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Abrió sus puertas el primer museo del mundo dedicado al graffiti

Localizado en Wynwood, el barrio más artístico y bohemio de Miami, cuenta con espacios expositivos interiores y grandes murales exteriores.

Abrió sus puertas el primer museo del mundo dedicado al graffiti

De acto vandálico a arte, de marginal a mainstream y de los vagones del metro a las galerías. En apenas 50 años el graffiti ha tenidos muchas vidas y ha contado muchas historias, hasta lograr ser considerado una manifestación artística. Ahora un nuevo museo en Miami reivindica su legado y su impacto en el diseño, la moda o la publicidad, pero también su efecto transformador en ciudades y barrios.

Aunque ya existen algunas instituciones que revindican el arte urbano, como el Urban Nation Museum de Berlín inaugurado en 2017 o el más moderno Fluctuart, en París, que además es el primer museo flotante del mundo -está instalado en una barcaza a orillas del Sena-, el Museo del Graffiti en Miami se centra exclusivamente en este tipo de arte, el graffiti, y su evolución hasta convertirse en una de las manifestaciones más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Primer museo del graffiti

Inaugurado el pasado mes de diciembre en el marco de la Miami Art Basel, que convirtió a la ciudad en epicentro del arte mundial, el museo se autodefine como el primero del mundo dedicado exclusivamente al graffiti y se marca como objetivo “exhibir, educar y celebrar a los miles de grafiteros que han transformado las paredes de nuestros espacios públicos en vibrantes obras maestras”.

El museo se ubica en el barrio de Wynwood, uno de los más bohemios y atractivos de la ciudad, está impulsado por el grafitero Alan Ket y la abogada experta en temas artísticos Allison Freidin. Juntos idearon este espacio que investiga las raíces de este movimiento y su evolución de los vagones del metro de Nueva York a principios de la década de los setenta del pasado siglo.

Para ello, cuenta con una colección permanente, salas para muestras temporales y una instalación inmersiva, así como una tienda donde adquirir recuerdos vinculados a esta cultura, muchos de ellos en ediciones limitadas y colaboraciones exclusivas de artistas como botes de spay, tablas de skate o paraguas con graffitis impresos.

Cincuenta años de graffitis

Si nació como arte efímero, que los equipos de limpieza se encargaban de hacer desaparecer lo antes posible, el graffiti es hoy una manifestación reconocida y reconocible, con artistas cuyas obras se subastan por precios millonarios, como las de Banksy, Schepard Fairey, Olek o Fintan Magee.

Para comprenderlo, apuntan sus fundadores, “es esencial conocer y comprender el trabajo de los artistas originales”. Por eso el museo ofrece pinturas, esculturas de técnicas mixtas e instalaciones interactivas que permiten a los visitantes viajar a través del tiempo y conocer la evolución de este fenómeno mundial, que arrancó con pintadas de nombres en la pared y hoy entraña ingentes cantidades de creatividad e innovación.

El museo también ahonda en la influencia de su simbología -estilos de letras, flechas, coronas, etc.- en otros ámbitos como la publicidad, la moda y el diseño de hoy.

Dentro y fuera de la galería

Además de los espacios expositivos interiores, el Museo del Graffiti cuenta también con grandes murales exteriores -en las calles NW 25th Street, NW 3rd Avenue y NW 26th Street- en el corazón de Wynwood.

Precisamente este barrio, antiguamente industrial, es ejemplo de cómo el arte urbano tiene el poder de regenerar un vecindario y hacer de una zona abandonada un nuevo polo de atracción para locales y turistas. Y pese a ser hoy conocido como la galería al aire libre más grande del mundo, no contaba hasta el momento con ningún museo.

Fuente: Cerodosbe.com