Es difícil negarse a oír un rumor. Por algo, los programas de chimentos ocupan toda la tarde con ratings envidiables: la gente disfruta enterándose de las acciones –ciertas o no- que hacen los demás. Sin embargo, en los últimos tiempos las redes sociales se han convertido en caldo de cultivo para grupos que estimulan la publicación de rumores sobre otras personas, en especial adolescentes.
Crece entre estudiantes publicación de chismes en la red social Facebook
Los sitios de este estilo proliferan en Facebook, y en la mayoría de los casos contienen chismes relacionados con determinados colegios, como el Wellspring, el Instituto Parroquial, el Madre del Divino Pastor, el colegio Fátima o el Verbo Divino, entre otros. No obstante, también hay grupos dedicados a rumores generalizados, ya sea de la ciudad de Pilar o de algún barrio en particular, como De Vicenzo, en Del Viso.
“La movida empezó este año –comentó a El Diario Juan C., alumno de una escuela privada-. En esos grupos hay chismes que quieren hacer reaccionar a la gente, por ejemplo para que se de cuenta de que es ‘re cornuda’ (sic). Por lo general se tratan sobre relaciones amorosas”. Juan no miente: la gran mayoría de los comentarios en estos perfiles hablan de infidelidades o bien “poca resistencia” a las relaciones.
El sistema consiste en que una persona le envíe un mensaje vía e-mail al administrador del perfil, con la información que quiere ver publicada. Luego, esos datos se difunden en el grupo de Facebook de manera siempre anónima, y todas las personas que son amigas del sitio pueden verlo. Además, muchos de estos perfiles tienen una característica: la de quitar todas las restricciones de privacidad de Facebook. “Las dejan en cero, para que cualquier persona- sea o no amigo- acceda a la información”, agregó Juan.
Desde otra escuela, Oriana L. contó que junto a sus compañeras de curso “aparecimos en una de esas páginas pero como parte de un rumor grupal, del tipo ‘las chicas de 2º tal cosa…’, por ejemplo. Pero de manera individual, no”.
Las publicaciones suelen ser lapidarias y no dan lugar a segundas interpretaciones, mientras que los comentarios y respuestas a estos datos son en muchos casos violentos: a veces, el mismo protagonista del rumor promete vengarse contra el autor de la página, una vez que descubra su identidad.
Juan reconoce que “al principio hubo muchos problemas. Cuando no era algo muy conocido, la gente se tomaba muy en serio todo lo que aparecía, y hasta hubo alguna pelea de parejas. Se creó desconfianza, algunos pibes se agarraron a piñas... Después, cuando ya se conoció más, todos publicaban pavadas con tal de que aparecieran sus chismes”.
El joven admitió que en algún momento envió rumores a alguno de estos perfiles, y añadió que “en el perfil de chismes de mi colegio hubo ex alumnos que insultaron a profesores, y supuestamente amenazaron con iniciar acciones legales. Cerraron el perfil, abrió otra vez y creo que ahora lo van a volver a cerrar”.
Verdad y consecuencia
En cuanto a la veracidad de los rumores publicados, eso es algo que siempre está en duda. No obstante, Bautista afirma que esto “depende de quién proporcione la información, a veces los chismes son sólo para hacer q…, y otras veces son ciertos”. Y agrega: “Las personas se insultan entre sí a través de esas páginas porque no se animan a decirse las cosas en la cara, entonces usan a Facebook como medio para agredirse”.
A su lado Esteban comentó que “a veces hieren a la gente, porque se meten con la familia o agreden de diferentes maneras. Por más que sea por joder lo que hacen, no piensan en los demás, sólo dicen ‘éste es así, vamos a molestarlo’. No tienen cabeza y no reaccionan para pensar en el otro”.
Por otra parte, con respecto a la promiscuidad ventilada a través de las redes sociales, Juan no duda en que “ahora las chicas se ‘rescatan’ más, porque saben que las cosas se pueden publicar. O, por lo menos, intentan no mostrarse tanto”.
Algunos de los grupos
Los grupos o perfiles que estimulan la publicación de rumores sobre otras personas han proliferado sobre todo a partir de este año, y la mayoría de ellos son creados por estudiantes de colegios secundarios.
En Pilar, algunos de estos grupos son “Te Cuento Verbo”, “Rumores Wellspring”, “Te Cuento Fátima” (uno de los más virulentos entre publicaciones y comentarios, con constantes desafíos a peleas), “Enterate Parro” y “Enterate Parro dos” (variante para cuando se cierra el primer perfil).
De la misma manera, pueden encontrarse los perfiles “Chismes IMDP” (Madre del Divino Pastor) y “Te Cuento EEM Fátima” (de los alumnos de la Media 9 de esa localidad).
No obstante, también existen perfiles sobre rumores acerca de la comunidad en general. Algunos de ellos son “Te cuento Pilar” y “Te cuento Pilar dos”, “Te Cuento Todo Pilar”, “Pilar chico, infierno gigante” y “Chismes de Pilar”.
La opinión de una especialista
El peligro de la “fobia social” y los trastornos de ansiedad
Por más que muchas personas tomen con humor o indiferencia los chismes que se publiquen sobre su persona, para otras significa una preocupación que hasta puede derivar en peores consecuencias.
La psicóloga Gabriela Martínez Castro, directora del Centro Especializado En Trastornos de Ansiedad (www.ceeta.com.ar), afirmó que exposiciones como éstas “generan mucha vergüenza, una situación de papelón. Los adolescentes están muy expuestos frente a los demás y temen no ser aceptados, apareciendo síntomas como la ruborización o temblores, que se evidencian delante del grupo de pares, lo que genera más vergüenza”.
Martínez Castro aseguró que “para las personas que tienen predisposición a sufrir cierto tipo de ansiedad –y la mayoría lamentablemente la tiene-, esto podría terminar gatillando un cuadro llamado ‘trastorno por ansiedad social’ o ‘fobia social’. Es muy frecuente encontrar adolescentes con este tipo de características, porque han sido objeto de burlas o de críticas en gran parte negativas”. Dicho diagnóstico requiere de terapia y en algunos casos hasta de medicación.
Además, indicó que las redes sociales “ayudan muchísimo a esto, porque no hace falta hacerlo cara a cara, sino que en Internet la gente lamentablemente se expresa de una forma mucho más libre, y puede decir cosas mucho más crueles que si lo hiciera personalmente. Esto hace que la víctima se sienta muy mal”.
Con respecto a los casos que llegan a situaciones violentas, la especialista comentó que “entre mujeres es peor, los hombres se pelean y punto. Está comprobado que tienen una psicología más complicada que el hombre, por lo tanto las agresiones duran más en el tiempo, a la larga son mucho más nocivas. Las ‘maldades’ siguen existiendo en el tiempo, y esto exacerba más el cuadro”.
Martínez Castro expresó, a su vez, sobre quienes echan a rodar los rumores, que “muchas veces el único objetivo es la descarga de agresividad. Por supuesto, los chicos son un reflejo de lo que es la educación familiar y los principios. Hoy en día lo vemos en todos lados: el trabajo, la calle y obviamente el ámbito académico”.
