Por el freno a las importaciones, dicen que el negocio está paralizado
La agencia de BMW, una de las más afectadas por la medida oficial.
Del clima festivo, de festejar las excelentes ventas del 2010, y de ilusionarse con un 2011 plagado de actividad y nuevos modelos, se pasó a la decepción absoluta en las concesionarias de venta de vehículos de alta gama de la Panamericana. Porque un solo anuncio del Gobierno, casi inesperado, sirvió para pasar de la euforia al malhumor total: la suspensión de las importaciones de los vehículos denominados Premium.
“El perjuicio es altísimo, el negocio se frenó a 0 porque no nos están permitiendo ingresar la mercadería. Ya no creo que sean algunas trabas sino que el cierre de la importación es total, compulsivo y arbitrario. Hace más de 50 días que no ingresa ni un auto y están todos tirados allá en el puerto. Esto se tiene que resolver pero hoy al no estar los vehículos ni los repuestos empieza a entrar en juego el trabajo de todos nosotros y de mucha otra gente que también va a tener serios problemas en el corto plazo. Hoy, si no se abre la importación no hay negocio”, explicó Martín Barreneche, gerente de ventas de Santos Pilar, agencia oficial de la marca BMW.
En tanto, agregó que el parate todavía no es absoluto debido a aún cuentan con mercadería en stock, pero que se agotaría en el corto plazo. “No puede entrar ningún auto, ninguna moto, ni ningún repuesto. Todavía tenemos en stock alguna mercadería que nos permite comercialmente subsistir. Pero eso se va a ir acabando”, destacó Barreneche.
Enojo
En medio de la confusión, desde los puntos de venta tratan de convencer a los clientes a que opten por algún vehículo que no ha sido alcanzado por el “corralito”. Sin embargo, en unidades de alta gama los compradores son demasiado exquisitos y son renuentes a cambiar de parecer.
“Un cliente vino en busca de una Audi Q5 (3.2 L V6 FSI quattro). Actualmente no está en stock. Tampoco sabemos cuándo va a entrar. Se fue casi enojado. No pudimos convencerlo para que se lleve otro modelo”, comentó con bronca uno de los vendedores del concesionario Audi de Pilar.
Estos dichos, lejos de mostrar un caso aislado, describen lo que está sucediendo en la gran mayoría de las agencias Audi, BMW, Mercedes Benz, Hyundai, Chrysler, Volvo, Kia, entre tantas otras, donde reconocen que directamente muchas de ellas están devolviendo las señas.
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Las razones de la medida
A partir del anuncio del Gobierno, cada una de las automotrices se vio obligada a replantear su plan para el 2011. Esto es, tuvieron que redefinir su portafolio de productos y elegir qué unidades les conviene comercializar y cuáles no.
En efecto, como la primera exigencia oficial (del mes de diciembre) imponía un tope a la facturación (no a la cantidad de unidades), en una primera etapa pensaron en dejar de comercializar aquellas de baja rentabilidad y, en cambio, concentrarse en unidades que dejen un mayor margen de beneficios.
Sin embargo, con la posterior entrada en vigencia (en febrero) del régimen que estableció un freno al ingreso de autos de alta cilindrada (justamente los más rentables), muchos directivos comenzaron a sentir que el Gobierno los conducía directamente a un callejón sin salida.
Los directivos de BMW, Audi y Mercedes Benz no dejan de hacer cuentas para medir el impacto de este nuevo y sorpresivo contexto. Sucede que son las marcas importadas más deseadas que, en el último año, ampliaron su gama de productos con vehículos cuyos precios se acercaron rápidamente (por el dólar planchado) a las de tope de gama de las marcas llamadas masivas.
