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Un arte de bajo presupuesto que nació en los años 60

5 de febrero de 2012 - 00:00

 

Frente de un supermercado de Avenida Márquez, claramente, el corredor más afectados por los tags.

 

 

El tag es la modalidad más sencilla en la escala de complejidad del arte urbano o graffiti. Se trata de una especie de “etiqueta” o firma que en su mayoría, anónimos artistas callejeros utilizan para marcar territorio sobre las paredes de las ciudades. Suelen ser abreviaturas, siglas estilizadas, para, en sentido figurado, marcar el sello personal del creador.

A través de este estilo básico de graffiti, el autor no está en la búsqueda de complejidad ni de estilo, sino que su motivo se centra en formas básicas, siempre de escaso tiempo de ejecución. Aunque nació en los 60 y tomó popularidad en los 80, aún se mantiene vigente con sus diversos estilos bien marcados: Brogway Elegant, Brooklyn y Bronx. 

En la asignatura de historia del arte de las carreras de diseño, el tag es estudiado como una forma de expresión artística contemporánea de bajo presupuesto, propio de las metrópolis.

En la actualidad cualquier persona puede hacer un marcador casero con la conjunción de varios elementos domésticos: con una esponja de cocina, pegamento y un recipiente plástico se puede confeccionar un squeeze marker, squeezer o plomo, como los llaman habitualmente.

“Es parte de un movimiento muy grande”, cuenta Luna Portnoi Marcovsky, una prestigiosa artista urbana que interviene artísticamente casas y paredes porteñas con sus dibujos, a pedido de sus dueños. “Se trata de poner un nombre, una identidad donde sólo somos un número”, detalla.

Aunque la artista está en contra de lo invasivo que suele ser la actividad del tagueo, lo incluye dentro de otros objetos: “El cableado y la publicidad también son invasivos. Vos vas por la calle y encontrás mucha contaminación visual. El caos visual forma parte de otras cosas también”, señala.

“Los tags también se utilizan como forma de competición para ver quién llega más alto o quién escribe primero en los lugares prohibidos”, explicó Luna.

 

 

 

ZNP y UPK
Aunque se trata de trazos anónimos, estos dos tags son los más vistos en las paredes de Pilar.

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