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Un triunfo con dedicatoria

Fénix goleó 3-0 a Claypole con 2 de Palavecino y el restante de Fonzalida. Fue contundente en un día especial. Todo el plantel le regaló el triunfo a Carsín, quien falleció en un accidente de tránsito.

14 de febrero de 2012 - 00:00

 

Foto. Agencia Heva.

Marcos y Riquelme abrazan a un contundente Palavecino, autor de los dos primeros de Fénix.

 

Fue un día raro para Fénix. No es porque sea un equipo del Ascenso y deba jugar los sábados sino por la noticia que golpeó y mucho el sentimiento del plantel albinegro.

La muerte del coordinador de fútbol, Heber Carsín, el domingo pasado, se sintió mucho en la intimidad del grupo. Igualmente los jugadores salieron a la cancha a dejar todo y finalmente cumplieron con lo que se habían propuesto antes del inicio del partido. Le regalaron el triunfo al uruguayo para seguir en lo más alto del campeonato y con un poco más de ventaja sobre sus perseguidores.

El equipo de Pilar fue contundente y el 3 a 0 deja en claro esa eficacia que se construyó con un doblete de Nahuel Palavecino y el restante de Lionel Fonzalida.

A los jugadores les costó mucho meterse en el partido con lo que estaban viviendo íntimamente y Claypole intentó sacar provecho a partir del sacrificio y el juego que trataba de imponer con Jonathan Ledesma.

Aunque de contraataque, la visita casi lastima. Marcos Riquelme descargó para Daniel González que remató cruzado y se escapó por poco del palo izquierdo.

Más allá del predominio local, que acosaba con pelotazos cruzados y no inquietaban al fondo visitante, Fénix seguía siendo más punzante con sus ataques esporádicos pero certeros. A los 8’, Fonzalida tuvo la apertura, pero nunca le bajó la pelota para sacar el remate y un rival lo trabó a tiempo.

El Pitufo tuvo otra chance, 2’ más tarde, cuando Ramón Luguercho salvó en la línea el tiro de gol. Fénix era más profundo, ante un Claypole que dependía mucho de lo que hiciera Ledesma y compañía.

A los 26’, el enganche del Tambero no pudo empujar un centro de Lucas Vera, después de sobrar a toda la defensa albinegra.

Sin embargo, a los 34’, Fénix encontró la apertura después de una buena jugada colectiva. Tras tocarla todos, Riquelme sacó el disparo que Walter Romero tapó a medias y el rebote lo capturó Palavecino para poner el 1-0.

Más allá del susto que tuvo a los 44’, con el tiro libre de Ledesma que pasó cerca del palo derecho de Héctor Santillán.

En el complemento, Fénix mantuvo la tranquilidad a partir del dominio que tuvo del resultado. La cancha no le permitía jugar como quería, entonces, apostó al sacrifico de meter y probar de media distancia. Tal es así que Hugo Silva se animó de media distancia con un bombazo que se fue por encima del travesaño.

Encima el técnico local cambió de arquero por lesión de Romero. Lo malo de todo es que Fernando Palmaz le facilitó todo a los delanteros visitantes. Y fue así como a los 8’, el guardameta no resistió el cabezazo de Javier Valenzuela y le entregó el rebote a Palavecino para que defina y empiece a cerrar el partido.

¿Por qué cerrarlo? Porque a los 15’ el Tambero se quedó con uno menos tras la roja que vio Luguercho ante el codazo a un rival.

Todo se le facilitó al Cuervo, que conservó la calma, hizo su juego y cuando quiso apretó el acelerador. A los 13’, sentenció el partido cuando Riquelme habilitó de cabeza a Fonzalida y el delantero definió cruzado ante la salida de Palmaz.

Con el 3-0 el partido estaba resuelto, más allá de la insistencia de Claypole a través de Ledesma. Pero poco y nada pasó luego en el encuentro. Tuvo alguna chance más, pero nada más para un equipo que se solidifica arriba y hace la diferencia sobre el resto.


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