por DiegoSchejtman
El Parque estuvo seis horas aislado por un piquete gremial
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Los dos principales accesos al Parque Industrial de Pilar por las calles El Petrel y Arturo Frondzi estuvieron ayer bloqueados al tránsito durante más de 6 horas. Fue a raíz de un reclamo sindical por el despido de 50 trabajadores de la fábrica de cañerías Tigre, que exigían su reincorporación, reclamo que hasta el momento sigue pendiente.
La medida se levantó poco antes de las 17 de ayer, tras la mediación de la delegada local del Ministerio de Trabajo bonaerense, Marina Patiño. La funcionaria persuadió a los trabajadores de suspender la medida al menos hasta que se desarrolle una nueva audiencia de conciliación con la empresa, fijada para las 8 de la mañana de hoy.
De esa forma, se evitó que la policía debiera cumplir con la orden de desalojo compulsivo de los cortes que ya tenía la firma.
A esa hora, cerca de 200 camiones retomaron la demorada marcha para llegar a sus destinos; algunos dentro del complejo fabril y otros saliendo, cargados con los productos que se elaboran en alguna de las 185 empresas allí radicadas.
El piquete había comenzado poco después de las 10.30. En rigor, la acción fue sorpresiva, ya que la hora y el lugar de la protesta se decidió en asamblea, poco antes de su inicio. Sin embargo, El Diario ya había anticipado durante el fin de semana que la posibilidad de bloqueos masivos estaba latente en el inicio de la semana.
Los dos piquetes se instalaron de manera simultánea: uno en la calle El Petrel, a la altura del puente sobre el río Luján; el otro, en el camino provincial de acceso al Parque, a unos 600 metros de la autovía Pilar-Pergamino.
No tardó mucho para que en los dos puntos comenzaran a acumularse los camiones impedidos de entrar o salir. En su mayoría, fueron vehículos no pudieron entrar por el acceso que se abre junto al country CUBA, el único que permaneció abierto.
Representación
Apenas iniciados los piquetes, el representante de los trabajadores de Tigre, Jesús Humaño, señaló que la medida de “acción directa fue forzada por la negativa de la empresa a dialogar”.
“El corte total se decidió en asamblea”, y agregó, que “no hay conflicto que no pueda resolverse con el diálogo”.
Así, apuntó que la intención era la de conseguir la intervención del ministro de Trabajo Bonaerense, Oscar Cuartango, o hasta el de Nación, Carlos Tomada. En definitiva, los trabajadores buscaban que se declarase la conciliación obligatoria, una especie de vuelta a fojas cero en la que la empresa debería reincorporar a los despedidos y los trabajadores volver a producir mientras sigue la negociación.
Sin embargo, la delegada del Ministerio de Trabajo, Marina Patiño, señaló que esa salida resulta imposible, ya que la representación de los trabajadores carece de personería gremial que la legitime.
Es que la gremial interna de Tigre decidió romper con el Sindicato del Plástico, con el que decían no sentirse representados. Así, crearon un nuevo gremio, el de Trabajadores de la Industria de Caños Plásticos y Afines. Pero aún no tiene reconocimiento oficial.
Patiño señaló que el conflicto no puede ser tomado como colectivo –por no haber una representación común oficializada- sino como pluri-individual. Así se analizará en la audiencia de hoy, cuando los trabajadores vuelvan a reunirse con representantes de la empresa, patrocinados por el abogado Juan Carey.
Algunos de los miembros de partidos de izquierda que acompañaron el reclamo de ayer consideraron como un error estratégico la decisión de los trabajadores de romper con el gremio y crear uno propio. Y citaron el ejemplo de internas díscolas –como la de la alimenticia Kraft-, que sostiene serias diferencias con sus gremios de pertenencia, pero aún así no rompen del todo el lazo.
Desalojo
Durante buena parte de la jornada, los piquetes estuvieron sobrevolados por el fantasma del desalojo que, en caso de resistencia, podría haber desembocado en represión.
Agentes de Infantería y del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) se desplegaron ayer por la tarde junto al piquete que cortaba el camino provincial. El jefe de la Distrital, Jorge Aguilar, tenía en su mano la orden firmada para desalojar los accesos.
Fue Patiño, enviada del Ministerio de Trabajo, la encargada de disuadir a los trabajadores. Poco antes, la funcionaria bonaerense había recibido un llamado del intendente Humberto Zúccaro para pedirle su intervención. El propio jefe comunal lo contó más tarde, en un acto de entrega de pensiones: “Le pedí (a Patiño) que haga todos los intentos para que no se desaloje por la fuerza”, dijo. Pero aclaró que el Municipio no intervendrá en el problema de fondo: “Es una cuestión de la empresa y los y los trabajadores en la que el Municipio tiene muy poco que hacer”, aseguró el intendente.
Un nuevo actor
Los piquetes de ayer en el acceso al Parque Industrial de Pilar fueron el debut de un nuevo actor que, en adelante, podría ganar peso en un escenario de mayor conflictividad gremial. Es una suerte de multisectorial que involucra a las comisiones internas de varias plantas. En este caso, había representantes de World Color, Unilever, Procter & Gamble, del mismo complejo, además de Stani y Kraft, del Partido de Tigre.