Destino Argentina

La Pampa: En el reino del Caldén

Las opciones que brinda a la hora de elegir esparcimiento al aire libre cautiva visitantes. Conjuga naturaleza e historia.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

Por Esteban Eliaszevich

 

Desde la ciudad de Santa Rosa, puerta de entrada a la Patagonia, invita a disfrutar la brama del ciervo en la Reserva Natural Parque Luro, el paradisíaco Parque Nacional Lihué Calel, y termalismo y la visita a una Colonia Menonita en Guatrachè.

En cada una de ellas, aporta experiencias fascinantes.

 

Donde braman los ciervos

A tan sólo 35 kilómetros de Santa Rosa, sobre la ruta N°35, casi 8 mil hectáreas de Reserva Natural albergan una admirable fauna silvestre, compuesta por avestruces, flamencos, gaviotas, loros, perdices, zorros, jabalíes, gatos de los pajonales y gran cantidad de aves para avistar. 

Este amplio ecosistema, además, concentra la mayor Reserva Natural de Caldenes del mundo, con bosques de médanos y lagunas.

En la parte histórica, este atractivo recibe importancia ya que a principio de siglo XX se realizó allí, el primer coto de caza del país, donde se lo conoció como San Huberto y donde se reunieron personalidades que trataron el tema de la provincialización de este territorio.

Además la reserva presenta museos como El Castillo declarado Monumento Histórico Nacional (el atractivo más destacado), el San Huberto que alberga una cochera única en la provincia y el museo El Caserío. También contiene edificaciones históricas como el Tambo Modelo, el Tanque del millón, entre otras.

Por otra parte, los atractivos naturales son de mucha importancia decisiva en el turismo de la provincia, por la singularidad de los tres paisajes que se encuentran en el Parque, el bosque (o monte) de caldén, la laguna y el medanal; por la fauna exótica existente en la reserva, como el ciervo común, el jabalí y las 160 especies de aves, tanto migratorias, como residentes.

Dentro del Reserva se crían los Ciervos Colorados, y, durante los meses de marzo y abril, emergen de su hábitat con una misión de vida, la conquista de la hembra, razón natural por la que manifiestan intensos sonidos roncos que atraviesan largas extensiones de llanos pastizales. La manada de hembras está alerta y los machos pelean con sus cornamentas para lograr el triunfo.

Para observarlo se sigue a pie a un guía especializado por un circuito que recorre los senderos entre bosques de caldenes, hasta llegar a los avistaderos, ubicados de manera estratégica y disimulada para observar la propagación de la especie.  Un evento único en el año para disfrutar toda la vida.

 

Se conservan entornos privilegiados

Otro gran atractivo provincial es el Parque Nacional Lihué Calel.

Ubicado a 226 kilómetros de Santa Rosa, hacia el centro de la provincia, sobre la ruta nacional N°152, sus 32 mil hectáreas albergan particular flora y fauna pampeana.

El Parque Nacional fue creado en el año 1977 y pertenece a la eco-región de monte de llanuras y mesetas. Las Sierras de Lihué Calel permitieron la acumulación de agua que fue vital para el desarrollo de la variada flora y fauna que allí se encuentra. Este microambiente fue aprovechado intensamente por el hombre desde épocas prehistóricas.

En el paisaje se destacan las serranías de Lihué Calel que tienen una altura máxima de 600 metros sobre el nivel del mar, con pendientes suaves en las laderas orientadas al Norte, mientras que las opuestas caen abruptamente. El ambiente dominante del parque es el monte, con vegetación característica de arbustales de jarillas, con bosquecillos aislados de chañar, piquillín, mata chilladora e incienso o molle.  Este paraíso abriga en sus valles alargados y estrechos, un microclima que genera una isla biológica por la que brotan agua, vida y una especial belleza, antiguamente conocida como “Sierras de la vida”.

Se puede disfrutar este hábitat, donde la rica flora aparece con helechos, claveles del aire, cactáceas y líquenes que pueblan la zona, junto a una variada fauna compuesta por vizcachas, armadillos, guanacos, maras, zorros, pumas y aves como ñandúes, lechucitas, pechos colorados, águilas moras, carpinteros, calandrias y chingolos, mediante actividades como trekking, bicicleta, escaladas y safaris fotográficos.

En el área también se observa arte rupestre tardío en el Valle de las Pinturas, con motivos geométricos en colores en rojo y negro de una antigüedad aproximada de 2.000 años. Una aventura ecológica que se disfruta de principio a fin.

 

Mientras se vive en otro tiempo

Por último, la actividad termal y la excursión a la Colonia Menonita Nueva Esperanza son vivencias inolvidables que regala La Pampa en Guatraché.

Ubicado al sudeste provincial, a 11 km de la localidad, surge el Parque Termal Laguna de Guatraché. Situado en plena llanura pampeana, las cualidades termales del agua y las propiedades del fango permiten brindar tratamientos de hidroterapia y fangoterapia. Las termas dejan una huella de bienestar en el alma, y benefician al cuerpo.

El paso por la zona queda inconcluso si no se llega hasta la Colonia Menonita "LA NUEVA ESPERANZA" y se observa sus notorios modos de vida y el sostenido progreso mediante su trabajo.

Los Menonitas, una variante que surgió a partir de la reforma Luterana, proclaman la obediencia a Cristo, el pacifismo, la vida sencilla, el amor al prójimo, la honradez y prohíben cualquier juramento, porque el buen cristiano no miente.

Llegados a la Argentina en 1985 procedentes de México, Bolivia y Paraguay, huyendo de los desmanes sociales, robos, cuatrerismo, y otras calamidades, se establecieron en un territorio de 10.000 hectáreas conocida como "Nueva Esperanza", a sólo 40 Km. de Guatraché.

Los campos que componen la colonia, todos con tranqueras flanqueadas por pinos y cipreses, lucen casas de adobes o de ladrillos, pintadas de celeste, negro o amarillo ocre., ornamentados con jardines prolijos.

Pese al paso de los siglos conservan sus costumbres, como ser la vestimenta: overol de mezclilla es la indumentaria de los varones y las mujeres usan vestidos estampados y delantales que ellas mismas bordan de manera singular, además de pañoletas bordadas que sirven de distintivo para saber si una mujer es casada o soltera; blanca para las señoritas y negra para las mujeres casadas o las viudas.  Además, llevan el cabello largo ya que no se lo cortan desde que nacen.

En su gran mayoría los habitantes de la colonia son agricultores, hablan un dialecto mezcla de holandés y alemán y sus hijos reciben la misma educación que sus tatarabuelos y sus relaciones con el mundo exterior quedan restringidas a la compra de materia prima, venta de productos elaborados y visitas de turistas.

A La Colonia se accede todos los días del año, aunque por cuestiones religiosas, los días Domingo no se trabaja y tampoco se recibe gente (aunque se puede recorrer la colonia sin ningún problema), por lo que es recomendable visitarla de Lunes a Sábados para aprovechar al máximo la experiencia y recorrer las distintas fábricas metalúrgicas, carpinterías, queserías, tambos; iglesias, escuelas, amén del contacto con los habitantes.

Algunas familias ofrecen un almuerzo típico colonial dentro de sus casas, y vale la pena hacerlo, ya que dialogar con ellas e indagar sobre su historia provee nuevos conocimientos.

Acercarse a Nueva Esperanza y observar usos y costumbres que remiten a otros tiempos es otro de los regalos que tributa esta tierra gaucha.

Y tantos atributos, hacen que La Pampa conquiste el corazón del que hasta allí llega.

 

Hoja de Ruta

Cómo llegar: En auto son 565kms desde Pilar. Se transitan la RN 7 y RN 5.

Donde alojarse: En Santa Rosa, Hotel Mercure, Av Santiago Marzo N 25 Interseccion Ruta 5 Y 35.  Tel 02954 70-0200. En Guatrachè: Residencial “La Chacra”, – Teléfono (02923) 15 409452, – Roca y Avellaneda.

Dónde comer: En Santa Rosa; Pampa Roja, Juan B Justo 65; Parrilla Los Caldenes Av Circunvalación Ing Marzo 385.