Un ex combatiente que nunca se rinde en su afán por ayudar
Chicos de la escuela 22 y el jardín 920 de Derqui enviaron dos banderas para los chicos de la Escuela 349 de la localidad de Tres Lagunas.
Carlos Villar, el veterano de guerra, no se rinde. Anoche nuevamente partió desde Presidente Derqui hacia Formosa con aproximadamente 200 kilos, entre medicamentos, prendas de vestir y calzado.
Todo destinado a alumnos y docentes de la Escuela 349 de Tres Lagunas, una zona con numerosas comunidades tobas, y ésta no es la excepción.
Pero lo que más lo impulsó a repetir el intento fueron las dos banderas confeccionadas por chicos de la Escuela 22, y del Jardín de Infantes 920, de la misma localidad.
“Ellos estaban muy ilusionados con que le llegaran las banderas a los tobitas, aquella vez no pudo ser pero ahora las entrego sí o sí”, asegura Villar mientras abre una con numerosas manitos de los chicos del Jardín.
Se recordará que el primer intento con el mismo objetivo fue el pasado 10 de octubre. Sin embargo, la camioneta alquilada para transportar los bultos con mercaderías volcó a la altura del kilómetro 71 de la ruta 14, cerca de Concordia.
Villar y sus dos acompañantes sufrieron heridas leves, pero el viaje se abortó y gran parte de todo se entregó a una sede de Caritas de la zona del accidente. Además de la ropa y remedios, otra ilusión de los chicos tobas era iniciar un intercambio de cartas y por eso las numerosas direcciones enviadas por sus pares derquinos.
“Ellos no tienen Internet, tal vez algún docente tenga alguna Notebook, pero no creo, los tobas de Formosa y Chaco están muy postergados, y creo que la comunicación obligadamente será manuscrita”, explica el hombre que en 1982 luchó contra Inglaterra por las Islas Malvinas.
Otra diferencia clave para un buen arribo es que partió a las 22.30 desde Pilar en colectivo. Es que después del accidente eligió las 18 horas estimadas, y no otro vehículo alquilado para ahorrar tiempo.
Fantasmas y caballos
Luego de entregar las donaciones en Tres Lagunas, Carlos Villar se propuso otro objetivo de máxima: llegar hasta un diminuto pueblo ubicado a unos 50 kilómetros. No tiene más de 25 familias, mayormente de origen toba, y una escuelita rural. Para llegar, algo ya estipulado, deberá internarse por el Impenetrable durante unas cinco horas, y montado a caballo porque sólo hay senderos.
La idea es ver el casi completo aislamiento de esas personas y qué les resulta imprescindible para lanzar otra campaña solidaria en todo el distrito de Pilar. Está claro que carecen de muchísimas cosas, pero el ex combatiente estima que lo peor está en la falta de medicamentos y la alta mortalidad infantil.
“El pueblito se llama Pombero, esta palabra es guaraní y en castellano significa fantasma, o sea que no hay peor definición para esa pobre gente a la que quiero llegar”, comenta con una triste mirada Carlos Villar.
