Pilar, el distrito donde las calles no tienen nombre
por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com
De estilos diversos que dejan al descubierto los “emparches” que llegaron con los años, los carteles indicadores de las calles del distrito (o la ausencia de ellos) pueden significar un verdadero dolor de cabeza para quienes no puedan apoyarse en la memoria para acceder a una dirección.
En el centro de Pilar, son muchas las esquinas que no cuentan con los letreros indicadores y la situación se agudiza al recorrer los barrios. Lo mismo sucede en el resto de las localidades, a excepción de aquellas donde instituciones intermedias se hicieron cargo de la señalización.
Aunque existe una ordenanza del año 1992 que obliga al Ejecutivo a llamar a licitación para tercerizar la confección de carteles, la misma nunca terminó de llevarse a cabo y hoy el paisaje céntrico se nutre de un popurrí de carteles desiguales y escasos, algunos legibles, otros de letras pequeñas, gran parte borrados o dañados y la mayoría, directamente, inexistentes.
Una recorrida de El Diario por 28 cruces de calles céntricos, dio como resultado que 12 de ellos presentan carteles borrados por completo al punto de volverse ilegibles. En tanto que al menos cinco de dichos cruces directamente no cuentan con letrero alguno.
GPS verbal
“¿Viste tal negocio? De ahí, dos cuadras a la derecha y media a la izquierda”. Explicaciones similares, precarias pero infalibles, se repiten de forma permanente entre remiseros locales. Indicarle a un colega recién iniciado en la profesión la ubicación de ciertos destinos es, en la mayoría de los casos, un entretenido juego para aceitar la memoria y la capacidad de abstracción.
Alberto Watchmeister trabaja como remisero desde hace 12 años en el distrito y a falta de GPS todavía hoy debe recurrir a las referencias verbales. “Nunca estuvo señalizado”, apunta y afirma que ante una nueva dirección, sobre todo en las localidades, “la buscamos en el mapa que tenemos en la remisería y así vamos”.
En este sentido, el chofer de la remisería Alas trazó una diferencia con lo que sucede en otros lugares que tiene la oportunidad de recorrer por su trabajo: “En distritos como General Rodríguez o Moreno está bien señalizado, en Pilar fuera de las calles céntricas no hay más carteles”.
No obstante, destacó que en localidades como Manzanares y Fátima la señalización es óptima.
Por su parte, su colega Carlos, abogando a favor del Partido aclaró que “en otros lugares pasa lo mismo, está señalizado el centro pero los barrios no. Nosotros nos manejamos por las referencias y de alguna manera siempre se llega”.
Mezclado
Rivadavia y Lorenzo López, San Martín y Tucumán, San Martín y Fermín Gamboa son tres de las esquinas que carecen de cartelería. En tanto que calles como Rivadavia en los cruces con Pedro Lagrave, Independencia, Estanislao López exhiben ejemplares completamente borrados, situación que se repite –entre otros- en cruces como Lagrave y Chacabuco e Ituzaingó y Ramírez y E. López o esquinas como Ituzaingó y Tucumán donde uno de los dos carteles colocados es ilegible.
La falta de uniformidad en los letreros refleja también la ausencia de un plan específico destinado a la señalización urbana. Las distintas manos que condujeron el Municipio fueron dejando su huella en los carteles.
Desde los más viejos –en su mayoría borrados-, pasando por aquellos instalados en la década del ´90 que exhiben publicidad en la parte superior (la esquina de Ramírez y Tucumán reúne ambos estilos), hasta los más nuevos correspondientes a la actual gestión municipal como el instalado en Belgrano y Tucumán, o en esquinas más periféricas como las de San Lorenzo y Belgrano y San Lorenzo y San Martín.
También los hay restaurados como el que está instalado en Lorenzo López y 11 de Septiembre, a pasitos de la dirección de Tránsito. Para evitar cualquier tipo de paradoja, el letrero ya ilegible fue pintado encima. Y una mención especial merece el esqueleto ya sin cartel que sigue estoico en Chacabuco y Vergani.