La 8 paso a paso: un recorrido por la ruta del abandono

La ruta 8 es históricamente una de las más conflictivas tanto para peatones como para conductores. Mal estado, falta de iluminación, escasa señalización configuran el lamentable escenario.

12 de mayo de 2011 - 00:00

 

por Celeste Lafourcade

 

En estos días, la ruta 8 volvió a ser escenario de dos accidentes de tránsito con consecuencias lamentables. Dos jóvenes de 20 y 21 años perdieron la vida el viernes al impactar su auto contra un ómnibus a la altura del cruce con la ruta 26, y un día antes, en la curva de La Lonja una chica de 21 años fue atropellada por un colectivo de la línea 291 y aún permanece en grave estado.

Estas noticias, de mayor resonancia que aquellas que todos los días transcurren en silencio a la vista de quienes transitan por esa vía, volvieron a ponerla en el tapete.

Más allá de algunas mejoras puntuales como aquellas realizadas en la entrada a la localidad de Pilar, la ruta nacional Nº 8 es un depositario de la desidia de gobiernos nacionales, provinciales y municipales.

Con el propósito de ofrecer un retrato de la polémica ruta, El Diario propone un recorrido por toda su extensión a lo largo del Partido de Pilar, a través de cinco de los puntos más conflictivos de la traza.


Ruta 8 y Zeballos

Partiendo el recorrido desde la vieja ruta 8, problemas de iluminación aparte, el primer punto crítico aparece con el cruce con la calle Zeballos. El tránsito habitual de camiones por ese tramo dejó su sello en el deterioro del asfalto, reflejado en pozos y resquebrajamientos. El estado de las banquinas –situación que se repite prácticamente a lo largo de toda la ruta- también condicionado por el paso del tránsito pesado, sumado a la estrechez de la arteria, hacen del tramo un lugar peligroso en condiciones normales y prácticamente inabordable los días de lluvia.

Para terminar de configurar el retrato, el semáforo ubicado en esta esquina es mencionado por quienes transitan asiduamente por el lugar como uno de los más expuestos a situaciones de inseguridad. Tanto que, si de configurar un ranking de los semáforos más ignorados por los conductores, éste ocuparía sin dudas uno de los primeros lugares.

 

Corredor nocturno

El cambio de zonificación otorgada al tramo de la ruta 8 comprendido entre la calle 11 de Septiembre y la Avenida Tratado del Pilar años atrás que terminó por rebautizar el lugar como “corredor nocturno” dada la presencia de bares y boliches, no vino acompañada de mejoras en la vía. Ni siquiera la construcción en el lugar del primer shopping del centro, Pilar Point, sirvió para eso.

Las irregularidades que presenta el pavimento en el tramo referido son capaces de poner en jaque el tren delantero de cualquier vehículo. Los pozos, escasos en este trayecto si se pasa por alto alguno que otro en el cruce con Belgrano y con Rivadavia, dejan lugar en cambio a un relieve de tal magnitud que los lomos de burro pasan prácticamente inadvertidos.

Y para terminar de completar el cuadro de la confusión, ninguno de los reductores de velocidad está señalizado.

La basura de las banquinas (o lo que queda de ellas) ya es prácticamente parte del paisaje del corredor y se hace más evidente después de los fines de semana. Precisamente, si de ese tema se trata, en el trayecto comprendido entre Alsina y San Martín los terrenos baldíos allí presentes son un frecuente depositario de residuos clandestinos.

Una nota al pie merece el colapso de tránsito que se produce en horas pico en este tramo. Los semáforos, la cantidad de vehículos y el estado del pavimento configuran un cóctel explosivo por el que se recomienda no pasar.

 

Km 51

Después de las mejoras temporarias que arrancan luego de la rotonda de la calle Uruguay y se extinguen poco después del supermercado Carrefour, la ruta 8 vuelve a su “normalidad”. 

Esto es: asfalto irregular, pozos, banquinas destruidas y basura. Todo ello y a gran escala está presente a partir del campo de deportes del Club Atlético Pilar hasta bien entrada la localidad de La Lonja.

El mal estado de la ruta alcanza en este tramo uno de sus picos más altos. Los pozos en las banquinas adoptan el tamaño de cráteres –como los que se dan frente al country Hebraica, por citar algún ejemplo- y la estrechez de la vía se hace más evidente en este trayecto a tal punto que la ruta pareciera reducirse a una mano y media. Para complicación de los peatones, las garitas de colectivos, en muchos casos profundamente deterioradas, quedan sumidas en el barro los días de lluvia.

Varios de los semáforos de este recorrido, especialmente los ubicados a la altura del Km. 50 de la ruta, también ocupan un lugar de privilegio a la hora de sondear los lugares más propensos a sufrir robos. Es por esto que de noche se convierten en poco más que una figura decorativa.

 

La curva de La Lonja

La mala señalización en el cruce, lo cerrada de la curva, la lamentable situación de las banquinas y el estado de la cinta asfáltica hacen del lugar un escenario frecuente de accidentes y, en consecuencia, uno de los sitios más conflictivos de la ruta 8.

Cruzar la ruta de a pie en ese tramo es una verdadera odisea teniendo en cuenta que los semáforos para peatones son inexistentes y que el flujo de vehículos –entre los que doblan en Saraví-y los que continúan por la ruta es prácticamente incesante.

Choques y vuelcos también encuentran en este tramo un espacio propicio, fundamentalmente en días de lluvia, teniendo en cuenta el estado del asfalto, cada vez más angosto debido al deterioro de los laterales.

La inseguridad y la falta de iluminación le terminan de colocar el cartel de “altamente peligrosa” a la curva de La Lonja.

Aunque ubicada más adelante, la intersección con la calle Chile también merece una destacada mención por los pozos y la falta de iluminación.

 

Otra curva, en Del Viso

A metros de otra de las curvas más peligrosas de la ruta 8 en el Partido de Pilar, conocida históricamente como “la curva de San Sebastián” (ahora de Tres Arroyos), un verdadero basural se alza sobre la mano derecha.

Residuos plásticos, comida y otros menos determinables ya dejaron su huella al borde de la ruta a la altura del barrio Pinazo. Y por la poca respuesta de los organismos competentes al respecto, ya forma parte del retrato permanente del lugar.

Este es, por otra parte, uno de los trayectos más peligrosos de la ruta, situación que se complejiza por la falta de iluminación.

Pozos, más pozos, banquinas intransitables, curvas y la amenaza de sufrir algún episodio delictivo no dan respiro a conductores ni peatones en este recorrido. La situación comienza a mejorar, vale decir, a la altura de la entrada a la ciudad de Del Viso, en la intersección con la ruta 26 mejora que continúa hasta despedirnos del Partido, en el límite con José C. Paz.

 

La obra empezó por San Martín

Por la reconstrucción, habrá que seguir esperando

Ya se dieron los primeros pasos de una de las obras más esperadas y necesarias para Pilar y la región: el ensanche y repavimentación de la transitada ruta provincial 8, que une al distrito con la General Paz a la altura del Municipio de San Martín.

Fue justamente por ese Partido por donde comenzaron los trabajos que, en una primera etapa, abarcarán sólo los primeros 10 kilómetros del trazado. Así, aún habrá que esperar para ver las máquinas en el tramo que llega hasta Pilar y termina en el cruce entre la ruta provincial (también conocida popularmente como ruta 8 vieja) con el ramal local de la Panamericana, actual ruta nacional 8.

Voceros de la Dirección Provincial de Vialidad aseguraron a El Diario que esa dependencia está a la espera de la liberación de los fondos por parte del Estado nacional –que financia los trabajos- para ponerle fecha al inicio de la segunda etapa de la obra.

Las obras previstas incluyen repavimentación, ensanche y construcción de la segunda calzada. El tramo iniciado meses atrás en San Martín demandó una inversión de 75 millones de pesos, menos de la cuarta parte de los casi 400 millones que insumirá el proyecto total.

De a cuerdo a los pliegos de la licitación lanzada por el gobierno bonaerense en marzo del año pasado, la obra prevista será integral. Es decir, que incluirá la repavimentación y ensanche de la calzada actual, además de la construcción de una segunda, lo que permitirá convertir a la ruta en una avenida con dos carriles por mano.

Así, quedarán toda la extensión por el Conurbano con un paisaje similar al que ya tiene en Pilar entre las calles Uruguay y Guido. Aunque por el momento no fue anunciado si también se construirá un cantero central para que tome la forma de un bulevar.

La reconstrucción de la ruta nacional abarcará el tramo que va desde la avenida General Paz hasta Pilar, pasando por San Martín, Tres de Febrero, San Miguel y José C. Paz.

El pliego de bases y condiciones para las empresas que participaron de la licitación para la reconstrucción de la ruta 8 costó 200 mil pesos. Finalmente, se licitó por tramos, cada uno de ellos adjudicado a una empresa diferente. En total, el monto de la inversión sumada será de 397.647.036 pesos.

La adjudicación, en tanto, se produjo en mayo del 2009. Desde entonces, comenzó a correr la cuenta regresiva para el inicio de los trabajos que, de todos modos, Pilar deberá seguir aguardando.

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