Al rescate de las leyendas

Durante 2010, El Diario se propuso, a través de los suplementos, documentar aquellas historias que se traspasaban entre generaciones. La repercusión ameritó la creación de una sección fija.

martes, 28 de diciembre de 2010 · 00:00

 

Tapa del suplemento “Mitos y leyendas”. El material fue muy bien recibido por los lectores. 

 

El 13 mayo, cuando El Diario cumplió 13 años de vida, se decidió esquivar las supersticiones y rendirle homenaje a esa cifra de una manera particular: difundir –con un éxito impensado- los mitos y leyendas de Pilar, a través del suplemento especial “Que las hay, las hay”.

Así, en sus páginas se mencionaron hechos y personajes que, en líneas generales, hasta el momento no habían tenido una gran presencia documental, en especial por escrito.

Como suele suceder en otras comunidades, las historias de este tipo pueden atravesar generaciones, siendo traspasadas de boca en boca, ya sea de padres a hijos, o bien entre vecinos, pero no suelen ser registradas para la posteridad, por más que con el tiempo terminen cobrando una fuerza que las vuelve verosímiles.

Al igual que todo pueblo, Pilar tiene sus propias historias de aparecidos, sus lugares misteriosos, sus anécdotas absurdas y sus típicos contadores de historias, algunos de ellos protagonistas de sucesos inverosímiles de los que muchos han oído hablar pero pocos han visto para comprobar fehacientemente su existencia.

Por las páginas del suplemento desfilaron hechos y protagonistas que ya forman parte de la cultura popular de varias localidades del distrito, ya que tanto en Zelaya, Villa Rosa, Manzanares como los en demás rincones del Partido hay historias que contar. Así se hizo mención a un supuesto túnel que une dos colegios religiosos, a la tumba de una princesa europea en el cementerio municipal y hasta una ballena, “la Moby Dick”, que durante algunos días estuvo en exhibición a metros de la plaza céntrica.

Siguiendo la tendencia, en octubre apareció “A que no sabés…”, en el cual se hizo mención a curiosidades, rarezas y otras historias llamativas del distrito. Como se ve, 2010 ha sido un año distinto en materia de suplementos, ocupándose por rescatar relatos, anécdotas e historias, algunas de ellas muy añejas, que forman parte del imaginario popular de la zona.

A su vez, la iniciativa contó con una muy buena repercusión entre los lectores: de inmediato, se sumaron las voces que dieron fe de algunos hechos y recordaron otros, aportando nuevas historias. De hecho, la participación –como los relatos de Manuel Vázquez o el fantasma en el castillo Carabassa, fotografiado por el joven Eloy Burgueño- ha ameritado la creación de la sección “Mitos y leyendas”, que aparece en El Diario de los sábados. Al parecer, los vecinos estaban ansiosos por escuchar y salir a contar sus historias.

 

 

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