“Todavía tenemos esperanza de que al asesino le den cadena perpetua”
Familiares y amigos de Sonia Colman la recordaron ayer a seis años de su asesinato en Del Viso en el momento en que vendía palitas y atizadores en la intersección de Madero y Valentín Gómez.
El perdigón que asesinó a la mujer atravesándole el corazón, salió de la escopeta del por entonces oficial de la policía bonaerense Oscar Benítez, que prestaba servicio en la Comisaría 3ª de Del Viso.
Ayer las hijas de Colman, que además era una reconocida luchadora social junto a su esposo Antonio Espasa, hicieron un homenaje junto a militantes de distintas agrupaciones sociales y políticas.
El encuentro se llevó a cabo sobre la calle Tucumán, entre San Martín y 11 de Septiembre, donde fue pintado un mural con la cara de la mujer, junto a las del militante del Partido Obrero asesinado en octubre de 2010, Mariano Ferreyra y la del joven que apareció ahorcado en la Comisaría 1ª de Pilar el 9 de septiembre último, Miguel Durrels.
“Todavía tenemos esperanza de que al asesino le den cadena perpetua”, explicó la hija mayor de Colman, Natalia Espasa que junto a su hermana Laura llevaron adelante el acto.
“Ambos apelamos, nosotros por la perpetua y la defensa de Benítez por la absolución y a los dos nos la negaron”, recordó y lanzó: “Ahora esperamos una nueva instancia que es la Corte Suprema, al menos nos encantaría que sea una condena con un número de dos cifras”.
El hecho
Pasado el mediodía del 23 de diciembre de 2007 un patrullero de la Comisaría 3ª de Del Viso seguía en pleno centro a un Fiat 147 ocupado por dos menores de 17 años que supuestamente, habían robado una billetera en la localidad de Pablo Nogués.
Al llegar a la intersección de la Avenida Madero (ex ruta 26) y la calle Valentín Gómez, en pleno centro comercial, otro móvil, ocupado por Sandro Domínguez, al volante, y Oscar Benítez, arribó al lugar.
Este último, bajó del móvil y con su escopeta disparó al paso del vehículo. Debido a la fecha, en vísperas de Nochebuena, el lugar estaba muy concurrido, cosa que el policía no tuvo en cuenta.
De las 9 postas de plomo que tenía el cartucho, cuatro dieron en un rodado, otros cuatro pegaron en carteles, refugio de colectivos, columnas y otros objetos y el restante, atravesó el corazón de Colman.
El impacto provocó la muerte instantánea de la vendedora ambulante, que en ese momento estaba ofreciendo su mercadería.