La familia de un anciano asesinado a golpes hace un año pide justicia

Desiderio Soriano, de 75 años, murió el 6 de septiembre de 2011 tras ser salvajemente atacado para robarle 80 pesos. Testigos apuntan a menores que frecuentaban el bar donde jugaba a las cartas. El crimen sigue impune.
 
domingo, 9 de septiembre de 2012 · 00:00

A un año de la muerte de Desiderio Soriano, su familia lo recordó con el reclamo de justicia que sostiene desde el 6 de septiembre del año pasado.

En los próximos días llegarían los resultados periciales realizados sobre las prendas de la víctima y las recogidas en un allanamiento efectuado en la casa de los sospechosos. Los informes develarán a quién pertenecen las manchas de sangre encontradas en esas prendas.

“Espero que lleguen los resultados de las pericias y podamos tener novedades”, aseguró uno de los hijos de la víctima, Germán Soriano.

El hombre aseguró que hace al menos tres llamados al mes a la fiscal para que la causa siga activa. “No quiero que la archiven, como pasó con el caso de Jorge Basualdo, que murió de la misma manera, en febrero del año pasado, saliendo del mismo bar y todos apuntan a los mismos menores”, enfatizó.

Según el hijo de la víctima, en la causa no existen testigos oculares del hecho, pero sí quienes vieron salir a los menores detrás de Soriano y allegados directos de los apuntados, que aseguran que los jóvenes contaron lo que habían hecho. Incluso, quienes aseguraron haber visto el anillo que le quitaron al hombre, junto a los 80 pesos que le robaron, en las manos de uno de los menores.

 

Recuerdo

En el mediodía de ayer, Germán, junto a su familia, hermanos y amigos, colocaron una placa recordatoria en el monolito instalado en la plazoleta de la memoria, en el lugar donde se encuentra el tanque de agua de Pilar, recordando a Desiderio.

Además, realizaron una suelta de globos blancos y tuvieron la bendición del cura párroco Fernando Crevatín.

“Pasó un año desde que me lo arrancaron y todavía lo extraño horrores”, aseguró Germán, que agregó: “durante todo este tiempo, nos cruzamos con los asesinos de mi papá” y aseguró: “pero tengo que seguir creyendo en la justicia porque si no lo único que queda es hacerla por mano propia”.

Soriano remarcó: “hasta el día de mi muerte voy a luchar para que se esclarezca el crimen de mi papá”.

Desiderio de 75 años salió de su casa del barrio Villa Verde, el 4 de septiembre del año pasado, rumbo al bar “Los Gurisitos”, que se encontraba ubicado sobre la calle Musladini y que desapareció tras la clausura definitiva que impuso el Municipio.

Luego de que el hombre tomara unas copas y jugara a las cartas con sus amigos, se retiró rumbo a su vivienda, ya en los primeros minutos del 5 de septiembre de 2011.

El padre de 6 hijos y abuelo de 18 nietos, llevaba en sus bolsillos 80 pesos y un anillo de oro, colocado en una de sus manos. Ese fue el botín por el que lo golpearon salvajemente.

El hombre fue encontrado en la calle Cañonera Tortuga, entre Pedro Cabral y Corbeta Uruguay, del barrio Villa Buide, golpeado y en medio de un charco de sangre.

Su familia fue avisada horas más tarde, de que el hombre estaba en el Hospital Central de Pilar Juan Cirilo Sanguinetti, donde falleció el 6 de septiembre de 2011, a causa de un derrame cerebral provocado por los golpes recibidos.

 

Abogado
Ante la falta de recursos, Germán soriano solicitó un defensor oficial en el Colegio de Abogados de San Isidro.

En las últimas semanas, le llegó la designación de una colegiada, que tomará el caso en los próximos días.

 

 

Más dudas
Apuntan a la atención en el Hospital Central

Germán Soriano, no sólo apuntó al hecho de inseguridad del que fue víctima su padre, sino también pide que se investigue el trato que Desiderio tuvo en el nosocomio pilarense.

Al enterarse de lo ocurrido, Germán aseguró que se comunicó al hospital Sanguinetti, donde le dijeron que podía ir a buscar a su padre.

“Cuando llegué, lo tenían en un pasillo sobre una camilla y con suero, pero inconsciente”, describió el hijo de Desiderio. Al mismo tiempo el joven contó: “el médico me dijo esperá que se despierte y llevalo, pero mi papá no reaccionaba y se lo dije, pero me respondió, ‘es por la mamúa que tiene’”.

El relato de Germán continuó: “cuando vio que seguía sin reaccionar, le cambió el suero y dijo que la noche anterior había dejado la orden para que le hicieran unas placas, pero que se fue a dormir y no se las hicieron”.

Según Soriano, su padre fue llevado casi 12 horas después de haber ingresado al nosocomio, a Terapia Intensiva y luego le practicaron una tomografía computada.

Horas más tarde el médico le comunicó que había entrado en coma y que tenía un derrame cerebral causado por los golpes y que era irreversible.

Comentarios