Piden ayuda para un nene con graves problemas de salud
Lautaro vive rodeado del cariño de su familia, pero necesita ayuda.
No se trata de abuso y mucho menos de especulación. En eso coinciden todos los familiares y amigos de Vanesa Barreto, madre sola de Lautaro. Ella sufre de una deformante artrosis que le impide caminar sin bastones, y el pequeño apenas puede respirar el oxígeno por tubos ya que al nacer se contagió una bacteria que, literalmente, le consumió un pulmón y la mitad del otro.
Con 4 años sólo se alimenta con una leche en polvo especial, y cuando en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez intentaron darle sólidos, los vomitó. Apenas pesa 12 kilos.
Esa dura realidad fue asumida por la Municipalidad de Pilar y tanto desde Acción Social como de Salud se colabora con ambos ya sea con los varios tubos de 45 kilos como con el traslado al Ricardo Gutiérrez para que le apliquen Gamaglubina y sólo así tener defensas.
Inclusive, la secretaria de Educación, María del Carmen Rodríguez, comprendió la importancia de evitar posibles nuevos contagios de Lautaro, e hizo remodelar casi por completo la precaria vivienda ubicada en Antonio Toro 1065 de Presidente Derqui.
Entre las mejoras la dotó de un dormitorio aséptico para el frágil chiquito que sólo puede desplazarse unos 4 metros, la medida del conducto que le lleva oxígeno desde el tubo hasta sus fosas nasales.
Sin embargo los trabajos prontamente demostraron estar incompletos. Sólo basta ver las goteras y manchas de humedad sobre la caja de electricidad del cuarto de Lautaro, el patio quedó muy desnivelado y se inunda con las lluvias, el agua ingresa a la vivienda y, por el barro, la ambulancia no puede entra para cargar al nene.
Y lo peor es la calle: una mezcla de tosca y barro que al llover impide la llegada de la ambulancia o remís hasta su casa. Por ese motivo los enfermeros y el chofer debieron cargarlo junto al pesado tubo de oxígeno desde su vivienda hasta la esquina donde termina el asfalto.
“¿Qué pasará con el frío del invierno, las fuertes lluvias, las goteras y la humedad?” se pregunta la mamá de Lautaro, el chiquito de 4 años que recién a los 14 se le podría transplantar un pulmón sano. Pero para eso deberá superar muchas etapas difíciles, como la actual.
Cuando tu calle es otra barrera
No es la primera vez que el pedido se escucha como argumento irrefutable: “que me arreglen la calle porque no pueden entrar las ambulancias”. Las historias más o menos parecidas se repiten con más frecuencia de la que todos quisiéramos.
Pasa con Lautaro, cuya madre no sólo pide mejoras en la vivienda para que la vida del chiquito sea un poco menos dura, sino también para su cuadra.
La semana pasada El Diario daba cuenta de la historia de Alicia, que a través de nuestro medio solicitaba al Municipio que le arregle la calle Salta, entre San Jorge y San Pedro del barrio El Rocío de Del Viso.
Su hijo Juan Pablo, de dos años, padece un síndrome epiléptico convulsivo y podría lograr la internación domiciliaria. Pero primero necesita que la ambulancia pueda entrar a su casa, algo que aún no ha logrado pese a sus reiterados reclamos.
