El Austral advierte sobre la reincidencia de fumadores

Desde el hospital señalan que el 90% de los adictos al cigarrillo que abandona sin asistencia médica, al cabo de un año tiene una recaída.
20 de agosto de 2010 - 00:00

 

Culpable. 1,2 millones de personas sufren cáncer de pulmón en todo el mundo a causa del cigarrillo.

 

El neumonólogo del Hospital Universitario Austral (HUA), Alejandro Videla, quien presidió el comité científico del Congreso Tabaco o Salud que finalizó el sábado pasado, habló de las herramientas para librarse del cigarrillo. Aseguró que es inútil “ir dejando de a poco” y que los mecanismos de adicción se relacionan con la edad, la cantidad de cigarrillos diarios, entre otros.

Para el profesional que muchos fumadores necesitan tratamiento médico para dejar, es más que una mera suposición. “Sabemos que al cabo de un año, menos del 10% de los fumadores que buscan abandonar esta adicción sin ayuda lo logran”, señaló.

La cesación fue uno de los ejes del 5º Congreso Tabaco o Salud que se realizó en Buenos Aires entre el 12 y el 14 de agosto. Videla, presidente del comité científico del encuentro, disertó sobre los pasos principales de la cesación y sostuvo que, “para instrumentarla correctamente, es vital analizar el perfil de la persona”.

“Sin duda es alentador pensar que un gran número de personas logran abandonar exitosamente y de golpe, solamente gracias a la fuerza de voluntad y sin una estrategia. Pero también hay muchos otros que necesitan preparar su cesación y trabajar sobre ella consultando a especialistas y recibiendo tratamiento integral. En este tema es imposible dar consejos generales”, resumió.

Explicó que los mecanismos por los cuales una persona fuma son múltiples e incluyen tres variables muy importantes: la dependencia biológica a la nicotina, la dependencia conductual y gestual y el componente social. “Las personas que probablemente tengan éxito al intentar dejar el cigarrillo sin intervención, son aquellas en las cuales estos mecanismos son débiles. Por ejemplo, los más jóvenes, los que fuman menos de cinco cigarrillos por día o los que no sufren otros problemas de salud. El inconveniente es que no hay forma de distinguir con total seguridad a los que deben recurrir a algún tipo de ayuda de los que no”, postuló Videla.

 
Pilares de cesación

Existen escalas que permiten medir el grado de adicción que una persona tiene en relación con la nicotina. Por ejemplo, aquellas que fuman apenas se levantan, consumen más de 20 cigarrillos por día o fuman más durante la mañana, tienen puntajes altos en esas escalas y probablemente sufran muchos síntomas de abstinencia al dejar, con lo cual las recaídas se vuelven más probables. Ellos suelen necesitar algún tipo de ayuda, que puede ser instrumentada de manera individual o grupal.

Dado que la adicción tiene tres componentes, el tratamiento también se estructura en base a varios ejes. En primer lugar, el farmacológico, pues los medicamentos (reemplazos de nicotina, bupropion, vareniclina) tienen mucha eficacia sobre el aspecto neurobiológico.

Segundo, el aspecto comportamental y social requiere de apoyo cognitivo/conductual y del desarrollo de estrategias para manejar los desencadenantes de las ganas de fumar. “El tratamiento más exitoso es el que logra la abstinencia total sostenida. Por esto, es muy eficaz fijar un ‘día D’, una fecha para dejar definitivamente”, finalizó el especialista.

 

Para tener en cuenta  

• El cigarrillo es la primera causa de muerte evitable a nivel mundial.

• El impacto del cigarrillo es prácticamente igual si el humo es de primera mano, de segunda mano (fumador pasivo) o de tercera mano (el que queda en las telas, cortinados, ambientes del hogar, el automóvil o la ropa).

• Se calcula que en el mundo 1.200.000 personas tienen cáncer de pulmón. De ellas 1.100.000 morirán como consecuencia de la enfermedad.

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