El Municipio le apunta a los revendedores de garrafas sociales

Dependencias municipales comenzaron a realizar controles en la puerta de las distribuidoras de gas envasado. Evitan que la gente cargue gran cantidad de unidades para luego revenderlas en su barrio.
18 de agosto de 2010 - 00:00

 

La directora de Defensa del Consumidor, María José Cozzani, admitió la dificultad para limitar la reventa.

  

 

Con la intención de reducir los niveles de reventa, en los últimos días las direcciones de Defensa del Consumidor y Transporte realizaron tareas conjuntas en las empresas expendedoras de garrafas.

El objetivo: que los vecinos no puedan comprar gran cantidad de unidades, para luego venderlas en su barrio a mayor precio.

Precisamente, el problema de los sobreprecios en los barrios tiene que ver con la venta en locales no autorizados, que adquieren las garrafas sin factura, en forma particular, para luego venderlas a mucho más de los 16 pesos estipulados para la garrafa de 10 kilos.

Durante los días más conflictivos del invierno, la directora de Defensa del Consumidor, María José Cozzani, había reconocido las dificultades para frenar esta práctica, debido a su clandestinidad.

Durante los días más fríos, en la entrada de las empresas expendedoras de garrafas se producen largas colas para conseguir las unidades. Si bien algunas personas llegan con una sola garrafa –son los menos-, muchas llegan a bordo de camionetas o automóviles rurales con una buena cantidad de unidades para recargar. Estos son precisamente los apuntados por el Municipio.

En este sentido, Cozzani expresó a El Diario que durante las últimas semanas “le pedí ayuda a la Dirección de Transporte para hacer operativos conjuntos en estos lugares, controlando a los automovilistas que llegaban con gran cantidad de garrafas. Las personas no pueden circular si en una combi cargan 20 garrafas, se nota que no es para consumo familiar, sino para hacer negocio”.

En estos casos, al conductor no se lo dejaba cargar tanta cantidad de garrafas de 10 kilos, debido a que de hacerlo ya se lo podía infraccionar como vehículo que transporta gas sin tener habilitación.

De todas maneras, la directora de Defensa del Consumidor afirmó que “la situación en los últimos días está mucho mejor. Por suerte, también mermó el frío”.

 

Más caras

Además de la venta ilegal en lugares no autorizados, el otro motivo que produce los sobreprecios era el elevado valor que las distribuidoras les fijan a los comercios. Según la Dirección Provincial de Comercio, la distribuidora les tendría que ‘bajar’ las garrafas a 10 pesos como máximo.

Hasta los primeros días de este mes, las recorridas de los inspectores de Defensa del Consumidor incluyeron a casas de forraje, distribuidoras y estaciones de servicio habilitadas para el expendio de garrafas.

A pesar de los precios fijados, en algunas estaciones de servicio las dejaban a 13,50 o 15 pesos, lo que reduce en forma considerable el margen de ganancia. Además, el stock no era suficiente para abastecer la demanda, sobre todo con las garrafas de 15 kilos.

Cozzani agregó que los últimos días “hablé con gente de empresas distribuidoras y me dijeron que esta semana ya iba a estar el tema normalizado. Se le pasó toda la información a la Secretaría de Energía, y además no hemos vuelto a tener quejas de los usuarios”.

 

 

Con delivery
La directora de Defensa del Consumidor, María José Cozzani, recordó que “los precios son los mismos: 16 pesos la garrafa de 10 kilos en estaciones de servicio y locales habilitados para tal efecto. Además, el delivery cuesta 25 pesos (16 de la garrafa más 9 de traslado) en la mayoría de las empresas”.

La mujer reconoció que “en los otros comercios está entre 20 y 25 pesos, y hemos tenido reclamos por precios superiores a los 30 pesos, lo que es un abuso”.

 

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