La calle de la discordia sólo estará cerrada de noche
El alambre de la calle Chillán había sido derribado por un “anónimo”.
Tras el conflicto desatado por el cierre ilegal de calles públicas en el barrio Los Mirasoles, finalmente los vecinos que estaban a favor y en contra de la medida llegaron a un acuerdo, por lo que a partir de ahora el bloqueo de Chillán –la arteria más afectada por la controvertida medida- se producirá sólo durante siete horas.
Porque, como consecuencia de una decisión a la que se arribó por consenso entre habitantes de Los Mirasoles y Santa María, la circulación por la calle en cuestión permanecerá interrumpida solamente desde las 23 hasta las 6 del día siguiente, de lunes a lunes.
Ese entendimiento entre las partes que se encontraban enfrentadas fue refrendado el miércoles último en el palacio municipal frente al secretario privado del intendente Humberto Zúccaro, Antonio Fazio.
A su vez, los otros dos portones que también despertaron polémica, ubicados sobre las calles La Florida y Charcas, serán quitados a partir del acuerdo alcanzado entre los vecinos. Si bien esos cerramientos permanecen abiertos durante el día, el fundamento que motivó la decisión de quitarlos consiste en que angostan las calles en las que se encuentran instalados.
Vale recordar que el sábado anterior se había producido un primer acercamiento informal entre las partes en conflicto y allí habría surgido un principio de acuerdo que consistía en que los portones que obstruyen calles públicas permanezcan cerrados sólo durante algunas horas, de manera que el cierre no perjudique a quienes utilizan Chillán –la calle bloqueada- para llegar a sus trabajos.
Por seguridad
La idea de los impulsores del cerco consiste en que, al impedir la libre circulación, se le dificulta el accionar a los delincuentes y se favorece la tarea de vigilancia de la custodia privada que recorre el barrio.
En sus únicas apreciaciones sobre el tema polémico, Zúccaro, a través de su vocero de prensa, había salido a admitir que el Municipio no autorizó el bloqueo de Chillán, entre Chubut y Potosí, a escasos metros del acceso principal al country Mayling.
Sin embargo, el intendente quiso dejar en claro que, si bien él no otorgó el visto bueno para que los vecinos de Los Mirasoles procedieran al cierre de calles para evitar robos, la “prioridad es la seguridad”.
La obstrucción “ilegal” de la calle pública había generado el reclamo indignado de un grupo de vecinos que utilizan diariamente esa arteria para dirigirse a sus lugares de trabajo y que, debido al bloqueo, debían realizar varias cuadras más caminando.
Concretamente, ese hecho controvertido generaba, por ejemplo, que muchas personas que habitualmente transitan Chillán para atravesar Los Mirasoles y concurrir a trabajar al country Mayling -cuyo acceso principal se encuentra a metros del “cerco ilegal”- debían desviarse unos 800 metros para poder llegar a destino como consecuencia del premeditado bloqueo de la calle pública que había dejado de serlo.
Pero ése no era el único cerco que cercenaba la libertad de transitar por Los Mirasoles. Porque también en la calle La Florida entre Charcas y La Colectora Este de la Panamericana, y en Charcas entre La Florida y Pichincha existían portones que permanecían abiertos durante el día y se cerraban por las noches. Tras el acuerdo alcanzado, esos portones fueron quitados.
70%
De los lectores de pilaradiario.com, la página de Internet de El Diario Regional de Pilar, se mostró en desacuerdo con el cierre de calle. El 27% dijo estar de acuerdo y el 3% restante NS/NC.
Inspeccionan locales nocturnos
Efectivos policiales de la Comisaría Pilar 1ª, al mando de su titular el comisario Fernando Márques, con apoyo de personal del Registro de Expendio de Bebidas Alcohólicas (REBA) de la Provincia de Buenos Aires; del Ministerio de Trabajo bonaerense, Prevención Ciudadana y el Servicio de Apoyo Policial (SAP) realizaron entre la noche del viernes y la madrugada de ayer, un amplio operativo de control en varios boliches, restó bar y pubs de todo el distrito.
Los operativos fueron impuestos y coordinados por la Jefatura Distrital de la policía local y consistieron en una pormenorizada inspección de los comercios referidos a fin de controlar, tanto la seguridad de las personas que desempeñan sus tareas en esos lugares, como así también a los que concurren a esos lugares como clientes.
Además se verificó con personal especializado en cada rubro las distintas instalaciones.
En total se revisaron dos locales del centro de Pilar, uno ubicado sobre la ruta 8 en La Lonja y uno del Kilómetro 50 el cual fue clausurado por falta de cámaras de seguridad en sus instalaciones.
Cabe recordar que precisamente éste es uno de los últimos requisitos solicitados a nivel provincial para dicho emprendimientos.