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Dos mujeres que marcaron un camino en la política local

Elsa Basualdo (Partido Justicialista) y Nélida Domenech (MID) se convirtieron en 1983 en las primeras concejales mujeres de Pilar. Una charla llena de recuerdos y convicciones.

3 de noviembre de 2013 - 00:00

 


por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com

Aquel 30 de octubre de 1983, del que acaban de cumplirse 30 años, significó el retorno del país a la vida democrática. Sin embargo, para Pilar también tuvo otro hecho trascendente: por primera vez ingresaban las mujeres al Concejo Deliberante.
Tres décadas después, El Diario reunió a aquellas ediles, Elsa Basualdo y Nélida Coca Domenech, generando un reencuentro en el que brotaron las anécdotas y los recuerdos de un distrito y una manera de hacer política que ya parecen haber quedado en el pasado.

-¿Qué sensaciones les produce cada aniversario?
- Elsa: Cada 30 de octubre me trae melancolía. Podíamos discutir, pero todos estábamos ahí por vocación de servicio, no porque nos interesara ocupar un cargo político.
-Nélida: Llegamos para ver si podíamos, luego de tantos años de gobierno militar. Teníamos muchas ganas de trabajar en forma desinteresada. En eso coincidíamos la mayoría. Yo era del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) pero el intendente –Luis Lagomarsino- me llamaba muchas veces para pedirme consejos o asesoramiento, por mi condición de abogada.

Cercanías
Una, peronista. Otra, desarrollista. Juntas -pero separadas a la vez- comenzaron a recorrer el camino de la vuelta de la democracia, aunque ya se conocían desde antes: Coca fue profesora de Derecho de Elsa, en el Tratado del Pilar, transmitiéndole el gusto por la política. 

-E: Mi ejemplo a seguir fue la hermana de Coca, Luisa, por su vocación de servicio. Y a su vez a Coca la escuchaba mucho en clase, e incluso cuando ya era concejal.
-N: Es un orgullo que me recuerdes como docente, yo en la escuela les transmitía que la finalidad de la política es tratar de mejorar la vida de todos.

-En su momento, ¿Por qué comenzaron a militar?
-E: Yo era muy chica cuando me identifiqué con la obra de Eva Duarte –a pesar de ser hija de radicales-, por todo lo que hizo por los necesitados. También fui bombera voluntaria, siempre tuve vocación de servicio, hacer cosas por la gente.
-N: En mi caso estaba estudiando Derecho, cuando vi en Arturo Frondizi la inteligencia de un proyecto nacional, donde se le diera valor a la producción y se unieran todos los sectores. A su vez, soy del MID pero entiendo que con Perón los sectores trabajadores tuvieron su lugar. Hoy también se necesita una unión de sectores.

A conciencia
La conversación osciló entre los recuerdos y el análisis del presente, demostrando pasión por la expresión de las ideas y el debate. A la charla vuelve el ’83 y Elsa recuerda que la campaña “fue a pulmón, sin un peso. Una vez en el HCD ni siquiera teníamos secretarios, escribíamos nosotros las actas, a mano”.
Además, el retorno a la actividad política provocó que ingresaran veinte concejales al mismo tiempo. En Pilar lo consiguieron doce peronistas, siete radicales y uno del MID, precisamente Domenech, quien también era candidata a intendente.

-E: Yo tuve que aprender lo que era el quórum, las ordenanzas, los proyectos. Tenía poco más de 20 años y tuve que asesorarme.
-N: Yo tuve mala suerte: era la única del MID y salí sorteada para irme a los dos años, en 1985 (risas)…
-E: Habíamos pasado momentos muy difíciles…
-N: Los militares tenían la costumbre de ser jueces de los gobiernos, por suerte eso se cortó. El único juez tiene que ser el pueblo cuando vota.
-E: Yo en estas últimas elecciones casi no pude dormir porque estaba indecisa, con ese papelito que es la boleta le puedo cambiar la vida a mucha gente.

-¿Qué sentían al ser las primeras mujeres en el HCD?
-E: Había mucho respeto, la mujer no tiene que estar ni detrás ni delante del hombre, sino a la par.
-N: Yo estaba acostumbrada por ser abogada, cuando no había muchas mujeres con esa profesión. Pero tanto en una actividad como en otra, nunca nadie me trató de impedir algo por el hecho de ser mujer.

La conversación se extendió por casi dos horas, entre dos mujeres que no se veían desde hacía años. Entre anécdotas y vivencias pasaron 30 años de la historia política local. Elsa y Coca, dos mujeres que abrieron camino. 


Frases
“La mejor herencia es que las nuevas generaciones se criaron sin saber qué es un golpe de Estado, eso es muy positivo”. Nélida Domenech.

“En estas últimas elecciones casi no pude dormir porque estaba indecisa, con un papelito le puedo cambiar la vida a mucha gente”. Elsa Basualdo.

 
Vivir de la política
Elsa Basualdo recordó que en aquel Concejo “todos trabajábamos, ahora se vive de la política pero nosotros hacíamos las sesiones después de las 19, cuando terminábamos nuestras actividades particulares, yo me desempeñaba en una empresa”. Coca Domenech coincidió afirmando que “yo seguí dando clases y ejerciendo la abogacía, así le quité muchas horas a mis hijos”.
 
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