Desde Pilar, duro documento de la Iglesia sobre el narcotráfico
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) advirtió ayer desde Pilar, que el país “está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno” ante el avance de la droga y el narcotráfico y exhortó a todos los sectores de la sociedad a “tomar medidas urgentes” para afrontar la problemática. Así lo señaló en un pronunciamiento titulado “El drama de la droga y el narcotráfico”, que difundió ayer al mediodía la asamblea plenaria de obispos, reunida en la casa de ejercicios El Cenáculo-La Montonera, ubicada en el kilómetro 60 de la Panamericana de Pilar.
El documento de dos carillas fue dado a conocer en una conferencia de prensa que ofrecieron los titulares del Episcopado, monseñor José María Arancedo, y de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano.
“En la reflexión a puertas cerradas que tuvimos los obispos esta semana surge como problema preponderante y lugar común en todas las regiones del país el avance de la droga y el narcotráfico, que se ha instalado y no es un tema localizado solo en una región”, explicó Arancedo, arzobispo de Santa Fe, una de las provincias más afectadas por la problemática.
En las últimas semanas, tanto el gobernador santafesino Antonio Bonfatti, como la secretaria de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad de esa provincia, Ana Viglione, fueron blanco de ataques delictivos y ambos hechos fueron encuadrados como un intento de amedrentamiento por parte de bandas de narcotraficantes que operan en ese distrito.
También, el texto marcó la preocupación de los obispos por la “desprotección de la frontera” y por la “demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables” del país.
Por su parte, Lozano afirmó que existe “el riesgo de ser una Argentina peor” y “el peligro de instalar un sistema de organización social, en el que el narcotráfico tenga una incidencia importante”.
En su mensaje, los obispos advirtieron que “si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que han ido ganando cada vez más espacios”.
“La complejidad de este tema es tal que solo será abordado eficazmente por medio de amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto, mediano y largo alcance”, subrayó la Iglesia en el documento y planteó que “perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado”.
Entre otros argumentos, los obispos de todo el país dijeron que escuchan “decir con frecuencia que a esta situación de desborde se llegó con la complicidad de algunos dirigentes” y alertaron que la sociedad “sospecha que miembros de fuerzas de seguridad, funcionarios de la Justicia y políticos colaboran con los grupos mafiosos”.
Por otra parte, declararon que valoran “el esfuerzo y alientan en la esperanza a todos los que buscan una respuesta sin bajar los brazos” y dedicaron esa mención a “todos los que resisten la extorsión de las mafias, a funcionarios y miembros de seguridad, que aun a riesgo de su vida, no se desentienden de los que sufren, a las madres que se organizan y a los padres que reclaman justicia”.
En otro tramo del documento, consideraron “alarmante” la expansión de las llamadas drogas sintéticas y expresaron su “dolor” por las “conductas autodestructivas en adolescentes o jóvenes que consumen diversas sustancias”.
Textuales del documento
“La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno. Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que han ido ganando cada vez más espacio”.
“Nos conmueve acompañar a las madres y los padres que ya no saben qué hacer con sus hijos adictos, a quienes ven cada vez más cerca de la muerte. Nos quedamos sin palabras ante el dolor de quienes lloran la pérdida de un hijo por sobredosis o hechos de violencia vinculados al narcotráfico”.
“Cuando este mal se instala en los barrios destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos, aleja a los chicos y a los jóvenes de la escuela y el trabajo. Tarde o temprano algunos son captados como ayudantes del ‘negocio’. Hay gente que vende droga para subsistir, sin advertir el grave daño que se realiza al tejido social y a los pobres en particular”.
Francisco, presente
Por último, citando palabras del Papa Francisco, los obispos argentinos pidieron: “No dejemos que nos roben la esperanza”, y exhortaron a “trabajar por una cultura del encuentro y de la solidaridad como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna”.