El jueves se sabría si transformadores hallados en el río tenían PCB
Una de las carcasas al ser retirada del río Luján, el sábado.
Tras el hallazgo de 9 carcasas de transformadores halladas el pasado sábado en las aguas del Río Luján, desde el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) señalaron ayer que, entre mañana y el jueves, se conocerían los resultados de los análisis que determinarán si los restos de aceite que permanecían en el interior de los artefactos contenían o no la sustancia cancerígena y altamente contaminante conocida como PCB.
En ese sentido, la directora provincial de Controladores Provinciales de la OPDS, la pilarense Verónica Gladario, confirmó durante el programa Materia Prima que se emite por FM Plaza (92.1 mhz) que recién para mediados de esta semana se terminarían de analizar las muestras extraídas a la altura de la calle Membrillar, en el barrio Río Luján de Pilar.
También por radio, la funcionaria bonaerense afirmó, además, que ocho de los aparatos encontrados –que podrían haber utilizado PCB como refrigerante- contaban con plaquetas con el número de serie, lo que facilitaría dar con el responsable del vuelco ilegal. “Es una imprudencia total y vamos a ir hasta el fondo de la ley”, garantizó Gladario.
A su vez, estimó que los transformadores estaban sumergidos en ese lugar desde hacía por lo menos siete meses, y confirmó que “había restos de aceite” en los artefactos. “Hay que ver si esto era de la parte de refrigeración interna o externa”, agregó. No obstante, la funcionaria aclaró que, en caso de que hubiera habido contaminación, “es algo que tiene solución”
Alerta ecológica
Para los vecinos de la zona que ya habían advertido desde hace varios meses la presencia de transformadores de energía eléctrica sumergidos en las aguas del río Luján, ese singular hecho ya no era una novedad. Sin embargo, el panorama sí resultó sorpresivo para el personal de la OPDS que el pasado sábado llegó al lugar, luego que un habitante de zonas linderas a la ribera realizara la denuncia en el domicilio del titular del organismo provincial, el derquino José Molina.
Fueron 9 las carcasas de transformadores halladas y extraídas desde la profundidad de las aguas, tarea que se vio facilitada para los buzos tácticos que llevaron a cabo el rastrillaje debido a que el río se encontraba en un nivel bajo.
El principal riesgo potencial para el medio ambiente del inusual hallazgo radica en que los artefactos puedan contener restos de PCB, una sustancia prohibida y cancerígena que se encontraba en el interior de los antiguos transformadores con fines refrigerantes hasta que comenzó a ser remplazada.
Ahora, el trabajo de los funcionarios del OPDS y de la fiscalía apunta a determinar, por un lado, si los aceites que se encontraban en el interior de los aparatos son contaminantes, y a identificar al responsable del vuelco de las carcasas.
Cabe destacar que el policloruro de bifenilo (PCB) es un compuesto químico formado por cloro, carbono e hidrógeno, que está considerado -según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)- como uno de los doce contaminantes más nocivos del planeta.
Debido a su gran estabilidad térmica biológica y química, así como por su elevada constante dieléctrica, los PCB’s se usaron masivamente hasta mediados de 1970 como aislantes para equipos eléctricos como transformadores, interruptores, capacitores y termostatos. Su uso actualmente está prohibido en casi todo el mundo.
En la Argentina, la Ley 25.670 de protección ambiental para la gestión y eliminación de PCB define que el nivel mínimo que debe contener una mezcla para considerarse contaminada por PCB es de 50 partes por millón y estableció al año 2010 como último plazo para su eliminación total.
Los PCB’s pueden ingresar en el cuerpo a través del contacto de la piel, por la inhalación de vapores o por la ingestión de alimentos que contengan residuos del compuesto.
Trazabilidad
La acción de la Justicia se centrará en esclarecer la trazabilidad de los transformadores. Para ello se basará en las placas identificatorias que poseían algunas de las carcasas halladas, lo que permitiría rastrear el recorrido de los artefactos antes de ser arrojados al río. De esa forma, sería posible dar con los culpables.
