e instintivamente se alejó rápidamente de la vidriera.
“Fue como un chispazo gigante, impresionante”, continúa en su esfuerzo por describir eso que le provocó un gran susto y que a ella como a otros tantos vecinos, le traería un dolor de cabeza…y de bolsillo.
Fue así como el extraño visitante de la cuadra se introdujo en los comercios y viviendas sin pedir permiso a través de las líneas de teléfono, trayendo como consecuencia a su paso la destrucción de los equipos receptores, como módems, placas de red de las computadoras y otros artefactos que sufrieron su furia.
Lo padecieron, por ejemplo, un monitor y el módem de la boutique de la esquina de Ituzaingó y Lorenzo López, los posnet en otro comercio de indumentaria y una mueblería, que a su vez sufrió la rotura de su equipo de alarma. A metros del lugar, el rayo también habría afectado aparatos de teléfono de la casa del propio intendente Humberto Zúccaro, según comentó su esposa a los vecinos del barrio.
“Me despertó el fuerte ruido del rayo y ahí desenchufé todo. Cuando quise prender la computadora, me di cuenta que no tenía Internet. Era que se me había quemado la placa de red”, cuenta Matías, vecino de la calle Bolívar casi esquina Ituzaingó, que debió reponerlo gastando 40 pesos.
Aunque no se conoció la totalidad de los comercios afectados, al menos siete de los que están comprendidos entre Rivadavia e Ituzaingó, sobre la calle Lorenzo López, sufrieron pérdidas materiales como consecuencia del fuerte rayo.
Pudo ser peor
“Menos mal que fue en las líneas de teléfono. Si cae en los cables de tensión hace desastres y quema todo”. Quien hace esta salvedad es Daniel, propietario del kiosco ubicado frente al lugar que el rayo eligió para aterrizar, y nada menos que la persona a quien más daño ocasionó, ya que según la reposición de las máquinas, el gasto que efectuó el hombre fue de unos 4 mil pesos. “Me quemó una fotocopiadora, una computadora, las cabinas de teléfono y dos módems”, comenta el hombre, quien además de dichos gastos, debió prescindir durante los últimos tres días de la ganancia de la recarga de la tarjeta SUBE, el estacionamiento medido y de las compañías de teléfono.
Conocedor de la materia por haber estudiado ingeniería, el hombre no sale de su asombro, ya que según él “no hay posibilidades físicas de que un rayo caiga fuera del alcance de un pararrayos”.
El Diario consultó en la secretaría de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar, ubicada a una cuadra de donde impactó el rayo. Desde la entidad desconocieron si aún funciona el pararrayos de la iglesia. “No debe andar”, cuenta Daniel, mientras puntualiza que “el pararrayos tiene un diámetro amplio de cobertura y es lo que atrae la energía”.
4.000
pesos debió gastar un comerciante para reponer los daños de su comercio.