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En Pilar, Vilas volvió a ser el tenista que nunca dejó de ser

Guillermo Vilas dio una clínica de tenis en el Pilar Golf como parte de la Green Tennis Cup, la exhibición que arranca el sábado. Se reencontró con una cancha de pasto tras un largo tiempo.
12 de abril de 2012 - 00:00

 

Prensa Peugeot Green Tennis Cup.

Guillermo Vilas, ayer, probando la cancha de Pilar Golf. “Es imposible no tenerle cariño a esta superficie”, le dijo a El Diario.

 

por Marcos Zugasti (especial para El Diario)

 

No es que vista todo de negro, incluida una boina con su propia firma estampada, ni que tenga una larga melena y un brazo enorme y unas pantorrillas aun más gigantes, ni que hable y bromee en voz bien alta. No es por eso que ese hombre transpirado y lleno de raquetas atrae todas las miradas de los que están probando la que será la cancha de la exhibición que arrancará pasado mañana en el Pilar Golf.

Ese hombre que cambia el tono y le habla suave y en forma personalizada a cada una de las personas, Guillermo Vilas, es una de las leyendas del tenis de todos los tiempos. Es la piedra fundacional del tenis vernáculo, ni más ni menos.

No es descabellado afirmar que en la Argentina, el tenis es tenis gracias a él. Fue una vez campeón de Roland Garros y otras tres veces finalista, pero con el pasto también lo une una relación especial: en esa superficie obtuvo el Masters en 1974 y dos Abiertos de Australia. “Es la superficie dónde nació este deporte. Es imposible no tenerle cariño, aunque suframos varios desamores en el camino”, le dice a El Diario a la pasada ante una primera consulta.

Es que ayer, en nuestra ciudad, Vilas volvió a pisar una cancha de tenis de césped “después de 30 o 40 años -rememoró al boleo-. Esta está buena buena…” y fue nuevamente una cuasi estrella de cine, la figurita a la que todos quisieron saludar. “Mañana -por hoy-, vengo desde temprano. Necesito agarrar ritmo y tomarle el gustito”, dijo al final, emanando ese ánimo competitivo como si aun fuese un jugador del circuito.

“Hay que pisarla un ratito. Primero vas a sentir que jugás en arena movediza, después le vas encontrando la vuelta hasta que te hacés amigo del pasto. No hay otra forma, ahí está el secreto”, explicaba en ese rol de maestro que le sale sólo.

Vilas fue seleccionado para ser Director Deportivo de la segunda edición del certamen. “Para nosotros tenía que ser él quien ocupe ese lugar. Por suerte lo conseguimos, y será un honor y un privilegio formando parte, recibiendo sus consejos, y el domingo demostrando toda su magia dentro de una cancha, en una exhibición con Pat Cash”, consideró Pablo Sánchez Liste, director de comunicaciones de Peugeot, la marca auspiciante del evento.

El lugar y la cancha en sí rememoran al mítico Wimbledon, a las raíces del tenis. Y Vilas ahora se divierte, prueba efectos y hasta se mofa por los lógicos malos piques de una superficie no habitual, aunque a él no le iba bien en el Grand Slam londinense, lo padecía y le costaba. Perdió allí cinco primeras rondas, una segunda y dos terceras en un momento de supremacía mundial de unos pocos entre los que él se contaba. De hecho, fue después de la edición de 1974 que el zurdo de Mar del Plata enuncio la sintética pero alegórica frase, que es citada hasta estos días. “El pasto es para las vacas”. Luego en el pasto obtendría su primera gran alegría y triunfo que fue el Campeonato de Maestros y luego sus dos Abiertos de Australia en 1978 y 1979. En su currículum frondoso el mejor asterisco en referencia a este campeonato vengativo para él fue cuartos de final. Y lo hizo dos veces, con tanta mala suerte que en una de ellas se enfrentó con el pentacampeón consecutivo, Borg.

Ayer en Pilar hubo varios matices rozando lo anecdótico, formando una bitácora risueña que invitan al recuerdo. A su lado también estuvo proveyendo pelotas a los participantes otro zurdo destacado, Franco Squillari. Claro está, el protagonista principal fue el hoy padre de familia, empresario, asiduo deportista todavía, alguien que cada vez que camina una cancha lo hace con altivez, como si un alfiler debajo del mentón lo obligase a levantar la cabeza. Simplemente Guillermo Vilas. 

 

El torneo 

Por segundo año consecutivo se jugará desde el sábado en Pilar la Green Tennis Cup, torneo de campeones sobre césped que organiza Peugeot junto al Grupo Nos. Estarán Goran Ivanisevic, Thomas Muster, Franco Squilari y Mariano Puerta. Además, Pat Cash y Guillermo Vilas jugarán una exhibición el domingo. El único torneo sobre esta superficie en la Argentina se disputará en las canchas del Club de Tenis del Pilar Golf, con capacidad para 2.500 personas. Las entradas oscilan entre los 100 y 180 pesos y pueden comprarse en www.ticketek.com.ar

 

 

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