Destino Argentina

Tilcara: El latir de la quebrada

Su marco natural, historia y cultura lo convierten en destino imperdible del NOA.

Tilcara: El latir de la quebrada

Por Esteban Eliaszevich

 

Distante 84 kms de la capital provincial, yace a 2460msnm en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.

Privilegiado corredor entre el Pacífico y el Altiplano su fundación data de fines del 1500, y los Tilcaras fueron sus habitantes originarios.

La Capital Arqueológica jujeña atrae con un pucará, hitos históricos, La Garganta del Diablo (una cascada impetuosa), museos de todo tipo, mercados artesanales y muestras de arte.

Invita a relajarse entre sus paisajes, disfrutar la estadía en sus muy buenos hoteles, y gozar exquisita gastronomía regional, donde destacan la carne de llama en todas sus preparaciones, quinoa y variedad de papa andina.

Conocerla, instruye.

 

Vincula a las raíces

La Quebrada de Huamahuaca destaca con panoramas de sugestiva belleza y un rico patrimonio cultural que se manifiesta sobremanera en Tilcara, su destino más animado.

Ubicada más allá del Río Grande y la RN9, el pueblo se recuesta sobre los faldeos de los tutelares Cerro Negro, y Cerro Morado, y está antecedida por un sinfín de montañas corpulentas color nuez, rosa, plata, mora, ladrillo, esmeralda y azufre, que varían su intensidad según donde el sol, abonado por estos pagos, decida posarse, además de cuencas recubiertas de maizales, numerosos caseríos y pueblos que conservan vestigios precolombinos y coloniales, asumiendo todo el encanto quebradeño.

En ese agradable entorno, y dentro de un valle fértil guarecido por alamedas, sauces y molles, el pintoresco casco urbano asoma con su edificación baja de tipo colonial, casas pircadas, fachadas de adobe color vino tinto, y calles estrechas, empinadas y en pendiente hacia el Río Grande, que regalan entrañables panorámicas por donde se camine.

Es una de sus tantas expresiones vernáculas, igual que otras de su eje central como la Plaza Chica y la iglesia de San Francisco, llamativa por su arcada, torres y cúpulas, la Plaza Grande, ocupada por un colorido mercado artesanal donde venden tejidos de lana, todo tipo de trabajos sobre cardón y cerámicas, dulces, instrumentos musicales, ropas autóctonas, y artículos provenientes de otras zonas del mundo andino, como Bolivia, Perú, y Ecuador, y también por sus museos, cuyas exposiciones realzan sus virtudes.

Los más representativos son el museo Arqueológico Dr Eduardo Casanova, que descubre vestigios de 10000 años atrás, y materiales representativos de la cultura prehispánica del área andina, y de la cultura diaguita, el Museo Regional de Pintura José Antonio Terry, que exhibe pinturas de este y otros artistas argentinos, relacionadas con las costumbres y tradiciones de la gente tilcareña, el de Escultura Ernesto Soto Avendaño, que recuerda al escultor que realizó el Monumento a la Independencia, en Humahuaca, y exhibe 42 originales en yeso de su obra creativa, el de Bellas Artes Fundación Hugo Irureta, que promueve el arte y la cultura del noroeste, y muestra la obra de artistas plásticos regionales, nacionales e internacionales, y el Museo Fundación Medardo Pantoja, que expone  parte de la obra de este artista Tilcareño, considerado uno de los más representativos de la pintura latinoamericana. Así se conocen parte de sus rasgos, que complementados con sitios que introducen en la historia, descubren esencia enriquecedora.

 

 

Enseñando un pasado

Tilcara demuestra sus orígenes y conecta a ellos a través de sus hitos históricos, encargados de señalar puntos donde se han librado batallas por la Independencia Nacional, el Pucará, y un par de yacimientos arqueológicos.

Los hitos reseñan la feroz resistencia al gobierno realista y pueden observarse a la entrada del pueblo, a la vera de la RN9, enseñando la implicancia de la patria grande. Son la posta previa hacia el pucará y los yacimientos, que llevan más atrás en el tiempo.

El Pucará, una fortaleza construida por los Tilcaras, reseña como vivía esta parcialidad en su época y como desde su privilegiada ubicación podían defenderse de las ofensivas venideras de cualquier punto cardinal.

Se encuentra a dos kilómetros de la villa, luego de cruzar un puente de rieles y se erige a 80mts de altura sobre un morro en la confluencia de los ríos Grande y Huasamayo.

Identifica varios barrios de viviendas y el monumento a los arqueólogos Juan Ambrosetti, Eric Boman y Salvador Debenedetti, quienes lo reconstruyeron en 1948, en su punto alto, corrales, en la zona baja, una necrópolis, y un lugar para ceremonias sagradas, en el centro, entre otros espacios, además de una vista espectacular de toda la quebrada, que valoriza su posición estratégica. La visita a esta zona concluye recorriendo un Jardín Botánico de Altura, que invita a apreciar especies características de la vegetación de la quebrada y de la puna jujeña, y llegando hasta el Yacimiento Arqueológico de Huichairas, asentado en una meseta sobre la margen derecha del Río Grande, conformado por un denso agrupamiento de viviendas, que son de piedra y planta rectangular, y donde se notan vestigios de caminos y murallas discontinuas.

De regreso al pueblo se puede bordear la margen izquierda del Rio Grande y llegar al Yacimiento Arqueológico La Isla, en las faldas del cerro Negro, que está compuesto por cinco sitios prehispánicos, cada uno constituido por restos de viviendas, de paredes, de piedras, y sepulturas que ha proporcionado alrededor de 300 piezas que se encuentran en el museo de la ciudad. Ambos yacimientos, igual que el pucará, y los hitos, involucran a su ayer, dejando huellas perpetuas.

Para cerrar la jornada nada mejor que degustar carne de llama en alguna de sus variantes, tomar una copita en un bar, y dejarse atrapar por el sueño en medio de un silencio conmovedor.

Con el nuevo día, se abre la posibilidad de seguir interactuando con los tilcareños, y llegar a sitios donde la naturaleza se luce.

 

Proveedor de emociones intensas

La gente de Tilcara es hospitalaria, pausada, venera a la Pachamama, masca coca, usa vestimenta típica, no mayoritariamente, se junta en bares a mirar partidos o conversar, y tiene afecto a las celebraciones. Prueba de ello es el calendario de conmemoraciones tradicionales, que comprende la Fiesta Popular del Enero Tilcareño, de la Chicha, y la Pachamama, entre otras, convocando millares de fieles y turistas todo el año. Estos hechos, pueden llevar al encuentro de comparsas ensayando para el carnaval o cofradías preparando sus ermitas para las pascuas, revelando personajes típicos y la marcada personalidad del lugar.

Del mismo modo lo hacen sus atractivos naturales, que potencian su encanto, como la Garganta del Diablo y la Cascada del Río Huasamayo, y el poblado de Juella.

La Garganta y la Cascada quedan a 7 kms del pueblo, y se puede llegar caminando, son unas dos horas, cabalgando o en auto, devorando un trayecto que regala vista colosal de los cerros, el pueblo, la Quebrada de Huamahuaca, y el nevado Chañi, para culminar sorprendiendo con la caída impetuosa del cauce superior del Río Huasamayo(venerado por los tilcareños ya que en época de lluvias arrastra piedras con las que construyen casas y pircas) que provoca una profunda incisión en la enrojecida roca viva, de allí lo de garganta, hecha por el agua que cae al vacío desde unos 15 mts. La visita queda retribuida por el saludable trekking, y el marco encantador.

También vale la pena acercarse al poblado de Juella, del otro lado de la RN9, que puede hacerse mediante un trekking, y devela los colores del arco iris esparcido por los cerros, un pintoresco cementerio, como todos los de las regiones andinas, quintas donde se cultiva maíz y durazno, los más exquisitos de la Quebrada, cardones que simulan ser guardianes del valle y un Pucará, menos famoso que el de Tilcara, aunque igual de impactante.

Descubiertas estas atracciones resta disfrutar su ubicación privilegiada, y trasladarse hacia otros polos de atracción de la Quebrada de Humahuca, como ser Maimará, Purmarca, Humahuaca, e incluso llegar a otros como las Salinas Grandes o La Quiaca.

Todo esto distingue a Tilcara, que de la manera que se viva, proporciona un beneficioso contacto con su cultura, historia y naturaleza, activando los sentidos.

 

 

Hoja de Ruta:

Cómo llegar: Auto: Tomar RN9, RN34

Aéreo: Buenos Aires-Jujuy (www.aerolineas.com)

Dónde Alojarse: Posada de Luz (www.posadadeluz.com.ar)

Dónde Comer: El Nuevo Progreso 1917 (Lavalle 351), Los Puestos (Belgrano y Padilla)

El Patio (Lavalle 352), Arumi (Lavalle 660)

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