Fuera de molde: diseñadoras locales se abren paso en la moda

Cada una con su estilo, lanzaron su propia marca. La mujer de Pilar, la moda argentina, los referentes, la competencia y la necesidad de ser diferente, bajo la mirada de tres chicas que apostaron a su propio camino.
21 de noviembre de 2010 - 00:00

 

Después de trabajar en Europa para grandes firmas, hace dos meses Rocío Bordachar se decidió a lanzar su propia marca: “Rockoco”.

 

 

La moda está de moda. Al menos así lo reflejan las matrículas universitarias de las carreras afines, la aparición televisiva de críticos (o criticones) y expertos en tendencias, la edición de libros especializados y la incorporación tan sutil como implacable de terminología acorde en el vocabulario cotidiano.

El auge de los diseñadores independientes, cuyo reflejo más visible es la aparición de locales, marcas y multiespacios que proponen prendas originales y anti-uniformadas, refuerzan la afirmación. De a poco, la moda fue dejando de ser tildada de frívola para empezar a ser comprendida como una expresión cultural.  Con exponentes que en algunos casos han logrado traspasar las fronteras, como la diseñadora Agostina Bianchi que llegó con sus tejidos a las pasarelas más importantes de Europa, Pilar también tiene material para ofrecer en este campo. 

El Diario reunió a tres diseñadoras independientes del distrito que lanzaron su propia marca de indumentaria. Cada una con su estilo, pelean por hacerse un lugar en el áspero y apasionante mundo de la moda. 

 

Rocío, Cool hunter 

Cool hunter = cazador de tendencias = persona que viaja por el mundo con su ojo clínico relevando aquello que comunica tanto la calle como las grandes “cocinas” de la moda, información que luego servirá como inspiración para el diseño de las colecciones de una marca. 

Con 27 años, la pilarense Rocío Bordachar, diseñadora de indumentaria de la Universidad de Buenos Aires, fue cool hunter de varias grandes firmas como Gasoil, Marcova y Stone. Estuvo por Alemania y España “todo el día en la calle”, como ella misma comenta, para “diseñar la colección con algo en qué basarte”. 

Hace dos meses lanzó su propia marca “Rockoco”, un nombre que encierra un juego de palabras entre rococó, el rock y Cocó Chanel. 

Rocío habla con seguridad y en su explicación se nota la especialización en marketing de moda que hizo en una prestigiosa escuela de Londres, la misma donde estudiaron diseñadores como Stella Mc Cartney y Alexander Mc Queen. 

“Rockoco”, lanzada hace dos meses y en Pilar comercializada en el local Loper Rolé, cuenta con dos líneas diferentes: Vintage, donde la creación se produce a partir de prendas antiguas –enaguas, vestidos, puntillas- que son rediseñadas, y Fancy, más actual, con un toque rockero aunque no exenta de puntillas.

Para la diseñadora, la clave para sobrevivir entre las marcas gigantes es “jugar con los sentimientos de cada persona, las mías son prendas retro que traen recuerdos y además son únicas”.

A la hora de calificar a la Argentina en lo que a moda se refiere señala que “está poniéndose a la par de lo que es Europa, hay mucha gente creativa y una fuerte identidad nacional, hay elementos como el cuero, el tango, puntos fuertes con los que jugar”.

Rocío vive en Pilar y con su instinto de cool hunter (políticamente correcto, además) afirma que la pilarense “es una mujer que se arregla, sobre todo para salir”. Y agrega que “le gusta la moda pero quiere encontrarla en su lugar”.

 

A prueba de egos

“Con esto siempre estás a prueba, vivís en un eterno examen”, explica Virginia Pugliese, 30 años, diseñadora de indumentaria de la Universidad de Palermo y propietaria de la marca de ropa femenina casual “Juana Macana”. 

Para la pilarense, con cada una de sus colecciones “se pone el ego arriba de la mesa y si al final de la temporada no se vendió, es una patada”. Sus creaciones se comercializan mayormente en Palermo y en Pilar, en el local Elsa y Fred. Su decisión de arrancar con marca propia hace tres años y medio sin pasar por las grandes firmas, radica en que “tenés más libertad, si trabajás para otro tenés que responder demasiado a una tendencia o a un target”. 

De todos modos, reconoce que “a la tendencia no se le puede escapar, aunque explotes tu creatividad vas a estar creando dentro de lo que se usa porque compartís ese deseo colectivo que es la moda”. En el mismo sentido, agrega que “uno con la moda se tiene que sentir cómodo, no disfrazado”. 

Más aún si la destinataria es la mujer pilarense, que según su observación es “una mujer de lugares pequeños que no se puede perder en el anonimato, y eso no le permite atreverse a tanto”.

Desde “Juana Macana”, Virginia trabaja para diseñar aquella prenda “fetiche”, “Uno no puede competir –explica- ni con las grandes marcas ni con lo demasiado barato”. A partir de ahí, sus creaciones apuntan a convertirse en esa prenda que “no podés parar de ponerte ni podés evitar comprártela”.

En cuanto al boom de diseñadores independientes, emergente de la crisis del 2001 cuando la importación dejó de ser una posibilidad, afirma que “nosotros ya somos la segunda generación y es más difícil destacarse, pero también hay mucho chanta que pega lentejuelas y se dice diseñador”. 

 

Atelier a medida

Hace ocho meses que Ana Villaverde abrió su atelier de indumentaria “Anita V.” sobre la calle San Martín. Allí atiende pacientemente las pretensiones de novias, quinceañeras o mujeres en general que se ponen en sus manos para llegar al vestido de sus sueños. A su vez, cuenta con una línea de ropa de calle que se exhibe en los percheros de su local, cuidadosamente decorado por ella.

“Estoy harta de ver a la gente uniformada”, dice sin vueltas la diseñadora de 26 años que cursó sus estudios en la UBA. Es por eso que desde su marca, afirma que “voy un poco contra la corriente” y que jura que el secreto del crecimiento es “hacer piezas únicas”. “Saber que lo que te ponés no se lo va a poner nadie, te cambia la predisposición”, agrega.

Es por este motivo que el compromiso de no caer en la tentación de “masificarse” se hace fuerte: “eso se da por la ansiedad de querer ganar plata ya, pero yo quiero que reconozcan la marca por su identidad y no puedo dar un doble mensaje”.

Haciendo un balance de su experiencia en el atelier, la diseñadora afirma que “la mujer de Pilar está entusiasmada con la posibilidad de encontrar ropa original sin que eso le signifique irse a Capital”. Y al momento de definirla, indica que “le gusta estar elegante pero hay momentos donde se quiere distender y se las ve por la calle más informales”. De todos modos, aclara que “como es de pueblo, está más pendiente de que los demás digan que va mal vestida”.

Atenta a esta necesidad, según ella producto de que “la gente está muy superficial y criticadora”, Anita brinda asesoramiento de imagen en los que, entre otras cosas, ayuda a que la mujer “se sienta única, sabiendo qué acentuar y qué disimular”.

 

 

 

Virginia Pugliese, propietaria de la marca de ropa femenina casual “Juana Macana”.  Sus diseños están en Pilar y Palermo.  

 

 

Ping-pong x 3

 

Referentes

 

Rocío: Stella Mc Cartney. Dries Van Noten. Chalayan.

Virginia: Balmain. Prada. Loewe. 

Ana: No tengo.

 

Argentina que te gustaría vestir

 

R: Cualquiera que se identifique con mi marca.

V: Mariana Fabbiani.

A: Julieta Cardinali.

 

La más elegante

 

R: Andrea Frigerio. 

V: Carla Peterson. 

A: Isabel Macedo.

 

La que siempre la pifia

 

R: Si a vos te gusta lo que tenés, nunca estás mal vestida.

V: Susana Giménez.

A: Leticia Brédice.

 

Consejos para vestirse

 

R: Tener básicos, un buen jean, un vestido negro y buenos accesorios para variar.

V: El negro siempre es elegante. Saber llevar los tacos. El escote, mientras más sutil mejor.

A: Menos es más. Saber qué acentuar y qué disimular. Sentirse único.

 

 

Hace ocho meses que Ana  Villaverde abrió su atelier  de indumentaria “Anita V.”.   Está ubicado sobre  la calle San Martín.

 

 

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