Piden al Municipio que evite un desalojo

Cinco familias deberán dejar los terrenos donde viven. Quieren llegar a un acuerdo. Y buscan que intervengan funcionarios.
26 de agosto de 2010 - 00:00

 

Los vecinos no descartan cortar la Panamericana.

 

 

Cinco familias del barrio De Vicenzo buscan detener la cuenta regresiva que, en los primeros días de la semana que viene, terminará con su desalojo de los terrenos en los levantaron sus casas, en algunos casos hace unos diez años.

Con la orden judicial emitida, los vecinos emprendieron dos caminos: uno, presentarse ante el juzgado que formuló la sentencia en busca de una solución consensuada; el otro, solicitar la ayuda del Municipio para evitar perder lo poco que tienen.

La tercera opción, la más desesperada, es la de la resistencia al desalojo y la protesta, con piquetes en la Panamericana incluidos, un camino que la mayoría de los consultados espera no tener que adoptar.

Los vecinos viajaron ayer por la mañana hasta los tribunales de San Isidro, donde fueron recibidos por funcionarios del juzgado de la doctora Marta M. Capalbo. Allí, presentaron un escrito, patrocinados por un abogado del Partido Obrero.

Nora Eliçabe, dirigente de esa fuerza política que acompañó a los vecinos, contó a El Diario que en el juzgado mostraron buena predisposición a escuchar, aunque con la sentencia ya dictada una vuelta atrás no es sencilla. Sólo estuvieron en condiciones de ofrecer el ámbito para una audiencia de mediación con los dueños de los terrenos, Jorge Gaute y Susana Alejandra Vázquez, ganadores del juicio de desalojo.

De todos modos, Eliçabe señaló que el abogado de la otra parte, Mario Lupo, no se mostró de acuerdo con un eventual nuevo encuentro.

 

Asambleas

El martes por la noche, durante una asamblea realizada en el mismo barrio, los vecinos habrían recibido extraoficialmente una invitación para reunirse con la directora de Tierras del Municipio, Olga Santiago.

Ahora, de todos modos, piden que de concretarse la reunión no sea con un grupo de vecinos sino con todos al mismo tiempo. Para eso, anticiparon que volverán al Municipio entre hoy y mañana para gestionar la audiencia.

Los vecinos esperan del gobierno una alternativa en caso de que tengan que dejar sus casas. Aunque no descartan algún tipo de negociación en la que el Municipio intervenga a su favor.

“Ellos están dispuestos a comprar las tierras en cuotas. A lo mejor, el Municipio las puede comprar y luego ir cobrándoselas de a poco”, evaluó Eliçabe.

Los afectados por el inminente desalojo resaltan que sus casas no son precarias, por lo tanto, es imposible armarlas en otro terreno, si es que la solución que les ofrecieran fuese el traslado. Además, sostienen que en la construcción de sus casas invirtieron todo lo que tenían.

Anoche, los vecinos volvieron a reunirse en asamblea y lo harán otra vez en las próximas horas. Analizan los caminos posibles y, mientras tanto, organizan las protestas que ven como inevitables en caso de que fracasen las opciones previas.

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