Se esperan centenares de fieles para venerar a San Cayetano
Los fieles le ofrendan velas al patrono.
La comunidad de Del Viso se prepara para celebrar sus Fiestas Patronales, en honor a San Cayetano. Será mañana cuando a las 10 se inicie la procesión por las calles de la localidad. Los fieles y colegios religiosos de la zona finalizarán su andar en la misma iglesia San Cayetano (Avenida Madero 1174) para la misa central.
La celebración será encabezada por el obispo de San Miguel (diócesis a la que pertenece la localidad), monseñor Sergio Fenoy, a partir de las 11. Además mañana habrá misas a las 9, la central de las 11, a las 17, 19 y 20.30.
Como cada año, las autoridades de la iglesia de Del Viso le piden a los fieles que en lugar de acercarse al templo con una vela como ofrenda a su patrono, lo haga con un alimento no perecedero para los más necesitados.
Santo popular como ningún otro, Cayetano convoca cada 7 de agosto a cientos de miles de fervorosos promesantes en todo el país. A San Cayetano se lo conoce en el mundo como protector de la paz y los enfermos; sólo en la Argentina es el Patrono del Pan y el Trabajo.
Segunda curiosidad: originalmente, se lo mostraba con un lirio en una mano, un libro en la otra y unos pajaritos sobrevolando la flor; luego, quitados que les fueron el libro y los pajaritos, surgió un Niño Dios en su brazo izquierdo; y más tarde, en Liniers, le agregaron la espiga de trigo, cambios que tuvieron su oportuna razón.
Su biografía indica que nació en Vicenza, Italia, en 1480; que fue conde; que estudió en varias universidades, que luego se hizo cura y fundó la Congregación de los Teatinos, a la que donó toda su fortuna; y que antes y después de todo eso, sirvió dos veces a obtener la paz entre los pueblos.
La primera vez, siendo conde, fue nombrado por el Papa Julio II en un importante puesto en la Cancillería de los Estados Pontificios, desde donde en 1505 logró evitar la guerra entre Venecia y Roma. Ganó con esto enorme prestigio, pero lo abandonó todo: “Uniré mi propia vida a la Cruz de Cristo. Seré sacerdote”, dijo.
La segunda vez fue en 1547, cuando el pueblo de Nápoles se rebeló contra el virrey español y la gente se enfrentó a las tropas de Carlos V en las calles y las plazas.