Yamil Ponce

El médico-músico que le salvó la vida a dos turistas

Fue quien operó al fotógrafo norteamericano apuñalado en 2017. En diciembre de 2018, atendió al sueco que debió ser amputado. Pasa las fiestas con sus pacientes y toca en el subte.

El médico-músico que le salvó la vida a dos turistas

FIN DE AÑO. Yamil, junto al fotógrafo estadounidense al que le salvó la vida en 2017.

Ya con solo escuchar su voz se puede percibir que Yamil Ponce tiene una manera de ser que contrasta con la imagen que suelen tener los cirujanos, considerados como personas frías que eligen mantener distancia con sus pacientes. El médico entrerriano radicado en Pilar llegó a los medios de comunicación en 2017, luego de salvarle la vida a Joe Wolek, el fotógrafo estadounidense que fue apuñalado en un intento de robo.
Un año después, en diciembre del 2018, Ponce volvió a ser noticia por ser quien atendió al turista sueco Christoffer Persson, a quien debieron amputarle la pierna luego de ser asaltado en Capital Federal.
Pero, a pesar del reconocimiento público que ganó luego de estos dos hechos, el médico que reparte sus días entre la atención en el Hospital Argerich, la docencia y su amor por la música, sigue con los pies en la tierra y asegura que en lo único que cambió su vida fue en que siente aun mayor responsabilidad para con sus pacientes.
En diálogo con El Diario, el cirujano explicó: “Yo sigo trabajando con las mismas ganas pero lo que sí siento que cambió fue la responsabilidad que tengo hacia mi país. A partir de lo que pasó mucha gente se fijó en mi trabajo como médico y eso hizo que sienta una responsabilidad enorme para no defraudar, una responsabilidad mayor hacia la gente”.
Seguramente, lo que lo hace especial -aunque él niegue serlo-, es, precisamente, la capacidad que tiene para poder forjar una relación con sus pacientes que trascienda el trato formal, lo que lo llevó, entre otras cosas, a invitar al turista norteamericano a pasar las fiestas con su familia, algo que, afirmó, suele hacer con todos los pacientes que atiende.
“Es algo natural en mí, me gusta compartir con ellos y generar ese tipo de vínculo”, declaró el hombre que aclaró que no tuvo la necesidad de hablar con los turistas acerca de la situación argentina porque “los mayores sentimientos se expresan sin palabras. Ellos ven la empatía, la sensibilidad, el amor y el afecto que se les brinda. No hace falta explicar más nada”.
Pero sí, ante estos dos casos particulares, sobre todo el último, llamó a la reflexión de los argentinos como sociedad. En este sentido, expresó: “Hay dos cosas que destaco de lo que nos sucedió como argentinos ante estos dos hechos. Uno es reflexionar acerca de qué estamos haciendo mal. Me refiero a la violencia extrema que estamos viviendo. A veces es fácil echarle la culpa al paco, a las drogas o a los políticos cuando sabemos que hay violencia incluso en nuestro día a día, en reaccionar mal con el otro. Eso creo que nos está llevando a herirnos”.
Y agregó: “Por otro lado la reflexión que me dio un cachetazo, sobre todo con lo de Christoffer Persson, es que a pesar de lo terrible que le pasó como es perder una pierna, todos los días se levanta y continúa y lo hace de una forma feliz, eso es increíble. Muchos de nosotros estaríamos tirados en la cama, protestando, y este hombre se levantó y siguió. Eso nos enseña mucho a entender que lo que pasó, ya pasó y no lo podemos cambiar. Lo único que podemos hacer es levantarnos y empezar de vuelta”.
“Yo sigo trabajando con las mismas ganas pero lo que sí siento que cambió fue la responsabilidad que tengo hacia mi país”.
“Es fácil echarle la culpa al paco, a las drogas o a los políticos cuando sabemos que hay violencia incluso en nuestro día a día, en reaccionar mal con el otro”.
“Con el hecho de tocar en el subte podemos interactuar y ver cómo le cae en serio nuestra música a la gente”.

Su otra pasión
“En el subte podemos interactuar con la gente”
Pero no todo es medicina en la vida de Ponce, que supo que quería ser médico a los cuatro años gracias al pediatra al que lo llevaba su madre en Entre Ríos. Su mayor hobbie es la música y, para despuntar el vicio, los lunes toca ante los pacientes del Argerich y los jueves en el subte.
“Desde muy chico la llevo conmigo y esto de tocar en el subte lo venimos haciendo hace un par de meses con el músico Leonardo Facundo. En su momento me propuso tocar en teatros o restaurantes y mi respuesta fue que me gustaba la idea pero antes de hacer eso había que arrancar desde abajo porque cantando en teatros iban a ir nuestros amigos y conocidos y ellos nos iban a aplaudir hagamos lo que hagamos. En cambio en el subte podemos interactuar y ver cómo le cae en serio nuestra música a la gente”.
Así, entre sus pacientes, la música, el hospital y su vida en Pilar junto a su familia, pasa sus días Yamil Ponce, un hombre que todavía recuerda el apoyo que le dieron sus padres cuando les dijo que quería ser cirujano.
“Nadie en mi familia era universitario pero cuando mis papás se enteraron jamás aplacaron mi deseo diciendo que no se podía. Todo lo contrario, si Dios te dio la capacidad de soñarlo te va a dar la capacidad de lograrlo, siempre con esfuerzo”, cerró. 

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