Con cortes parciales, el Parque Industrial fue el epicentro del paro
El Parque Industrial se convirtió, durante la jornada de ayer, en el epicentro del paro general a nivel local. Desde el Sindicato de Choferes de Camiones destacaron el acatamiento “genuino” de la medida; sin embargo desde la Cámara Empresaria del Parque aseguraron que gran parte de los empleados que no se presentaron a trabajar lo hicieron forzados por los cortes parciales que dificultaron el tránsito en todos los ingresos al predio fabril.
Una calma inusual sobrevoló durante toda la jornada las calles del Parque. La ausencia de colectivos y camiones, y un flujo de vehículos más escaso de lo habitual hicieron del predio un lugar atípico.
Repartidos en todos los accesos, unos 250 hombres del Sindicato de Camioneros persuadían a los automovilistas para que desistieran de su intención de ingresar al Parque. A ellos se les sumaban representantes de los sindicatos del Plástico y de Papeleros.
“La gente que quiso entrar, entró, no se le impidió el paso a nadie”, aseguró a El Diario el titular de Camioneros a nivel local, Oscar Larramendi. “Auto por auto le explicábamos a los laburantes que venían por qué estamos acá”, relató y garantizó que la jornada transcurrió sin agresiones ni disturbios.
Calificando el paro como “un éxito”, el gremialista aseguró que la medida tuvo un acatamiento del 95% de los trabajadores en el Parque Industrial y destacó que se trató de un apoyo genuino, incluso de empleados de gremios no alineados con el secretario general de la CGT Hugo Moyano.
“Muchos trabajadores nos manifestaban estar conformes con la defensa que Hugo (Moyano) hace a los trabajadores y decidieron acompañar aunque sus gremios no responden a él”.
“Mostraron su adhesión a la causa –continuó- lo que pasa es que el trabajador tiene miedo a los despidos por eso aprovechan la oportunidad cuando ven un gremio que los escucha”. Al mismo tiempo, resaltó que “no tuvimos conflictos ni ningún incidente”.
Por la fuerza
En contraste, desde la Cámara Empresaria del Parque Industrial (CEPIP), su titular Jorge Alonso puso en duda el fidedigno acatamiento de la medida. “En un paro general el que quiere trabajar debe tener derecho”, afirmó y aseguró que los manifestantes apostados en los ingresos al Parque “le decían a los automovilistas que querían pasar que si pasaban después no iban a poder salir o les decían que más adelante había (clavos) miguelitos en el camino”.
Al mismo tiempo, aseguró que la adhesión del 95% señalada por Larramendi no fue tal. “La mayoría de las empresas del Parque abrió y las plantas, están llenas de autos”, aseveró para agregar que “antes de las 8 de la mañana se podía entrar normalmente”.
En cuanto al tono de la protesta, Alonso señaló que si bien se desarrolló con relativa calma en los principales accesos al predio, no sucedió lo mismo en la entrada alternativa que bordea el country CUBA y que desemboca en Fátima.
“Ahí estaban un poco más duros, no querían dejar pasar y tuvo que intervenir la policía para que pudiéramos transitar”, advirtió el hombre que se dedicó a recorrer los distintos ingresos durante toda la jornada.
Transporte
La situación del transporte público con acceso al Parque Industrial también generó controversias. Ni la línea 176 ni la comunal 510 cuyos recorridos desembocan en el predio pudieron ingresar, finalizando su trayecto en la colectora de Panamericana a la altura de los diferentes accesos.
No obstante, Larramendi indicó que el ingreso de colectivos también estuvo garantizado pero en este caso los choferes prefirieron plegarse al paro de forma espontánea.
Sin embargo, la afirmación fue desmentida categóricamente por Alonso: “a los colectivos no los dejaron pasar de ninguna manera, yo escuché a los camioneros decirles que no podían pasar”.
Entre la indiferencia y la resignación
“El viernes pasado vino el delegado y nos avisó que iban a cortar los accesos y que no íbamos a poder pasar”, afirmó Germán Britos, empleado de una empresa dedicada a la producción de plásticos. Por este motivo, junto a buena parte de sus compañeros tomaron la decisión de no ir a la planta el día de ayer.
Sin embargo, la medida de fuerza repercutirá a fin de mes dado que si bien le garantizaron que la falta de ayer no impactará sobre el presentismo, “nos avisaron que el día de ayer no lo pagan”, explicó el trabajador.
Por su parte, Ramiro González de la empresa Hydro estuvo entre los que pudieron ingresar con su propio vehículo aunque “nos dijeron que podíamos entrar pero no sabían si íbamos a poder salir”. La advertencia, de todos modos, no lo amedrentó pero a diferencia suya “muchos pegaban la vuelta”.
No obstante, según su punto de vista el día se desarrolló con normalidad “hay un poco menos de empleados por los que vienen en colectivo, pero los que venimos en auto estamos todos”.