Hombres y Mujeres del 2013: Solo se trata de vivir

Es María Inés Berardi. Su hijo Matías fue secuestrado y asesinado en 2010. En abril fueron condenadas diez personas por el hecho. Una mujer que siempre prefirió la justicia antes que la venganza. 
miércoles, 25 de diciembre de 2013 · 00:00

 Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Luego del secuestro y asesinato del adolescente de 16 años, ocurrido en septiembre de 2010, este fue el año en el que la familia de Matías Berardi encontró aunque sea un poco de paz entre tanto dolor: diez de los once acusados por el hecho fueron condenados, cinco de ellos a cadena perpetua.

Durante todo el proceso, la lucha la mamá de Matías, María Inés, fue un ejemplo de cordura y sensatez, reclamando justicia con firmeza pero sin clamar jamás por venganza. Un camino arduo que fue recorrido con dignidad.

“La verdad es que tenemos una sensación positiva en cuanto al fallo, hubo cadenas perpetuas y penas duras para el resto –expresa María Inés en diálogo con El Diario-. Fue acorde a la gravedad de lo que pasó: el secuestro seguido de muerte de un chico”. Y agrega que “tenía que ser una condena ejemplar y nos pareció que lo fue, aunque nada nos devuelve a Matías, su muerte se podría haber evitado y por más justicia de los hombres que haya, Mati ya no está”.

Por eso, la mujer señala que “es una pérdida para nosotros como familia, para sus amigos, para todos es terrible, seguimos con un dolor inmenso. Pero siempre queremos recordarlo con alegría, de la mejor manera posible, pensando en lo que era él como persona. Hubiera hecho cosas lindísimas cuando fuera adulto, porque era una persona increíble…”.

 

Justicia

De todas maneras, el fallo fue apelado, pero María Inés espera “que esta sensación de justicia siga y no den lugar a la apelación. Los tiempos son muy largos, esperamos mucho para el juicio y fue muy desgastante, duró seis meses”. Por eso pide que las condenas “queden firmes, la idea es que estas personas queden presas de por vida. No es una cuestión de venganza, sino para no vuelvan a delinquir, varios tenían pedidos de captura, ya habían delinquido anteriormente. Desde las instituciones se le tiene que dar una respuesta a la sociedad, nosotros como familia más no podemos hacer”.

La única absuelta fue una chica que al momento del hecho tenía 17 años. Desde ese momento, la madre de Matías mostró su preocupación por su futuro, “debido a su entorno: si bien es muy inteligente y era buena alumna, también es muy unida a su familia. El miedo es que esté nuevamente con los mismos vínculos que la llevaron a delinquir”.

Y agrega: “Entiendo que las chicas fueron también víctimas en parte de esto, pero es un delito gravísimo y tenían edad y educación suficientes como para discernir. Hay menores expuestos al abandono pero este no era el caso”.

 

Rearmarse

A pesar de haber una cantidad inusual de imputados (once, de ambos sexos y edad variada), ninguno mostró jamás un signo de remordimiento. Sobre esto, María Inés reconoce que “nos hubiera hecho bien que en todo este proceso, aparte de llegar a una condena justa, lleve también a un arrepentimiento de estas personas. Pero sentimos que pasó todo lo contrario: los últimos días nos amenazaron e insultaron, nunca declararon ni colaboraron”.

La mujer expresó que al escuchar sus agravios a pocos metros de distancia “sentíamos mucha impotencia, porque había muchos chicos amigos de Matías y de mi hija. Ese día sentimos mucha impotencia porque noté muy desprotegidos y muy mal a los chicos que nos acompañaron. Estaban conmocionados, fue muy especial la energía de la gente que estuvo ahí”.

Sin embargo, “nadie reaccionó, ni nosotros ni los amigos de Matías. Siempre quisimos mantener esta postura por cómo era Mati, Mati era así... Los chicos entendieron eso y quisieron reflejarlo en todo momento”.

Además, ni antes ni después de que se conociera el fallo “nadie nunca se acercó a nosotros, ni nos llamó. Eso es lo que nos da una pauta de la culpabilidad, no muestran signos de arrepentimiento ni ellos ni su entorno”. En cuanto a los vecinos del barrio, que en su momento no le creyeron a Matías cuando logró escapar, “no se acercaron, igual tuvieron la valentía de declarar y ayudaron a la condena. Es difícil, sé que hay varios que en ese momento se desconcertaron, pero otros sabían que sí estaban al tanto de las actividades de esta gente. Por eso no quiero poner a todos en la misma bolsa”, dice la madre.

La vida, aunque distinta y con un vacío irreparable, continúa. “Con mi marido estamos trabajando los dos, los chicos siguen con sus estudios… Tratamos de llevar una vida normal, extrañando muchísimo a Matías pero tratando de reconstruir todo de a poquito”.

 

Para ayudar sin olvidar

Recuperada cierta calma luego del final del juicio, María Inés confirmó que “estamos pensando con un grupo de amigos crear una fundación con el nombre de Matías Berardi, para ayudar a chicos en situaciones extremas y de alguna forma aportar nuestro granito de arena. Es lo que Mati hubiera querido”.

Sobre esto, agregó que “queremos honrar su memoria y creo que la mejor manera es crear la fundación, siempre hemos hecho homenajes en ese sentido hacia él por el tipo de persona que era. Estamos armándola con gente de –por ejemplo- Pilar y Exaltación de la Cruz, y la idea es ayudar a instituciones de la zona. Pensamos que es una forma de que el caso no se olvide”.

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