El destacamento de Agustoni, el foco de las críticas de los vecinos.
El destacamento de Agustoni, el foco de las críticas de los vecinos.
Luego de la denuncia de un grupo de uniformados pertenecientes al destacamento policial de Agustoni, que puso al descubierto presuntas irregularidades cometidas por autoridades de esa dependencia, los vecinos del barrio le manifestaron a El Diario que experimentan de manera cotidiana en las calles de la zona, un estado de “desprotección”.
Esa sensación que, según sostienen, se sustenta en bases fundadas hace que los habitantes del barrio, como así también los comerciantes, queden a merced de bandas de delincuentes que pululan por Agustoni frente la inacción policial.
“Hay una banda de chicos que molestan y que se los ve en todas las esquinas; la policía los ve permanentemente pero no hace nada. No sabemos si es que están arreglados con ellos o si no los pueden detener porque son menores y los tienen que volver a largar”, manifestó una mujer que atiende una verdulería y que ya fue víctima en alguna oportunidad de los delincuentes, pero que, sin embargo, ese hecho no hizo más que pasar a engrosar la larga lista de la impunidad.
A lo largo de la calle Paraguay, la principal arteria comercial de la zona, ese tipo de diagnósticos de la situación se escucha a cada paso. “Lo que pasa con la policía de acá pasa en todos lados. El otro día mi papá iba por la ruta 25 a la altura de Astolfi, lo paró un patrullero y cuando se bajaron los policías estaban borrachos”, contó un joven que atiende un kiosco.
Otros casos que resuenan en el barrio confirman el estado de desprotección policial que padecen los vecinos. Una muchacha que atiende una despensa le relató a El Diario cómo los policías del destacamento de San Alejo y Agustoni desoyeron en más de una oportunidad un pedido de auxilio registrado hace aproximadamente un mes.
“Hace más o menos un mes atrás mi hermano, que estaba recién operado, se encontraba afuera cortando el pasto y vino un vecino que estaba borracho, con un machete en la mano, le quería pegar y él no podía pelearse. En ese momento, algunos vecinos se cansaron de llamar a la policía pero nunca vino, y eso que el problema duró más de una hora”, señaló la joven.
Además, agregó que, algunos días después, fue junto a su padre personalmente al destacamento para plantear el reclamo y asentar la denuncia, y que ni siquiera a pesar de eso los uniformados se hicieron presentes en el lugar.
En tanto, la mayoría de los consultados coincidió en que, cuando cae la noche en las calles de Agustoni, circular por la vía pública se convierte en una misión de riesgo, y que la escasa y esporádica presencia policial no logra amedrentar a la delincuencia.
