Cuando la patria es el barrio

Del Viso y Alberti reeditaron su diputa por la pertenencia de parte del territorio. Una pelea de raíces difusas y resultado imprevisible, con la identidad como bandera. El Concejo Deliberante será el árbitro.

martes, 28 de diciembre de 2010 · 00:00

 

por D.S.

 

La patria del hombre es su infancia. La frase, universalizada por el poeta checo Rainer María Rilke a principios del siglo 20, cobra actualidad un siglo más tarde, en plena era de la globalización, de fronteras que se borran para el capital pero se convierten en muros infranqueables para las masas migrantes.

La patria es la infancia, un territorio idealizado de recuerdos felices transcurridos en unas pocas manzanas alrededor de la casa paterna. La patria es, entonces, nada menos que el barrio.

Ese es el concepto identitario de territorio que se pone en jugo en el increíble conflicto que divide, desde hace tiempo, a vecinos de dos localidades de Pilar: Del Viso y Manuel Alberti, enfrentados en una pelea limítrofe de raíces difusas y resultados difíciles de predecir.

La discusión se arrastra desde hace casi una década, tiempo en el que tuvo momentos de auge y de calma.

Este año, uno de los más calientes, termina con puntos suspensivos para el diferendo que, en los últimos meses, buscó su cauce institucional en el Concejo Deliberante.

El territorio en disputa abarca los barrios Los Cachorros, Loma de Los Cachorros, El Rocío, Altos del Pilar, Falcón, William Morris, Maribón y los countries Ayres de Pilar, Armenia, Highland Park, Bermudas, Green Park, Princess y Las Beatrices.

Tanto en Del Viso como Manuel Alberti esgrimen argumentos jurídicos para reclamar la pertenencia de esas tierras. Están plasmados en dos textos, redactados por sendos abogados, que integran un único expediente a merced ahora de los tiempos legislativos.

Pero más allá de los planos catastrales y las bibliotecas jurídicas divididas, como suele decirse, mitad para cada bando, de ambos lados de la frontera se esgrimen a voz en cuello argumentos sentimentales, anclados en la historia y con la identidad local como bandera.

Un dato que los gobernantes no deben dejar de apreciar: la identificación de los vecinos de Del Viso y Alberti es con su localidad y no con el Partido de Pilar que ambas integran. Un fenómeno que puede rastrearse barrio por barrio, tal vez con Presidente Derqui como principal exponente.

Hasta ahora, los concejales ya escucharon por separado a los vecinos de Del Viso y de Alberti. Pero para empezar a buscar la mejor solución deberán esperar las largas vacaciones que paralizarán la actividad parlamentaria desde fines de diciembre hasta el 1º de abril. Quién sabe si entonces, con el proceso electoral 2011 en plena marcha, tan incómodo expediente tendrá lugar en la agenda.

Los vecinos, mientras tanto, seguirán cruzando argumentos atendibles y de los otros, miradas desconfiadas hacia los “extranjeros” del barrio y descalificaciones de calibre variado. Una pelea que, para quien la mira desde cierta distancia, guarda los aires de  desmesura de aquel buen cine italiano.

La patria del hombre es su infancia. Será esa, entonces, la romántica raíz del conflicto. Es preferible, al menos, a creer que toda la pelea responde sólo a intereses inmobiliarios o a mezquinas especulaciones políticas.

 

 

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