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Un barrio de Derqui lleva más de dos días sin electricidad

Dejó de funcionar un transformador en el barrio La Escondida. El que queda no permite abastecer a todos los vecinos. Hasta anoche Edenor no había ofrecido respuestas.
13 de junio de 2012 - 00:00

Nuevamente el barrio La Escondida de Presidente Derqui atraviesa la falta de suministro eléctrico. Esta vez el corte se debió a que sus dos transformadores sufrieron desperfectos y, si bien Edenor envió una cuadrilla el domingo último, el que habían reparado se incendió 15 minutos después de que los obreros se retiraran.

En consecuencia, sólo funciona uno que emite una muy baja tensión que no permite el funcionamiento de los artefactos eléctricos y sólo deja que sus vecinos, muy oportunamente, puedan extraer agua potable con los bombeadores o iluminarse escasamente por algunas horas. Es por eso que en la mañana del lunes, unas 15 personas de aquel barrio se reunieron con el delegado municipal, Eduardo Mancini, para solicitarle que intervenga ante la empresa privada y que, a su vez, le informe del serio problema al intendente Humberto Zúccaro.

En paralelo, están juntando firmas para que la misma prestataria instale un tercer transformador y coloque medidores en cada domicilio. Es que varios años atrás las escasas cincuenta viviendas de ese alejado barrio del centro de Derqui -limita con Villa Astolfi- gestionaron que el pago del consumo eléctrico fuera saldado por el Banco Mundial y la Cruz Roja ante la imposibilidad de los vecinos de poder pagar. Eso implicó que sólo se colocaran dos equipos transformadores y ningún medidor.

Pero, con el tiempo, La Escondida fue creciendo y triplicó el número de casas y habitantes. Y por eso los dos equipos resultan insuficientes y en los últimos meses dejan de funcionar con mucha frecuencia.

“Hace 10 días que estamos sin luz, yo tengo que ir a la casa de mi hija en el barrio Monterrey para poder lavar la ropa de los chicos”, comentó una de las mujeres al salir de la reunión con Mancini. Karina Tolosa, una suerte de gestora barrial desde hace 15 años, solicitó la reunión con el funcionario y también ejemplificó la pésima situación: “La mayoría tenemos estufitas eléctricas y algunas a gas, pero sin electricidad no funcionan y los chicos pasan frío, entonces armamos braceros y sería terrible que alguien muera asfixiado de noche por el monóxido, y otro miedo es que alguna casa se incendie porque muchos se iluminan con velas y otros con faroles”.

Y el casi único esparcimiento de la televisión no escapa al problema porque los pibes, por las bajas temperaturas, ya no salen a jugar. Pero lo más extraño de todo es que, según los afectados, “a Edenor no le importa nada porque enseguida le avisamos que el transformador que decían haber arreglado explotó y se prendió fuego, pero no volvieron, y aunque vuelvan la única solución es un tercer equipo porque esos dos se sobrecargan y dejan de funcionar”.

Por su parte, Eduardo Mancini adhirió al reclamo vecinal, se comunicó con Edenor, después aseguró que le informaría todo a Zúccaro, y por último firmó las planillas de reclamo de medidores en cada casa del postergado barrio La Escondida.

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