Percepciones

Por Esteban Eliaszevich Editor El Viajero

Percepciones

Tilcara tiene algo que va más allá de la belleza extrema de sus paisajes; carácter.

Lo confirmé en una de mis visitas, en la que ahondé sobre una buena historia futbolera, y ocasión en la que presencie el Boca-River por Copa Libertadores 2004, cuando todavía era un torneo digno, famoso por el arañazo de Gallardo, y posterior eliminación de su equipo jugando de local y sin público visitante.

Recuerdo que el bar estaba repleto de turistas y locales, con gente parada, y otra que espiaba todo desde la vereda; vinos y cervezas decoraban todas las mesas, el aire se cortaba solo, y basto que los jugadores se agredieran para que estalle la mecha.

Un par revolearon sillas, otros tiraban golpes a diestra y siniestra, algunos se gritaban cara a cara y los que más, seguían prendidos a la pantalla como si nada pasase a su alrededor.

El tumulto duro varios minutos, no dejo heridos ni contusos, pero sí un par de turistas francesas espantadas, botellas por el piso y algo de revuelo generalizado.

Con el pitido final todo volvió a la normalidad, a tal punto, que algunos de los que se habían peleado salían abrazados del bar, y no me sorprendió, ya que en Tilcara, según había visto en las celebraciones, todo se vive con devoción.

Tanta, que me lleva a la segunda parte de este cuento, que remonta también al fútbol, y a 1986, e involucra a la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral, y la Selección Nacional que dirigía Carlos Bilardo.

Corrían principios de ese año cuando el equipo argentino, sin Diego Maradona, viajó hasta allí para aclimatarse a la altura, similar a la de México.

Los jugadores entrenaban en canchas que parecían potreros, paseaban por las calles en su tiempo libre, y también se acercaban a la iglesia pidiendo ayuda a la Virgen, con vistas a la futura meta mundialista.

Sabido el resultado, por Tilcara aseguraban que nadie de aquél plantel volvió a retribuir a la virgen, y que por eso cayó una especie de maldición sobre nuestro equipo.  

Amonestación a Caniggia y chau final de Italia 90: efedrina del 94; cabezazo de Ortega en el 98; eliminación en primera ronda en 2002; cambio de Riquelme en 2006; paliza alemana en 2010; 2014 armado para celebrar y tristeza absoluta. Hasta allí, amén de malos rendimientos y diferentes variables, los acontecimientos parecían darle la razón a los tilcareños,  

Previo a Rusia 2018, aquél plantel campeón del mundo hizo lo suyo y volvió a Tilcara a pagar la promesa. Cumplieron su parte, pero igual no alcanzó: Messi y sus amigos volvieron a decepcionar.

¿Era mito, leyenda? Cada uno saque su conclusión, lo que sí, enlazando dos palabras, fútbol y devoción, Tilcara demuestra temperamento.